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Kaiser Chiefs

domingo 09 de noviembre de 2008, 20:10h
Estoy emocionada. Hace dos días que me compré el último disco de los Kaiser Chiefs, “Off with their minds” y no puedo parar de escucharlo. La psicodélica apertura de “Spanish Metal”, con un regustillo muy The Coral, deja claro desde el minuto uno que, a pesar de las malas críticas que ha recibido el álbum, los Kaiser Chiefs pretenden hacer algo grande con el disco. Al menos así me lo parece. La siguientes canciones son un compendio de diversión, buena música y mucho estribillo, de esos que te dan la vida en conciertos en los que dar rienda suelta al hooligan que todos llevamos dentro. “Tomato in the rain”, aparentemente absurda pero con un precioso Hammond marcando el estribillo, la ochentena “You want history”, la divertida “It always happend like that” con Lily Allen haciendo los coros –por cierto, que nadie se pierda su versión del “Oh my good”-… ¿Qué decir del single presentación, “Never Miss a Beat”, una de esas canciones que levantan a un muerto?

Pues bien, tan emocionada estaba con mi última adquisición que busqué por Internet qué críticas había recibido el disco. Primero leí las españolas y se me cayó el alma a los pies. La mayoría de los textos que leí hablaban de un disco flojillo, pretencioso y repetitivo. Pocas veces suelo coincidir con los gurús que deciden qué es bueno y qué no, pero en este caso en concreto me llamaba la atención que algo que a mí me parecía tan sobresaliente, no tuviera una sola buena crítica. Acto seguido dirigí mi atención a cómo habían reaccionado en Inglaterra ante el tercer disco de sus paisanos. Otro mundo, otra realidad.

Sin llegar a mi grado de rendición, las críticas allí resaltan lo ambicioso y genial de un disco que demuestra que los Kaiser Chiefs “hacen que lo difícil parezca fácil”. Y uno de los críticos daba en el clavo del porqué de los furibundos ataques que la banda de Richie Wilson recibe de los talibanes del pop y lo alternativo. Son “demasiado simpáticos”, no sufren por su arte ni pretenden que los demás lo hagamos, buscan la diversión y el estribillo fácil y pasan de postureo Indie. No hay que olvidar que no hay nada más anti-alternativo que las sonrisas y el afán de gustar al mayor número posible de gente y, lo siento, pero creo que ésas son dos de las claves de los Kaiser Chiefs. Así como los Franz Ferdinand dejaron claro desde el principio que, por encima de todo, su objetivo era “hacer bailar a las chicas”, los Kaiser Chiefs solo pretenden servir de perfecta banda sonora de una noche loca o de cinco cañas traicioneras perdón, pintas, en un pub perdido de Londres. Parece fácil, ellos hacen que lo parezca, pero no lo es y es en eso, precisamente, donde reside el genio. Así pues, aún a riesgo de que me tachen de cutre o me acusen de no tener ni idea de música yo insisto en que los Kaiser Chiefs se han marcado un discazo que yo situaría entre los mejores del año. Ahí queda eso.
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