Los Juegos Olímpicos de París 2024 concentraron su mirada este domingo en la pista central de Roland Garros. Allí se celebró una de las cumbres del evento olímpico, la final del tenis individual por la que todo el planeta se relamía. Carlos Alcaraz y Novak Djokovic se enfrentaron en el que bien puede ser el mejor partido imaginable en la actualidad y, también, en la solitaria oportunidad en la que ambos competirían frente a frente por la medalla de oro. El único trofeo que le faltaba al serbio y la puerta de la eternidad para el español. Dos horas y 50 minutos después, 'Nole' abrazó la gloria.
Llegaron los dos tenistas a esta cita sin haber cedido un set en todo el torneo. Su superioridad ha quedado reflejada en esa estadística y en las sensaciones. Pero había un puñado de condicionantes que rellenaron de jugo al encuentro de esta tarde: 'Carlitos' jugó mucho más en estas semanas (330 minutos más en pista, tras haber jugado en dobles con Nadal), el murciano arrasó al balcánico en la pasada final de Wimbledon y la única vez que se han cruzado en la Philippe Chatrier acabó con triunfo del astro de Belgrado (en las semifinales de 2023).
Cabía un matiz más que reseñar en el marco de este esperadísimo partido y es que Novak ya está en plena forma. Se operó la rodilla hace dos meses y no compitió en plenitud en el All England Club, pero en los Juegos sí ha brillado de verdad. Esto lo sabía un Alcaraz que en la previa aseguró que iba a "hacer lo mismo que hago siempre". "Es una final, un momento muy importante de mi vida para mí y para todos los españoles, pero intentaré pensar en que es un partido más" explicó el finalista más joven de la historia de los Juegos.
Djokovic marca el ritmo
Con 21 años y dos Grand Slams conquistados en 2024, afirmó que "el objetivo desde el principio de año era lograr el oro (olímpico)". Su talento y la madurez que ha desarrollado en este tiempo le conducen a ganar títulos casi de manera natural, aunque la meta fuese llegar al duelo por la medalla dorada de este cuatro de agosto. Y con esa mentalidad se remangó desde temprano para hacer frente a la ambición de Novak. Tardó poco en confirmar que su ilustre rival estaba de vuelta, pues tuvo que salvar una bola de 'break' en su primer turno de saque -con una dejada de seda-.
Se jugó con un ritmo abrasivo desde el fondo de pista, con una velocidad de bola y de piernas extraordinaria. Evidenció 'Nole' rápido que iba a ir con todo a por esa medalla tan ansiada. A sus 37 años, es la única muesca que se le ha resistido y éste era su último tren. Le metió mucha intensidad y presión el serbio, y fabricó un 0-40 con 2-1 en el marcador. Apareció entonces el fogonazo inaugural del español para sumar cuatro puntos seguidos y salir del atolladero. Sólo se habían completado cuatro juegos y el reloj ya marcaba media hora de esfuerzo.
Tomó altura el intercambio con la potencia de golpeo del jugador de El Palmar y la finura de los servicios de Djokovic. Por está vía escapó el balcánico de tres bolas de rotura a continuación. Había que desenfundar todas las armas del arsenal y los dos tenistas, que se conocen bien, desplegaron sus virtudes para deleite de la tribuna. Sembraron la tierra batida francesa de derechas formidables, ángulos afilados, 'passings' imposibles y dejadas precisas. Tan brillante e intenso era el espectáculo que el público no paró de ponerse en pie.
Resistencia agónica de Alcaraz
La igualdad en la excelencia, maravillosa, condujo el set hacia la penalización absoluta de los errores. Ahí pasó el reto por lucir aplomo, con el veterano salvando otras cinco pelotas de 'break' (en un juego para el recuerdo que duró 17 minutos) y el juvenil ejecutando defensas asombrosas que dibujaron sonrisas de resignación en la cara de su oponente. El inevitable 'tie-break' tomó forma con la tensión por las nubes y llegó a la orilla 'Nole' para apuntarse un 7-5 asfixiante (una hora y 33 minutos). Había subido su agresividad, subiendo a la red con soltura, y recogió el premio.
'Carlitos' disfrutó de la presencia de Juan Carlos Ferrero en su palco por vez primera en estos Juegos y necesitó la asistencia de su entrenador porque el desafío tomó el aspecto de gesta. Debía concentrarse en romper el ritmo del balcánico y mejorar su ratio de roturas (cero de ocho) y de primeros saques (54%), el punto flaco que le había restado la iniciativa. Esa era la receta de un difícil intento de remontada que no admitiría titubeos porque la exigencia siguió en máximos. Y que empezó con una bola de rotura salvada del español y aún más solidez de Novak. Una consistencia que puso a prueba la mentalidad del murciano.
No paró de atacar el ganador de 24 'Grand Slams' y jugador con más partidos olímpicos completados. Su plan residía en arriesgar y no dejar mandar al juvenil. Ello conllevaba que si la precisión no estaba ajustada, se esfumarían sus opciones. Pero jugó con puntería y arrinconó a un Alcaraz obligado a resistir como nunca. Compitieron de poder a poder, tejiendo un encuentro legendario en el que Carlos hizo los deberes pero hoy no bastó (cometió 33 errores no forzados). Mejoró todas las variables conflictivas y aún así no pudo más que forzar otro 'tie-break'. El serbio se impuso en el desenlace (6-7) y al fin alcanzó el oro. Aterriza en el Golden Slam (con Nadal, Andre Agassi, Serena Williams y Steffi Graf). Nadie ha ganado en los Juegos con tanta edad. Inexplicable su resistencia física. Es de otro planeta.