www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La KGB de Bautista

jueves 11 de diciembre de 2008, 16:22h
El primero de octubre, corría el año 1901, se estrenaba en el Teatro de la Comedia la obra de Jacinto Benavente, “La gobernadora”. Aquel mismo día, por la mañana, fue constituida en Madrid la Sociedad de Autores Españoles (más tarde Sociedad General de Autores de España). Los fundadores, todos ellos autores teatrales, pretendían librarse –y lo consiguieron- de la explotación que de sus obras hacían los “Editores de galerías teatrales” y algunos empresarios de teatros que se reservaban la mayor tajada del producto intelectual. La iniciativa de Sinesio Delgado, Carlos Arniches, Ruperto Chapí, los hermanos Álvarez Quintero, José Francos Rodríguez, José López Silva, Tomás López Torregrosa, Miguel Ramos Carrión, Eugenio Sellés, Vital Aza, y Joaquín Valverde, duró muchos años y aquel primer Consejo de La Sociedad supo establecer los parámetros para la defensa de sus intereses legítimos.

Los cambios políticos de las últimas décadas afectaron a la estructura de la bien pensada organización. Al vicepresidente del primer gobierno socialista le interesó mucho el control de aquella entidad que recaudaba millones, y propició el asalto de algunos de sus correligionarios, uno de cuyos urgentes cambios fue suprimir de la denominación social el término “de España” y aprovechar la “E” de SGAE, para introducir –y asociar- a los editores (¿?). Tras una millonaria reforma de la sede social –el palacete del banquero Longoria- que la convirtió en una dulce tarta, sin vestigio alguno de los autores, legatarios de los fundadores. Enseguida fueron arrancados de una de las paredes del vestíbulo central, los nombres de los presidentes –autores todos- que prestigiaron la sociedad, ahora gobernada por ramoncines y autores de músicas efímeras, con el beneplácito de quien, por encima de avatares electorales, se creó un puesto vitalicio espléndidamente remunerado con el dinero de los socios.

Hace años tuve el honor de ser distinguido con el “I Premio SGAE” por mi artículo “Autor o escritor”; el mismo año que premiaron a María Manuela Reina por su mejor obra: “El navegante”, aún inédita en los escenarios. La tesis era una defensa apasionada de la todavía Sociedad General de Autores de España. Sociedad, cuyos estatutos no permitían inversiones patrimoniales con los dineros de los autores. Hoy, mi conciencia no me permitiría loas a esa suerte de insaciable KGB con espías, que invierte cánones y rapiñas, en palacios y sedes ultramarinas a capricho del consolidado Presidente del Consejo de Dirección.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios