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RUBALCABA, ETA, IRA Y GRAPO

lunes 15 de diciembre de 2008, 12:20h
Rubalcaba es el gran peso pesado del Gobierno Zapatero. Aprendió de Felipe González la seriedad y el sentido del Estado. Está en las antípodas de las ocurrencias zapaterescas si bien sirve al presidente circunflejo con la lealtad exigible a la disciplina política.

      Y bien. Rubalcaba ha pronunciado una frase feliz. No habrá negoción con Eta. La banda etarra tuvo su oportunidad. No supo aprovecharla. Así es que no va a terminar su aventura terrorista como el Ira, sino como el Grapo.

      Ojalá sea verdad. Es evidente que Rubalcaba ha dicho lo que piensa. Más de treinta años de seriedad política le avalan y, además, después del absurdo proceso de rendición de la legislatura pasada, que encendió manifestaciones de un millón de personas y que resultó fallido, lo natural para combatir a la banda terrorista es aplicar el Estado de Derecho, descargar el peso de la ley, la colaboración internacional y la acción de las Fuerzas de Seguridad hasta extirpar el cáncer. Sin una sola concesión. Sin embargo, junto a las palabras de Rubalcaba, Zapatero hace otros movimientos y parece claro que prosigue una negociación política enmascarada en la actividad de determinadas instituciones internacionales. Ha mentido tanto el presidente de las sonrisas, han sido tan copiosos los embustes con los que ha engañado al pueblo español que resulta difícil creer a Rubalcaba. Tras la atrocidad de la Terminal 4 de Barajas, Zapatero declaró solemnemente que la tregua había terminado y la negociación estaba concluida. Unos meses después reconoció la verdad. La negociación, de tú a tú, entre Eta y el Gobierno había continuado tras la sangre derramada en Barajas. De acuerdo pues con lo declarado por Rubalcaba. Todas las cautelas son pocas sobre los verdaderos propósitos de Zapatero, es hombre instalado en el sostenella y no enmendalla.
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