El equipo de Arbeloa goleó y mantiene su racha triunfal (4-1). Doblete de penalti de Vinicius y golazos de Fede Valverde y Gonzalo. Bien Alexander-Arnold.
El Real Madrid sigue lanzado en LaLiga. Este sábado afrontaba un examen de consistencia ante la Real Sociedad, el equipo más en forma de 2026 (nadie había logrado sumar más puntos en este año) y salieron victoriosos gracias a un ejercicio de compromiso y concentración colectivo e individual. Cuando ambos elementos confluyen con la calidad, el Bernabéu sufre menos y es lo que ocurrió esta noche. Los merengues golearon a placer y duermen en el liderato clasificatorio provisional. Además, responden con éxito en el primero de los cuatro desafíos que pueden definir la temporada en estas semanas, antes de jugársela con el Benfica en Europa y de viajar al Sadar en España.
Álvaro Arbeloa (y Antonio Pintus) han podido trabajar sin partidos intersemanales en estos 15 días. Ese margen de maniobra les ha servido para ganar cohesión y frescura de cara a lo que viene. Aún así, el técnico de Valdebebas prefirió pensar en el choque frente a Jose Mourinho y en esta fecha dio descanso a dos puntales como Kylian Mbappé (que arrastra molestias en la rodilla) y Raúl Asencio (que padece una lesión en la tibia). Regresaron Antonio Rüdiger y Vinicius, tras pagar su sanción. Sin embargo, por encima de los nombres el Madrid mostró la solidaridad de esfuerzos que les puede encarrilar hacia sus ambiciosos objetivos. Con este matiz clave iniciaron fuerte y se adelantaron en el marcador a los cinco minutos. El entrenador tiene claro que, para él, Fede Valverde debe ser centrocampista. Por eso dio a Trent Alexander-Arnold su primera titularidad desde el tres de diciembre. Asimismo, cuenta con Gonzalo García. Lo que le ofrecen ambos, en conexión, es una herramienta fundamental para una plantilla que quiera competir por la gloria: amenaza alternativa en el juego aéreo. El inglés tardó muy poco en exhibir su sensacional golpeo de balón, tanto en la suerte del centro lateral como en el envío largo y en profundidad. Es de los mejores del planeta si se trata de precisión y el 1-0 nació de un centro precioso al que Gonzalo se anticipó. El canterano, en un movimiento de '9' clásico, desvió lo justo el cuero para que se colara, mansamente, por el segundo palo.
Un Madrid responsable
Había entrado bien el favorito, con un ritmo acelerado de pase y la movilidad necesaria, pero le costó dividir entre líneas ya que Arda Güler pasó demasiado tiempo pegado a la cal diestra. Aún así la iniciativa y la posesión les pertenecía (55% al descanso). No tanto el control y la Real avisó de inmediato de la fortaleza de su transición si los locales no iban a presionar con orden. Antes del cuarto de hora pudieron correr, impulsados en la lectura de Jon Gorrotxategi y la inteligencia de Mikel Oyarzabal. Y el lateral largo Aihén Muñoz metió hasta tres centros laterales rematados sin tino.

El bloque preparado por Pellegrino Matarazzo quiso ser fiel a su identidad, con las líneas muy adelantas y en busca de una recuperación alta. Saben combinar cuando roban y la verticalidad les alimenta. Así habían encadenado nueve encuentros sin perder, espantado a los fantasmas del descenso (cuando llegó al cargo, el equipo era 15º) y dirigido la mirada hacia Europa. Además, venían de conquistar San Mamés en la Copa del Rey, de tumbar al Barcelona y de puntuar contra el Atlético. El matemático estadounidense que tomó pedigrí en la Bundesliga ha obrado la resurrección de los 'txuri-urdin', que compiten rebosantes de confianza. En ese renacer es protagonista Carlos Soler, que goza de una forma portentosa y en Chamartín ideó el empate en el minuto 21. Filtró un balón interior hacia el desmarque de Yangel Herrera y Dean Huijsen derribó en el área al venezolano. El central neerlandés se pasó de confianza y llegó tarde. Error de bulto que aumenta las dudas. Oyarzabal, que en el prólogo había iqnuietado a Thibaut Courtois con una falta lejana, agradeció el regalo y transformó el penalti.
Los visitantes recogieron el fruto de su valiente reacción al tanto encajado y parecían navegar con aplomo. En cambio, Vinicius tenía otros planes. El regateador brasileño tiró de su ofensiva en ausencia de Mbappé, como le reclaman tanto el palco como la tribuna. Se midió en un bonito baile a un lateral defensivo solvente como Jon Aramburu, que además estaba apoyado por las ayudas de Pablo Marín. Tuvo uno de esos días irresistibles y en uno de sus múltiples intentos de desborde arrancó una pena máxima que él mismo facturó, sólo cinco minutos después del 1-1. En el 25 emitió un cambio de ritmo atronador hasta la línea de fondo, donde frenó y provocó el toque ilegal de Aramburu, que se pasó de frenada. El VAR dio validez a la penalización y Concha Espina recuperó al sonrisa.
El mejor Vinicius
El Madrid tardó en equilibrarse, mas cuando lo logró mandó sin problemas. Con la ventaja del marcador recobrada y Eduardo Camavinga aplicándose como interior izquierdo en la presión, la pelota voleaba de lado a lado y la Real no llegada a tiempo para cortar el circuito ni para lanzarse al contragolpe. Incluso Aurelien Tchouaméni añadía ardiente. Así, en el 31 Camavinga inyectó un pase entre líneas que Carreras usó para asistir a un cañonazo que Fede Valverde alojó en las redes desde la frontal. El primer tanto liguero del uruguayo ejemplifica el cambio de tendencia proyectado por Arbeloa. Se acabó verle de lateral y su rol ha de llegar al área o a posiciones de remate a menudo. Esta noche el charrúa festejó la modificación con un partido notable. Al fin.
Con 3-1 en contra, los donostiarras comenzaron a sentir la resaca del éxtasis vivido hace días en el derbi vasco copero. Entre otras cosas, porque Matarazzo se había dejado en la banca a Gonçalo Guedes y a Beñat Turrientes, dos figuras insustitubiles que se vaciaron en La Catedral y terminaron tocados. El agujero generado con sus descanso se nota siempre, más aún cuando Takefusa Kubo, Brais Méndez y Ander Barrenetxea no viajaron a la capital. La acumulación de compromisos prescribe distribuir los respiros y esta vez les costaría los tres puntos. Wesley, el encargado de suplir al extremo luso, no se fue ni una vez de Trent, que precisamente no es Paolo Maldini. Asimismo, los madridistas supieron manejar el cuero y se activaron tras pérdida con un rigor ilusionante. La seriedad en las vigilancias, en los repliegues y las coberturas les entregaría la supremacía en los duelos, en los remates y, en definitiva, en el partido.

La eficacia merengue había convertido en un suplicio el final del primer tiempo para los visitantes y Gonzalo perdonó la sentencia en el 49, cuando Alexander-Arnold pintó una obra de arte en el lanzamiento largo, Fede se escapó a la carrera y centró una pelota que el canterano malgastó en el área pequeña. El atacante relanzado en el Mundial de Clubes marraría otro mano a mano en la reanudación por un déficit técnico, pero su entrega sin balón y su habilidad para aguantar balones es oro en este conjunto. Por todo ello la inercia no era halagüeña para los donostiarras y Matarazzo no esperó para intervenir. Recurrió a Guedes en el intermedio (por un Wesley que se marchó a ganar dinero al Al Nassr desde el Corinthians y se ha contagiado del nivel de la liga árabe). Con el luso en el verde los 'txuri urdin' ganaron veneno y movilidad en punta, un beneficio rotundo que acompañaron con un mayor filo y agresividad. En el segundo acto mejoraron con creces sus prestaciones creativas aunque en la primera acción tras el regreso del camarín se encontraron con otro penalti de Aramburu sobre Vinicius. El brasileño diseñó un regate de fantasía en la línea de fondo, sin espacio, y el venezolano le tocó. Eso sí, el regateador se estaba cayendo antes de sufrir el contacto del defensor. Sea como fuere, el errático colegiado confirmó la decisión y 'Vini' selló su doblete con un lanzamiento ajustado al poste -minuto 48- El carioca resplandeció para enterrar los pitos y todavía festejó una tercera diana en el 90, aunque fue bien anulada por fuera de juego.
El encuentro quedó entonces decidido y los entrenadores aprovecharon para rotar con media hora por delante. Comparecería Dani Carvajal, que todavía está falto de ritmo. De hecho, hasta este envite había completado 27 minutos de juego en los 10 partidos precedentes. Un error grosero en el pase suyo casi le costó un tanto a Courtois, que salvó el remate a bocajarro de Aihén cuando los visitantes trataban de salvar la honra. Ese fogonazo tuvo la dirección de Turrientes, que subrayó su clase y la importancia de su perfil, que es diametralmente opuesto al de Yangel Herrera. Con su visión y fluidez, y los centros espinosos de Guedes, su delegación creció hasta bordear el tanto por medio de Jon Martín -minuto 62-, Orri Oskarsson -relevó a Oyarzabbal y le anularon un tanto en el 84- y del insistente Aihén, que superó al arquero belga pero Jorge Cestero le negó la alegría. Arbeloa sigue apostando por ese mediocentro juvenil. No sufriría alteraciones el electrónico tampoco en el otro área. Jon Martín redondearía su excepcional rendimiento repeliendo, bajo palos, un remate de Gonzalo en el 70 y secando a Vinicius en varios cara a cara al espacio; Igor Zubeldia neutralizó, in extremis, otra asociación virtuosa entre Alexander-Arnold y Valverde; y Arda Güler, que acabó mejorando sus prestaciones cuando la Real se fue al ataque sin miramientos y ofreció huecos a su espalda, no afinó su zurda en un chut propicio desde la frontal. Los merengues añaden otro triunfo a su candidatura y acumulan ocho victorias ligueras seguidas. En el campeonato doméstico han localizado la regularidad anhelada. Ahora les toca trasladarlo a la fase eliminatoria de la Liga de Campeones.
Ficha técnica
4- Real Madrid: Courtois; Carreras, Huijsen, Rüdiger (Alaba, min. 60), Alexander-Arnold (Carvajal, min. 60); Tchouaméni (Cestero, min. 79), Camavinga (Ceballos, min. 73), Fede Valverde (Brahim Díaz, min. 73), Arda Güler; Vinicius y Gonzalo García.
1- Real Sociedad: Remiro; Aihén Muñoz, Zubeldia, Jon Martín, Aramburu; Gorrotxategi, Yanger Herrera (Turrientes, min. 60), Pablo Marín (Dani Díaz, min. 73), Wesley (Guedes, min. 46); Carlos Soler y Oyarzabal (Oskarsson, min. 60).
Goles: 1-0, min. 5: Gonzalo García; 1-1, min. 21: Oyarzabal (penalti); 2-1, min. 25: Vinicius (penalti); 3-1, min. 31: Fede Valverde; 4-1, min. 48: Vinicius (penalti).
Árbitro: Francisco José Hernández Maeso. Amonestó a Huijsen y a Turrientes.
Incidencias: partido correspondiente a la 24ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Santiago Bernabéu (Madrid). Antes del pitido inicial se guardó un minuto de silencio en tributo a Manolín Bueno, ex jugador madridista, y los futbolistas de ambos equipos lucieron un distintivo en apoyo a la lucha contra el cáncer infantil, a través de la Fundación Aladina.