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MEZQUITAS E IGLESIAS, RECIPROCIDAD

jueves 18 de diciembre de 2008, 13:16h
Mientras el faro de la Alianza de las Civilizaciones calla como un muerto, en París, en Berlín, en Roma, se han producido movilizaciones contra la edificación de lugares de culto mahometano.

     El reyezuelo sátrapa de Arabia Saudí puede financiar y construir cuantas mezquitas le vengan en gana en España, Francia, Alemania o Italia. Pero ni españoles ni alemanes ni franceses ni italianos pueden levantar un solo templo cristiano en Arabia.

     Una de las reglas de oro de la diplomacia es la reciprocidad. No existe el menor obstáculo para que los islamistas, que tienen por cierto una hermosa religión de paz y concordia, edifiquen mezquitas en las naciones europeas, a pesar de que en algunos casos han sido utilizadas como lugares de cobertura del terrorismo. Pero esa permisividad sólo es aceptable si a las congregaciones religiosas europeas se les permite edificar sus iglesias en el mundo árabe. La reciprocidad se impone. Se cuentan por millares las solicitudes para construir mezquitas en la Unión Europea. Es casi imposible arrancar licencias para edificar un solo templo cristiano en los países islamistas.

     Zapatero debía aprender de Putin. El rey dictador de Arabia Saudí solicitó licencia para la construcción de una mezquita en Moscú. La respuesta fue clara y contundente. El monarca sátrapa obtendrá esa licencia en cuanto exista en Arabia Saudí una iglesia ortodoxa.

     Reciprocidad diplomática. La Europa a la deriva no puede aceptar la invasión de sus tierras y sus costumbres sin contrapartidas elementales. Aseguran los entendidos que el reyezuelo árabe saudí ha financiado muchos centenares de mezquitas en Europa, con predilección en España. En su país ha establecido un solo culto: el islámico. A veces ni en el interior de las embajadas se pueden celebrar ceremonias religiosas cristianas.

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