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JORNADA 27

LaLiga. Un Atlético colosal doma a la Real y anuncia una final de Copa chispeante

LaLiga. Un Atlético colosal doma a la Real y anuncia una final de Copa chispeante
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(Foto: EFE)
sábado 07 de marzo de 2026, 21:54h
Actualizado el: 08 de marzo de 2026, 00:54h
Excelente rendimiento del equipo de Simeone que superó la exhbición de puntería visitante. Doblete tremendo de Nico González. Golazos de Carlos Soler y Oyarzabal. Sorloth, gol y desesperación.

Atlético y Real Sociedad se encontraron este sábado en una suerte de ensayo para la final de la Copa del Rey, que ambos disputarán el 18 de abril. Llegaron los dos equipos a esta cita liguera en plena resaca tras el éxtasis disfrutado hace días y con la obligación de rendir en el torneo de la regularidad, donde los madrileños son terceros, con los mismos puntos que el Villarreal, y los donostiarras viajan a cuatro puntos de los puestos que le permitirían volver a Europa. La cercanía de los esfuerzos, sumado al desafío continental que enfrentarán los colchoneros el martes, anunciaban la aplicación general de rotaciones y así fue. Sin embargo, la competitividad no descendería y quedó confeccionada una confrontación intensa en la que cantaron victoria los locales. Se vieron golazos, tensión, ritmo asfixiante y un fútbol que saca lustre a la postal del balompié español. El combate que decidirá al campeón del torneo del KO será, visto lo visto (en la primera vuelta quedaron 1-1), un duelo de una igualdad deliciosa.

Tanto Diego Pablo Simeone como Pellegrino Matarazzo decidieron dar un respiro a algunas de sus piezas fundamentales. En la trinchera local se quedaron en el banquillo pilares como Marc Pubill, Marcos Llorente, Johnny Cardoso, Julián Álvarez y un Antoine Griezmann que sigue deshojando la margarita de Orlando (allí le ofrecen 15 millones de sueldo y hace las maletas ya). En los visitantes esperaron turno nombres nucleares como el capitán Mikel Oyarzabal, Gonçalo Guedes, Beñat Turrientes y un Jon Gorrotxategi que cuando no juega obliga a su técnico a cambiar los planes. Porque este mediocentro dirige con naturalidad y tiene la capacidad combinativa de los grandes. Si, como esta tarde, es suplente sus compañeros lo notan en demasía. Más aún si le suple Yangel Herrera.

Un gran Atlético

El venezolano tiene otro perfil más físico, con que el estilo vira un tanto hacia la verticalidad. Pero no está atravesando un buen momento y en esas condiciones a la Real no le queda otra que amontonar pelotazos. Porque los madrileños presionaron desde el primer minuto, marcando territorio, y convirtieron al ex del Manchester City en una máquina de perder balones. Empezó temprano su debacle personal Herrera, emitiendo un pase horrendo que derivó en el 1-0. Una pelota aparentemente sencilla acabó en un saque de banda en contra que Giuliano Simeone vistió de un centro al área. José María Giménez peinó en el primer palo y Alexander Sortloth embocó a placer su undécimo tanto de 2026. El gigante noruego está enrachado y abrió el marcador, aunque en lo siguiente demostró por qué no está instalado en la élite de su compatriota Erling Halland: falla demasiado. Con un Atlético volcado al ataque y a la presión, la presencia del espigado noruego induce a la acumulación de centros laterales. Y es que los gana casi todos, el problema es lo que hace con esos balones que le caen al área. Este fue su bagaje en el primer tiempo: en el minuto cuatro marró una volea tras un pase en profundidad de Koke (que estuvo quirúrgico en el timón del escuadrón capitalino) bajado por Giuliano; en el 22 desaprovechó otro saque de banda meteórico del 'Cholito'; en el 30 perdonó un centro preciso del puntal argentino, ejecutando una pifia con todo a favor; y en el 42 mandó al limbo un gran centro de Matteo Ruggeri, en una posición idílica de remate desde el punto de penalti. Antes del descanso, los colchoneros dispusieron de sobradas oportunidades para casi sentenciar, pero se pecaron de falta de tino.

Supieron amordazar a la Real por medio de la pujanza táctica. Su nudo de líneas adelantadas se le atragantó a un conjunto vasco que adolecía de un creativo en la base de la jugada para respirar. Encontró un poco de desahogo en Luka Sucic, que hoy saltó a la titularidad y ofreció luz entre líneas. Precisamente, de su talento y visión creció el 1-1. En la única circulación armoniosa visitante, Sergio Gómez conectó con el balcánico, que filtró un pase sensacional a la frontal, donde Carlos Soler controló de maravilla y ajustó su disparo a la escuadra. El golazo de uno de los pocos llegadores puros del fútbol español igualó el marcador aunque las sensaciones no cambiarían. Koke se había adueñado del mando del encuentro, bien secundado por el desparpajo de Rodrigo Mendoza y por un Thiago Almada que despegó pasada la media hora.

El Atlético seguiría imponiendo su jerarquía sin pestañear y generaron ocasiones en torno al arco defendido por Álex Remiro (que volvió a las alineaciones). Antes del camino a vestuarios generaron los locales 13 disparos, cuatro de ellos entre palos. Los más destacados fueron un cabezazo propicio que Giménez envió alto tras un córner botado por Koke -minuto 29- y el derechazo con el que el capitán rojiblanco probó los guantes del guardameta txuri urdin. Mikel Aramburu también tuvo que emplearse a fondo para nautralizar un pase de la muerte venenoso de Mendoza. Sólo le faltó a la orquesta capitalina que Ademola Lookman interviniese con su habitual filo. El nigeriano jugó centrado por orden de su técnico, hecho que limita sobremanera su influencia. Sólo cuando tendió a la izquierda empezó a dañar, gracias a su conexión con Ruggeri (asociación subrayada que viene de su tiempo compartido en el Atalanta). Aún así, no tuvo finura en la finalización y la Real escapó intacta, a pesar de la torpeza de Yangel, que en el 38 fue a despejar en su área sin concentración y golpeó al siempre astuto Giuliano. El VAR estudió el caso y no le castigó con penalti por considerar que su metedura de pata no poseía la fuerza suficiente.

Duelo de golazos

Los donostiarras tuvieron que competir encerrados en campo propio durante gran parte de la primera mitad. En cambio estiraron la cabeza en los últimos minutos previos al intermedio, curiosamente cuando jugaron en superioridad numérica por la lesión de Mendoza. Ahí creyeron en su potencial ofensivo y Ander Barrenetxea regó una contra en la que Sergio Gómez encañonó un trueno que se marchó cerca de la madera -minuto 50-; y Sucic se inventó un eslalon en el que dejó atrás a cuatro rivales antes de exigir a Jan Oblak. Con ese influjo anímico, los visitantes arrancaron la reanudación con ganas de más y una vez más Sucic frotó la lámpara para asistir al remate de Herrera que se fue al lateral de la red. Entonces el 'Cholo' optó por elevar la exigencia y metió a sus primeros espadas. Antes del minuto 60 quemó los cinco cambios: comparecieron casi de una tacada Llorente (por Mendoza), Julián Álvarez, Griezmann, Nico González y Johnny Cardoso (que relevó a un fantástico Koke).

Matarazzo entendió la que se le venía encima y refrescó piernas con el dubitativo Arsen Zakharyan y con ilustres como Guedes, Oyarzabal, Turrientes y Brais Méndez. Pero el Atlético subió la electricidad. Seguía instalado en campo contrario aunque ahora volaba la pelota. Comenzó entonces una tormenta espectacular, que mantuvo a la tribuna en pie durante largos segmentos. La enésima pifia de Sorloth, esta vez en un mano a mano ante Remiro -minuto 64-, inauguró un respingo en el que Julián Álvarez diseñó ataques punzantes y Nico González los culminó. El extremo argentino marró el primero, un balón suelto en la frontal del área pequeña, pero embocó la siguiente. En el 68 se inventó una conducción atronadora a la que Griezmann dio continuidad con un taconazo que el ex de la Juventus usó para batir a Remiro con un zurdazo cruzado y calmado.

Con los espectadores neutrales relamiéndose por lo que puede llegar a ser la final copera entre estos dos equipos, Oyarzabal reclamó los focos. En la siguiente jugada al 2-1, le cayó el cuero en la frontal, intentó un pase rápido que repelió sin contundencia David Hancko y colocó el rechace en el ángulo. El segundo golazo de los donostiarras, que en esta tarde evidenciaron una puntería superior, apagó a la grada unos segundos mas no habría tregua. Los rojiblancos mantendrían el derroche autoritario hasta el final, compitiendo con todo, y en lo sucesivo Nico volvió a chutar en buena posición, Griezmann hizo volar a Remiro con un centro-chut que se colaba y Julián Álvarez intentó un gol olímpico en un córner que besó el lateral de la red -minuto 74-. El sorprendente vendaval, si se contempla que este fue el 11º encuentro colchonero desde el 31 de enero, proseguiría hasta obtener el premio. El notable portero visitante se multiplicó, sacándole a Hancko un misil rasante, mas no pudo hacer nada en el 81, cuando Ruggeri puso un centro maravilloso y Nico conectó un testarazo impresionante, que se coló muy ajustado para desatar la euforia en el Metropolitano. La Real se revolvió como pudo sin éxito, pero su renacer sigue vigente. Sólo a perdido dos veces en los 13 partidos dirigidos por Matarazzo.

Ficha técnica

3- Atlético: Oblak; Matteo Ruggeri, Hancko, Giménez, Nahuel Molina; Koke (Johnny Cardoso, min. 61), Rodrigo Mendoza (Marcos Llorente, min. 46), Giuliano Simeone (Julián Álvarez, min. 53), Thiago Almada (Nico González, min. 54); Lookman (Griezmann, min. 54) y Sorloth.
2- Real Sociedad: Remiro; Sergio Gómez, Caleta-Car, Jon Martín, Aramburu; Yangel Herrera, Carlos Soler (Turrientes, min. 74), Pablo Marín (Guedes, min. 56), Berrenetxea (Zakharyan, min. 65); Sucic (Brais Méndez, min. 74) y Oskarsson (Oyarzabal, min. 56).
Goles: 1-0, min. 5: Sorloth; 1-1, min. 10: Carlos Soler; 2-1, min. 68: Nico González; 2-2, min. 69: Oyarzabal; 3-2, min. 81: Nico González.
Árbitro: Adrián Cordero Vega. Amonestó a Hancko y a Oskarsson.
Incidencias: partido correspondiente a la 27ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Metropolitano (Madrid).
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