El Barcelona descorchó este domingo el champán por su 29º título de LaLiga, el segundo consecutivo. El bloque dirigido por Hansi Flick rubricó su sensacional campaña ganando el Clásico a un Real Madrid muy empobrecido. Los azulgranas, que no compitieron al 100% y se impusieron en cuanto a todos y cada uno de los parámetros medibles, reflejaron las sospechas germinadas en estos meses: que son mucho mejor equipo que su enemigo íntimo. El Camp Nou celebró a lo grande en título que premia el trabajo colectivo de una plantilla llena de talento que supedita su calidad al bien común. Esa es la clave de su éxito y, a la vez, el veneno que lleva dos años corroyendo al club de Chamartín. Canaletas recibirá el merecido homenaje en una noche festiva para el barcelonismo. Y también redonda, pues es sólo la segunda vez en la historia en la que alzan el trofeo en un partido contra los madrileños (hace 96 años).
Álvaro Arbeloa, que a buen seguro está paladeando sus últimas semanas en el cargo, está teniendo que regatear crisis de todo tipo y pelaje en Valdebebas. La preparación de este evento crucial, en el que si ganaban pospondrían el alirón del máximo rival, estuvo condicionada por las informaciones que destaparon la terrible fractura que azota a su vestuario. Para colmo, Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni se enzarzaron en una bronca que acabó con el capitán uruguayo en el hospital por un traumatismo craneoencefálico. Además, Kylian Mbappé decidió guardar su físico para el Mundial (el sábado parecía listo y esta mañana ha alegado molestias para no viajar a la Ciudad Condal) y en el calentamiento Dean Huijsen también se bajó del barco (fue anunciado como titular pero le sobrevino una gripe repentina). En ese panorama apareció sobre el césped Gonzalo García como punta de lanza y Fran García como lateral izquierdo, con Eduardo Camavinga haciendo pareja con un Tchouaméni que es insustituible, con o sin el medio millón de multa.
Un Barcelona muy superior
Pero en realidad no era trascendental la elección de Arbeloa porque a su delegación le faltan dos pilares: creatividad en la medular y compromiso defensivo. Por tanto, daba igual la nómina que pusiese en liza. A estas alturas del curso ya ha quedado clara la receta del naufragio. Y en esta fecha abrazaron el contragolpe, que es la única herramienta que les es cómoda para competir en los partidos grandes ya que sin incapaces de dañar en estático. La falta de fútbol se volvería a ver cuando el Barça le aplicó su innegociable presión. Jude Bellingham quedó señalado en este sentido, superado por el ritmo del centro del campo local. Sólo Brahim Díaz tiró de una ofensiva visitante escuálida, con Vinicius en su propio mundo de protestas y desidia, y Gonzalo rebosante actitud y desacierto. El mediapunta marroquí se movió bien entre líneas y fabricó, junto con algunos pases largos de Trent Alexander-Arnold, el escaso peligro generado en el primer acto al arco defendido por Joan García.

Mientras tanto, en el otro campo sonó una armonía sensacional. Pedri y Gavi dispusieron de tiempo y placidez para combinar. En consecuencia, los azulgranas volaron hasta que se construyeron una cosecha suficiente. Porque el trabajo colectivo es tan efectivo y determinado que hasta una ausencia tan grave como la de Lamine Yamal queda maquillada. Asencio salvó a los suyos en los primeros acercamientos, corrigiendo a toda velocidad los desajustes de su retaguardia en las llegadas al espacio de Fermín López y de Marcus Rashford. Sin embargo, el central canario -que relevó a Huijsen en pleno imprevisto- no pudo multiplicarse para contener la tormenta. La pelota circulaba a placer en la red de pases 'cule' y la diferencia de intensidad era colosal. Y en el minuto nueve el punta inglés hizo diana. Ocurrió tras una falta en la frontal derivada de un error posicional de Camavinga (el enésimo, pues duda cuándo ir a la presión y desequilibra al esquema). Rashford tomó el cuero y emitió un latigazo espléndido que se coló por el palo del portero. Por la escuadra.
A partir de ahí el Barça aceleró aún más, en busca de la sentencia precoz. El Madrid, flácido, no podía más que revolverse con la personalidad de Brahim y un par de saques de esquina de Alexander-Arnold, y siguió padeciendo en una trinchera agujereada. En el minuto 18 llegaría el 2-0, en una acción coral de videoteca. Recibió Fermín López pegado a la cal izquierda y puso un centro hacia el desmarque de ruptura de Dani Olmo, que cedió con un taconazo de seda para que Ferran Torres marcase a placer. La obra de arte, patrocinada por la pasividad de los centrales merengues, llevo al marcador la sensación de superioridad. Y Thibaut Courtois hubo de emplearse para esquivar la goleada ante del descanso. En el 26 le sacó un cañonazo a Rashford y en el minuto 39 desvió in extremis un mano a mano con el atacante inglés, que había vuelto a ganar la espalda de la defensa capitalina.
Un Madrid desarraigado
Con todo, los madridistas navegaron en esa inferioridad y su calidad individual -casi el único argumento de su arsenal- casi les metió de nuevo en dinámica. Pero Gonzalo García perdonó. En el 17 controló mal un pase genial en profundidad de Trent y en el 22 marró un nítido cara a cara con Joan García, tras un pase largo estupendo de Asencio. El canterano, titular de repente después de haber saboreado el ostracismo, no estuvo acertado aunque se dejó la piel. Balance éste que difícilmente le asegura la continuidad en el primer equipo de Concha Espina. En esa línea rindió también un Fran García que puso lo que a otros les faltó: muy buena actitud. El Barça había bajado las revoluciones en la media hora, con los olés bajando de las tribunas para sonrojo visitante, así que ahí le encontró las vueltas el sistema de Arbeloa en transición. En el 24 Eric García despejó, providencial, un pase impreciso de Bellingham que esperaba Vinicius y en el minuto 33 el regateador brasileño se desperezó para aglutinar zagueros y ceder al chut demasiado cruzado de Tchouaméni.

Se marchó al intermedio el Barça sintiendo que el alirón estaba sentenciado pero Flick les leyó la cartilla en el camarín. Con todo ganado tampoco cabe la relajación. Su profesionalismo (este domingo perdió a su padre de madrugada y quiso entrenar este partido) avala a la autoridad que tiene sobre esta plantilla juvenil azulgrana. Así pues, afrontaron la reanudación alternando una posesión controladora con su característica presión. Con el Madrid desprovisto de cualquier atisbo de rebeldía ante su situación, el encuentro quedó sellado en su esencia. Si los catalanes aumentaban el tempo, a los visitantes les costaba un mundo sobrevivir en todas las fases del juego y Courtois volvió a esquivar la goleada ante los intentos de Fermín y Ferran. Éste último en otro mano a mano que retrató a todo el sistema defensivo merengue -minuto 65-.
El Barcelona ya había hecho todo el trabajo. No sólo hoy, sino en el plano general (ganando en Getafe y El Sadar en las jornadas previas y sumando 66 de los 72 puntos posibles desde que cayera en el Clásico del Bernabéu, en octubre). Pero su identidad ganadora es ambiciosa, más aún cuando Flick introdujo a Raphinha y a Robert Lewandowski (quizá en su último Clásico). Ambos pelearon por localizar ocasiones de darse un gusto en esta festividad pero Courtois se lo negó. Mientras tanto, los visitantes no pudieron más que amenazar con un par de córners bien lanzados por Alexander Arnold, como en el botado en el minuto 73 que peinó Tchouaméni cerca del travesaño. Lo demás se asemejó a un erial en el que Vinicius no pudo con la marca del agigantado Eric García. Arbeloa dio carpetazo con la entrada de canteranos y de un Franco Mastantono que es paradigma del entuerto merengue. La estabilidad y el estilo definitivo se impusieron al caos y la improvisación.
Ficha técnica
2- Barcelona: Joan García; Joao Cancelo, Gerard Martín, Pau Cubarsí, Eric García; Gavi (Marc Bernal, min. 77), Pedri; Dani Olmo (Frenkie de Jong, min. 64), Fermín López (Balde, min. 88), Marcus Rashford (Raphinha, min. 64); y Ferran Torres (Lewandowski, min. 77).
0- Real Madrid: Courtois; Fran García, Huijsen, Rüdiger, Alexander-Arnold; Tchouaméni, Camavinga (Pitarch, min. 70), Bellingham, Brahim Díaz (Mastantuono, min. 79); Vinicius y Gonzalo García (Palacios, min. 79).
Goles: 1-0 min. 9: Rashford; 2-0, min. 18: Ferran Torres.
Árbitro: Alejandro Hernández Hernández. Amonestó a Camavinga, Asencio, Dani Olmo, Bellingham, Alexander Arnold y a Raphinha.
Incidencias: partido correspondiente con la 35ª jornada de LaLiga, disputado en el Camp Nou (Barcelona). Antes del pitido inicial se guardó un minuto en homenaje del padre de Hansi Flick, que falleció este domingo.