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JORNADA 6

LaLiga. Espí salva al Real Madrid y a Mourinho de inmolarse en Elche
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(Foto: EFE)

LaLiga. Espí salva al Real Madrid y a Mourinho de inmolarse en Elche

martes 15 de septiembre de 2026, 23:58h
Actualizado el: 16/09/2026 01:31h
Los merengues desperdiciaron un 0-2 por una desidia injustificable tras la pasada temporada. Bellingham, Mbappé y el juvenil resolvieron en el descuento. El nacimiento de Diomande quedó ensombrecido por los vicios colectivos.

El Real Madrid salió vivo este martes del estadio Martínez Valero de milagro. Pudo esquivar una bala que el mismo equipo merengue se había disparado. Al descanso ganaban 0-2, con una exhibición de fútbol basado en el contragolpe. La superioridad técnica mandaba sin debate, acompañada por el compromiso defensivo de un bloque medio que casi no permitió ocasiones peligrosas. Sin embargo, tras el paso por vestuarios los visitantes se dejaron la intensidad y el profesionalismo en el camarín, y llegaron a conceder el empate. Las lagunas de actitud que mutilaron sus aspiraciones en los dos últimos años regresaron una vez más. A días de jugársela en el Metropolitano. Parece mentira que los jugadores todavía no hayan recibido el insistente mensaje del Barcelona (pleno de triunfos) y de sus propios aficionados, que están hartos de tanta indolencia.

Jose Mourinho afirma que el problema de este arranque de proyecto es el cansancio. Considera que sus muchachos se desconectan del partido y generan un descontrol que casi les destierra de la pelea por el título en un mes porque el físico no les da para resistir la exigencia. Cosas de la altura del calendario, subraya. Por eso sigue ejecutando rotaciones y en esta fecha aplicó cinco novedades a su once, recuperando a Arda Güler para ordenar. Además entregó al indispensable Aurelien Tchouaméni su primera titularidad, dio un respiro a Jude Bellingham y activó a Yan Diomande (que sin duda aprovechó la oportunidad, torturando a Roy Revivo). Construyó un plan vertical, de transición, porque sabía que al Elche le gusta mandar y padece para equilibrarse. Y la jugada le salió a la perfección al técnico luso. Los locales no habían logrado ganar ni puntuar en su estadio todavía, pero venían de dar la talla en San Mamés. Poco a poco el entrenador Martín Anselmi va cohesionando a su escuadrón (no lo tiene fácil después de la marcha de Eder Sarabia, Aleix Febas, Andre Silva y David Affengruber). Uno de los matices clave es retrasar a Federico Redondo (el hijo de Fernando, el emblema madridista) y añadirle a un zaga en la que comanda Víctor Chust. Así ha localizado una salida de balón limpia que cimenta una valentía táctica soberbia, que presiona a cancha completa. Con esa receta se presentaron esta noche, aunque por esa misma vía el Barcelona ya les había endosado un 0-5 y en el primer minuto Redondo desvió, providencial, un centro a la carrera de Fede Valverde cuando Kylian Mbappé se relamía.

El Real Madrid disfruta al contragolpe

El Madrid no presionó demasiado, pero cuando lo hizo con implicación de todos sacó tajada. En el segundo minuto Vinicius perdonó una asistencia de Güler tras un robo en campo rival de Tchouaméni y en el 21 'Vini' falló estrepitosamente después de otra recuperación adelantada del mediocentro francés. Hubo más llegadas provenientes de la presión visitante, pero el regateador brasileño no tuvo su día... una vez más. No conectó dos veces con Mbappé, con todo a favor, para dejar al goleador sólo ante el meta Matías Dituro. Y en el 38 perdonó un robo alto de Diomande al definir con un chut flácido. Sin embargo, a pesar de este bagaje que incide en la efectividad de la presión bien completada, los merengues compitieron desde una predisposición especulativa. Esperando y parapetados. Tardaron un mundo en robar la pelota durante largos segmentos del minutaje, dando alas a unos ilicitanos que, eso sí, casi no pudieron inquietar de verdad a Thibaut Courtois. Quizá es ese el vector ideado por Mourinho: hacerse fuertes en el achique en campo propio y volar a la contra. Quizá ese el fruto de la negociación con una plantilla sospechosa por su falta de continuidad en el esfuerzo.

Sea como fuere, los franjiverdes dominaron el cuero pero sólo amenazaron en el primer acto con un chut demasiado cruzado y un centro-chut de Tete Morente -minuto nueve y 47-, y con tres buenas acciones del potente Abiel Osorio. En el 18 remató por encima del larguero un pase de Germán Valera; en el 36 provocó un despeje crucial de Ibrahima Konaté después de haber ganado un cuerpeo; y en el 44 conectó una volea a la media vuelta que se marchó cerca de la madera. El Elche buscó en largo al delantero argentino, que se dejó la piel en cada lance, y en el otro campo siguió apretando y forzando a Courtois a acumular pelotazos. Porque a este Madrid también le cuesta mucho hilvanar fútbol desde atrás. Como es normal, pues la plantilla sigue sin disponer de un mediocentro creativo -por increíble que parezca, visto lo visto-. Sólo la lucidez con balón de Dean Huijsen y de un Trent Alexander-Arnold iluminado en esta faceta dieron solución a las asociaciones madridistas. Y claro, si la circulación atraviesa ese primer filtro de presión oponente y le llega a Güler, el colectivo capitalino gana veneno de manera automática. Porque el otomano sigue evidenciando su unicidad en esta delegación. Sólo él posee la calma, visión y precisión para engrasar y afilar los ataques. Y su zurda cada vez daña más de manera directa. En el 11 le regaló un cabezazo centrado a Huijsen y en el 25 abrió el marcador. Para entonces un gran Diomande ya se había soltado y conectó en la frontal con Fede Valverde, que fue derribado. Arda tomó el cuero y emitió un latigazo de falta perfecto, que se coló después de golpear el poste y a la espalda de Dituro.

El golazo pareció aumentar la convicción madridista en esa ruta reactiva y en el 33 generaron el 0-2 en otra contra letal. Fede Valverde dibujó un pase al espacio sublime que desencadenó a un Diomande imparable, que se deshizo de su par y puso un centro inmaculado para que Mbappé aumentara su cosecha goleadora (suma siete tantos en seis encuentros ligueros). La maquinaria contragolpeadora del favorito funcionaba en plenitud y la valentía del Elche se había tornado en imprudencia. En ese escenario el marcador bien pudo haberse transformado en goleada. Lo evitó el errático desempeño de Vincius (esta vez no maquilló su actuación con trabajo defensivo) y el fuera de juego que anuló otra diana de Kylian en el minuto 41.

Un fantasma familiar casi caza a Mourinho en Elche

En el intermedio la posesión estaba igualada pero la sensación de dominio era merengue. Se estaba jugando sobre el ajedrez que más le gusta a los capitalinos, con metros para explotar a la carrera. Pero para que esa placidez se sostenga es condición obligada mantener la concentración en el achique. Si no se cumple este requisito el esquema se parte, se defiende con dos o tres jugadores menos y se inaugura la senda hacia la debacle. Se trata de una autopista hacia el desastre que conoce de cerca el madridismo. Lleva varias temporadas padeciéndolo. Por eso no pasa ni una en el Bernabéu, aunque se ganen los puntos. Pues bien, la tribuna de Chamartín recibiría esta noche más gasolina en lo sucesivo, porque sus futbolistas regresaron al verde con mucha menos intensidad y lo pagaron.

Anselmi no movió el banquillo pero sí ajustó para generar superioridad y provocar desconcierto en un Madrid que cuando iba a presionar lo hacía a medias. Pecado mortal. En el 46 Konaté se inventó un pase largo que Diomande (excelente en todas las fases del juego) tradujo en un baile y centro con el que Mbappé cabeceó arriba. Y a partir de ahí los favoritos se encerraron sin orden ni concierto, y a Courtois se le multiplicó el trabajo. Konaté le salvó al desviar una volea nítida de Osorio tras un centro cómodo de Valera -minuto 49-; Martim Neto mandó a las nubes un zurdazo en una posición prometedora y disparó al lateral de la red a continuación; Valera emitió un centro-chut desviado; y Tete Morente lo probó sin suerte desde la frontal. Todo ello antes del minuto 60. Un equipo que sólo había conseguido dos puntos en seis jornadas apocó al gigante.

Los madridistas se habían borrado del mapa y Mourinho tardó en reaccionar. Los locales creían en la utópica remontada y la actitud contrincante les llenó de determinación. Asimismo, pasaron a competir con Thomas Lemar, con dos delanteros rematadores y con un centrador certificado como Josan. El arreón local era total y aceleró sus decibelios cuando Lucas Cepeda se marchó de Alexander-Arnold, centró con tiempo y Osorio registró un salto y cabezazo angulado formidables -minuto 71-. El ex de Defensa y Justicia, guerrero como nadie, impuso la lógica y metió de lleno a los suyos en el choque. Con el viento soplando con fuerza hacia el arco de Courtois. El Madrid yacía desnortado, sin más que llevarse al paladar que el balón parado botado por el inglés y dos contras finalizadas con desazón por un Vinicius apagado. En el 65 marró la sentencia delante de Dituro. Intentaron protegerse con la posesión mas se quedó en eso, en un intento. No hay quien aguante el cuero en el eje cuando quema.

Amagaron los visitantes con una respuesta energética cuando encajaron el 1-2 y comparecieron Bellingham y Brahim Díaz... nada más lejos. El Elche se había engrandecido y encontró premio en el 84, cuando Marc Cucurella salvó un avance pero falló en el despeje. La redonda le cayó a Josan, que centró con todo el tiempo del mundo y el enrachado Fer Niño sumó su tercer tanto liguero con un derechazo cruzado que se coló mansamente. Sólo ahí, cuando se vieron cara a cara con el infierno, reaccionaron los jugadores merengues. Mourinho recurrió a Endrick -primeros minutos del curso- y a Carlos Espí. A la desesperada. Y lo que no surtió efecto en La Cartuja sí rescató al portugués en esta fecha -como en la primera salida, frente al Espanyol-. In extremis, avisó el juvenil en el 90 con un remate que bordeó la madera y en el 92 selló el 2-3 definitivo. La acción nació de una arrancada genial de Bellingham y del pase altruista de Mbappé, que evitó una catástrofe. Los capitalinos sobrevivieron a sus vicios (sólo han dejado su portería a cero en la visita del Málaga) pero el fin de semana no hay escapatoria: el Atlético dictará sentencia.

Ficha técnica

2- Elche: Dituro; Revivo, Víctor Chust, Federico Redondo, Buba Sangaré (Rubén Sánchez, min. 68); Tete Morente (Josan, min. 80); Aguado (Lemar, min. 58), Gonzalo Villar, Martim Neto (Fer Niño, min. 68); Germán Valera (Cepeda, min. 58) y Osorio.
3- Real Madrid: Courtois; Cucurella, Dean Huijsen, Konaté, Alexander-Arnold (Endrick, min. 86); Tchouaméni (Espí, min. 86), Fede Valverde; Arda Güler (Bellingham, min. 68), Diomande (Dumfries, min. 92), Vinicius (Brahim Díaz, min. 68); y Mbappé.
Goles: 0-1, min. 25: Arda Güler; 0-2, min. 33; Mbappé; 1-2, min. 71: Osorio; 2-2, min. 84: Fer Niño; 2-3, min. 92: Espí.
Árbitro: Jesús Gil Manzano. Amonestó a Diomande, Aguado, Konaté, Cepeda, Josan y a Gonzalo Villar.
Incidencias: partido correspondiente a la 6ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Martínez Valero (Elche). Antes del pitido inicial Marc Cucurella fue homenajeado como campeón del Mundial 2026 con España.
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