www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

JORNADA 7

LaLiga. El Barcelona de Raphinha también aprueba el examen del Pizjuán con sobresaliente

LaLiga. El Barcelona de Raphinha también aprueba el examen del Pizjuán con sobresaliente
Ampliar
(Foto: EFE)
sábado 19 de septiembre de 2026, 23:51h
Actualizado el: 20/09/2026 03:58h
El equipo de Flick goleó al Sevilla con un triplete del brasileño que remontó el tanto inicial de Fofana. El líder llega al parón volando y con récords. Exhibición también de Lamine Yamal.

El Barcelona extendió este sábado su racha triunfal al estadio Ramón Sánchez Pijzuán. Demostraron en este mítico feudo del fútbol español que en este tramo inicial de temporada no han poseído rival que les pueda tutear. Enfrentaron la salida más complicada hasta el momento ante un Sevilla valeroso, pujante, sobrado de arrestos y que llegó a adelantarse en el marcador. Y los azulgranas respondieron con la enorme calidad de su juego colectivo y de sus figuras, que se bastaron para remontar y prolongar el histórico pleno de triunfos que les sostiene volando en el liderato de LaLiga, con 31 goles anotados en sólo siete partidos disputados (cifra a la que hay que añadir otros cinco tantos anotados en la única cita de Liga de Campeones).

Hansi Flick ha logrado tener a toda su plantilla conectada y dispuesta a aportar, sea cuál sea el monto de minutos disponibles. Ha rotado y repartido descansos en cada unas de las fechas y en ésta, que sin duda había señalado en rojo dentro del plan de distanciar a los perseguidores antes del parón de selecciones, le tocó presentarse a Dominik Livakovic. El portero croata saltó a la titularidad después de la dudosa actuación de Wojciech Szczesny en el duelo precedente (con Joan Garcia lesionado), pero como la maquinaria coral funciona tan bien maquilla cualquier inexperiencia en el sistema.

Un Sevilla valiente incomoda al Barcelona

Los favoritos se remangaron desde temprano y trataron de picar rápido, con el fin de amortiguar la escabechina energética que les había preparado Luis García Plaza. Lamine Yamal fue el punzón que tardó menos en afilarse y por su lado padeció la parroquia local los primeros sustos. En el minuto ocho emitió un zurdazo con rosca que sacó lo mejor del meta Odysseas Vlahodimos, quien tuvo que estirarse de lo lindo para desviar el cuero antes de que besara la madera. Acto y seguido, el genio juvenil atacó de nuevo pintando un centro maravilloso al que Pau Cubarsí no llegó a embocar de milagro. El Barça dejó claro en el prólogo que su poderío había deshecho las maletas en Nervión.

El Sevilla, entretanto, aplicó la identidad que ha generado una metamorfosis en su rendimiento. Han pasado de sollozar por mantener la categoría hace unos meses a frotarse los ojos en el presente. A este evento llegaban con una cosecha de 13 de los 18 puntos jugados (cuatro victorias y una sola derrota casera, ante el Atlético), un dato del todo sorpresivo si se tiene en cuenta la grave situación financiera que atraviesa el club. La receta del técnico madrileño no es otra que la unidad, la cohesión (aliñada con canteranos, con el extremo Miguel Sierra como ejemplo paradigmático), la intensidad, el orden y la presión ardiente. Así han propulsado su estadística y están completando un plan que pasa, sobre todo, por no volver a sudar tanto por la permanencia. Quieren construir el colchón cuando antes y esta noche reprodujeron la valentía mencionada ante el coloso, compitiendo con las líneas adelantadas y sin complejos.

Y la propuesta, que conlleva el obvio peligro si el gigante atinaba a superar esa primera barrera presionante, alcanzó el éxtasis en el minuto 19. La red de ayudas, con los extremos vaciándose en la cobertura, había granjeado calma a los locales y su convicción les condujo hasta ganar un cierto bloqueo de las circulaciones azulgranas. El juego del favorito no fluía tanto que es costumbre y los andaluces se relamían en cuanto que robaban el esférico. Luciendo la verticalidad familiar, el Sevilla inauguró el electrónico. Se iluminaron los dos elementos que están dando otra altura a los 'sevillistas': Lucien Agoumé y Youssouf Fofana. Ambos han congeniado en el eje y participaron en el 1-0. El mediocentro abrió con clase a la banda, desde donde Félix Correia puso un centro sensacional que el fichaje proveniente del AC Milan se encargó de cabecear a la red desde el primer poste.

Le estaba saliendo todo bien al conjunto local pero eso no significa que tenga todo controlado y el Barça tardó sólo tres minutos en responder. Emergió imperial Raphinha, que hasta entonces casi no había participado. El brasileño, último invento exitoso de Flick en su rol de delantero centro, sentó a Arouna Sangante y batió al arquero griego con un derechazo certero. Fueron las tablas y el aviso de la explosión venidera de un futbolista que ya se ha merecido un Balón de Oro y si sigue por este camino habrá llenado de argumentos otra candidatura a dicho galardón.

Lamine Yamal y Raphinha resuelven

La cornada era fuerte pero los andaluces no flaquearon. Tragaron el contratiempo y retomaron la ruta. Presión, excitación en los duelos y coraje en los balones divididos. Así avanzaron en un nudo táctico del que los visitantes no pudieron soltarse en el primer tiempo. Eso sí, aunque la incomodidad era manifiesta a punto estuvieron de completar la remontada antes del intermedio, cuando el clarividente Pedri marró un pase claro que dejaba a Fermín López en franquía. Y los hispalentes todavía se acercarían al arco defendido por Livakovic con una volea que Robbie Ure envió fuera por poco -minuto 44- y con un centro de Juan Iglesias al que Correia no le supo dar coherencia con un remate certero -minuto 42-. El atacante luso prevaleció por su costado, convirtiéndose en el principal problema defensivo de un Barcelona grisáceo.

El estratega germano es conocido por su capacidad de intervención durante los encuentros. Sus charlas son capaces de revivir a un muerto y en esta oportunidad debió aclarar los conceptos a sus muchachos en el camarín, porque en la reanudación regresaron al césped con una o dos velocidades más. A buen seguro que Flick recuerda a la perfección el 4-1 encajado en este mismo recinto hace un año, cuando el técnico local era Matías Almeyda y el Barça también lideraba con autoridad. En aquel brete a sus jugadores les faltó concentración e implicación tras pérdida, y los sobró indolencia. En esta jornada estaban replicando el modelo, si bien a una escala menos preocupante (62% de posesión, ocho remates realizados y cuatro concedidos). Lo cierto es que sus futbolistas recibieron el mensaje del entretiempo e impusieron la lógica distancia entre ambos escuadrones en los sucesivo.

A García Plaza se le había caído esta semana el filoso punta Lucas Stassin y Rubén Vargas seguía en el dique seco, y eso pesa mucho en la ofensiva 'sevillista'. En el segundo tiempo les faltaría amenaza por este motivo y, claro está, porque el líder del campeonato subió la exigencia. Se les acabó vivir en bloque alto y con la defensa adelantada. La pelota, activada entre Rodri y Pedri, con la movilidad de Fermín flotando, empezó a circular con agilidad y se ensanchó el tiempo de decisión. Esto es oro para los grandes. Si pueden pensar y ejecutar con holgura, no perdonan. Lamine Yamal fue el encargado de subrayar este principio universal del fútbol y antes del minuto 70 resolvió el brete. Primero avisó con dos disparos que llamaron a la puerta del gol y después asistió dos veces a Raphinha. Una, en el 52, con un pase quirúrgico que el brasileño embocó anticipándose a Sangante (relevo del nuclear Kike Salas que quedó escaldado en este evento); y la otra, en el minuto 69, imaginando una asistencia sublime que Raphinha definió con una vaselina sobre el guardameta heleno.

El zurdo nacido en Porto Alegre añadió a su triplete (suma ya 12 dianas en LaLiga) un córner que no mutó en gol olímpico porque lo impidió el poste. Su exhibición y la de Lamine fue absoluta, "insultante", en palabras de García Plaza cuando le tocó etiquetar el nivel del Barça en la previa de este partido. El técnico local trató de reflotar a su equipo pero los cambios no les recuperaron del aguijonazo y del cansancio acumulado por el derroche efectuado en el primer tiempo (en la segunda mitad sólo chutaron una vez a portería). Desordenados y con la lengua fuera, casi salieron con una goleada sonrojante a cuestas. Lamine, Anthony Gordon y Karim Adeyemi se toparon con las paradas destacables de Vlahodimos. No hay quien frene al vigente campeón.

Ficha técnica

1 - Sevilla: Vlahodimos; Juan Iglesias, Castrín, Sangante (Carmona, min.68), Suazo; Youssouf Fofana (Alfon, min.78), Agoumé; Miguel Sierra (Guridi, min.78), Kochorashvili (Isaac Romero, min.68), Félix Correia (Ejuke, min.59); y Robbie Ure.

3 - Barcelona: Livakovic; Eric Garcia, Cubarsí, Christensen (Gerard Martín, min.59), Joao Cancelo; Rodri, Pedri (Bernal, min.86), Fermín López (Olmo, min.76); Lamine Yamal, Gordon (Gabriel Jesús, min. 86) y Raphinha (Adeyemi, min.76).

Goles: 1-0, min.19: Fofana. 1-1, min.22: Raphinha. 1-2, min.52: Raphinha. 1-3, min.69: Raphinha.

Árbitro: Juan Martínez Munuera. Amonestó a Agoumé.

Incidencias: partido de la 7ª jornada de LaLiga, disputado en el Ramón Sánchez-Pizjuán (Sevilla).

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios