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JORNADA 7

LaLiga. El Atlético gana el derbi más polémico que se recuerda y hace saltar las alarmas en el Bernabéu

LaLiga. El Atlético gana el derbi más polémico que se recuerda y hace saltar las alarmas en el Bernabéu
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(Foto: EFE)
domingo 20 de septiembre de 2026, 19:38h
Actualizado el: 21/09/2026 03:38h
El Real Madrid cayó y se llenó de dudas, sin ideas y apático, en un lío arbitral colosal. Partido de mucha tensión y pelea. Goles de Grimaldo, David y Rüdiger. Huijsen y Vinicius, señalados.

El Real Madrid cayó este domingo ante el Atlético y su desventaja con el Barcelona se estiró hasta los seis puntos. Se sabía que la localización temporal de este derbi del Metropolitano, en septiembre y en la séptima jornada de LaLiga, no iba a resultar trascendental, con 31 jornadas por delante, pero sí conllevaría consecuencias que pueden condicionar el recorrido de los proyectos. Pues bien, los merengues regresaron a casa después de padecer un derbi jugado a la antigua usanza (con más pelea, sudor y escaramuza que brillantez) en el que sufrieron un arbitraje muy cuestionable y evidenciaron que siguen arrastrando los mismos problemas que les han dejado sin títulos en las últimas dos temporadas. Sin ideas ni calidad en el centro del campo para domar la pelota, en esta oportunidad le faltó también filo en sus atacantes. Además, el esquema se partió por una pasividad tan conocida como insoportable. Se descuelgan del liderato -es más, son terceros por detrás de los rojiblancos- por méritos propios y unas decisiones arbitrales volcánicas, pero harían mal en tapar el sol con un dedo. Ya han saltado las alarmas en el Bernabéu, aunque deben pensar bien cuál es el verdadero motivo.

Jose Mourinho volvía a vérselas con los colchoneros defendiendo la elástica madridista después de 12 años (el 17 de mayo de 2013 fue su último duelo, en aquella final de Copa perdida en Concha Espina). El técnico luso llegó a esta cita con la mosca detrás de la oreja, encadenando victorias pírricas a domicilio (ante el Espanyol y el Elche), tejidas entre la indolencia y la puntería final. Por eso quiso asegurarse algo de control y dio la titularidad al destructor Aurelien Tchouaméni y al creativo Arda Güler (dejando en la banca al frenesí de Yan Diomande). La idea pasaba por dominar los tiempos, con un ejercicio defensivo riguroso en bloque medio y el colmillo afilado para dañar a la contra. Esa es la pizarra que mejor le sienta a la plantilla. Pero si todos los futbolistas no se aplican, la cosa se complica con tozudez, sin importar los nombres que salten al verde. Y eso es lo que le ocurrió a 'Mou' esta tarde. Otra vez.

Un Atlético superior al Madrid

Los locales arrancaron como se esperaba, buscando incendiar cada centímetro. Atacando con línea de cuatro atrás y defendiendo con un muro de cinco piezas, el bloque preparado por Diego Pablo Simeone asumió las riendas del choque desde temprano. Johnny Cardoso se aseguró de barrer la mediapunta rival y entre el muy mejorado Álex Baena y Kang-in Lee gobernaron el eje casi sin oposición. Porque a los merengues les volvió a durar muy poco la unidad en los esfuerzos tras pérdida y volvieron a tardar un mundo en robar el cuero. Con esa ventaja partieron los rojiblancos, aunque no atinaron a generar verdadero peligro en un primer tiempo que se clausuró sin ocasiones peligrosas en ninguna de las dos áreas. Al descanso sólo se registró un remate entre palos, el cañonazo lejano de Güler que repelió Jan Oblak en el minuto 40. La patada a destiempo de Baena sobre Güler a las primeras de cambio supuso un avance nítido de que lo acontecería en lo sucesivo. Los colchoneros se dispusieron a reproducir su libreto habitual en los derbis: dureza, contundencia en los balones divididos e intensidad asfixiante (en campo propio, porque compitieron con precauciones tácticas). Desplegaron una guerra de guerrillas en la que saben manejarse mejor que unos merengues a los que les faltó pasión casi desde el silbato inicial. Y eso es un pecado, un golpe bajo al madridismo, en un escenario semejante. Las faltas se amontonaron en un prólogo interrumpido casi de forma constante, del que sólo fue rescatable en términos estéticos lo sucedido en el minuto 13. Un balón largo de Thibaut Courtois (el primero de muchos) que conectó con el desmarque de Vinicius, Kylian Mbappé dejó pasar el centro del brasileño y Jude Bellingham no remató por poco un rechace posterior; y en el envés Giuliano Simeone provocó un robo arriba y un centro que exigió el despeje apurado de Tchouaméni.

En este estadio quedó clara la confianza casi ciega de los entrenadores por dos jugadores que no venían bien pero fueron titulares. Giuliano y Vinicius. Al primero le mantiene el 'Cholo' porque si no atina con la pelota sí derrocha cada gramo de energía en pos del colectivo, enciende a sus compañeros con su sola actitud; el segundo sigue siendo opción prioritaria por su potencial capacidad de desborde y por si algún día le apetece ayudar en defensa. Pues bien, en esta fecha sólo uno de ellos se demostró como un acierto del estratega. Y mientras se esclarecía esta incógnita el encuentro seguía desarrollándose entre la creciente apatía de un Madrid impedido para crear en estático. Courtois volvió a concatenar pelotazos infructuosos. El agujero en el mediocentro se vuelve abismal en citas como esta. Más aún con Bernardo Silva esperando turno. Ese déficit refrescó su relevancia ante un sistema local bien engrasado, que ha encontrado su pico de forma justo en estas semanas (venían de golear en Anoeta y al Osasuna, con la sensación de evolucionar en el camino correcto). Permitirían muy poco antes del intermedio. La mejor opción rival llegó en el minuto 24, cuando Mbappé y Bellingham idearon una combinación descontextualizada que 'Vini' envió al limbo después de haber sentado a Cristian 'Cuti' Romero. Todo lo demás se circunscribió a disparos alejados. Güler yacía demasiado arriba y no le localizaban para que brindase buenas posiciones de remate a sus colegas. Emergió ahí Tchouaméni como adalid ofensivo improvisado (fotografía que retrata del bloqueo creativo). Lo intentó desde larga distancia sin éxito y le regaló a Vinicius una ocasión en una de las pocas presiones efectivas de su delegación, mas el carioca marró desde el pico del área. El regateador también perdonaría cuando dispuso de un pase nítido que dejaba a Bellingham cerca de Oblak en franquía, en una de las escasas contras arrancadas de la red de ayudas local -minuto 30-. Conseguida, "curiosamente", por otra buena presión que había hecho patinar a Romero.

En el otro campo no se estaba registrando una oda al fútbol de ataque, pero sí disfrutaron los rojiblancos de algo más de fluidez. Sobre todo por la agilidad en la salida de juego que aportan Romero, Marc Pubill y David Hancko. Y sus aproximaciones inyectaron más inquietud a Courtois. En el 15 el zaguero eslovaco cambió el juego con clase y Kang-in Lee emitió un centro perfecto que Jonathan David cabeceó y Denzel Dumfries atinó a despejar; en el 22 Baena, con tiempo de sobra para pensar y calibrar, filtró un balón a la espalda que derivó en las dudas de Ibrahima Konaté y en una chut demasiado cruzado de Giuliano; en el minuto 32 insistió el surcoreano con un centro-chut venenoso que forzó la estirada del guardameta belga, justo antes de que Hancko estrellase el rechace en el central francés; y acto y seguido David no llegó de milagro a embocar un centro lateral estupendo de Marcos Llorente. La insultante indolencia de Mbappé y Vinicius condujo al Madrid a defender con nueve jugadores. No es nuevo, pero no deja de representar una sinrazón visto lo visto en estos años. Fue, es y será anticompetitivo. Marc Cucurella es un defensor de garantías, mas se vuelve transparente si se le deja solo contra la profundidad de Guiliano, el escurridizo Kang-in Lee y la potencia de Llorente.

El lío arbitral y el desenlace más lógico

Entonces, con ese paisaje y pasada la media hora, se detonó el lío arbitral que sin duda rellena de contenido la tesis defendida en Valdebebas y ejecutó con 'shock' en la trama. Cuando el esquema (y plan) del Madrid ya llevaba un buen trecho roto, Romero le asestó un pisotón en la rodilla a Bellingham -minuto 37-. El británico fue con todo a un balón suelto, con honestidad también, y se impuso. El argentino, resabiado, fue con la plancha lista y sus tacos impactaron en la rodilla del británico. El colegiado, por extraño que parezca, le mostró amarilla al mediapunta madridista. El VAR le socorrió y le hizo ver la repetición por la televisión... y el trencilla se limitó a cambiar la amonestación de receptor. El 'Cuti' recibió encantado la penalización y Simeone y el Metropolitano pudieron respirar. Unos minutos después, en el 45, Kang-in le asestó a Fede Valverde un pisotón en el tobillo en toda regla. En una acción más dañina y que el árbitro sólo interpretó como una falta normal. Ni amarilla le mostró al surcoreano. Y ahora el VAR ni siquiera llamó al colegiado, quizá todavía impactado por la decisión precedente. El escándalo estaba servido.

Si la temperatura ya había tocado techo con anterioridad, a partir de este momento llegó a máximos insuperables. Tanto que el túnel de vestuarios acogió una riña generalizada de la que salieron expulsados un asistente de Mourinho y el entrenador de porteros local. A partir de ahí los visitantes no superarían su ofuscación y, claro, ni mucho menos usaron esa rabia (podrían haber jugado la segunda mitad con una superioridad numérica decisiva) como gasolina para, de una vez, competir con la energía e implicación lógicas en el fútbol de élite. Nada de eso. Vinicius, que no se había ido ni una vez de Giuliano (no ya de Llorente, de Giuliano), dimitió del todo. Mbappé, exactamente igual. De presionar a cancha completa, ni hablar; pero es que tampoco se molestaron en ayudar en el achique o la vigilancia en campo propio. Y esta vez los síntomas se tornaron en una tormenta insalvable. La realidad es testaruda. Competir así es viajar en una autopista hacia el desastre, esté al mando Mourinho, Fabio Capello o Miguel Muñoz.

El 'Cholo' puso sobre la mesa su astucia y metió en dinámica a Koke Resurrección (por un Marc Pubill amonestado). El eterno capitán había revolucionado a los suyos en San Sebastián, rebajando la crucial ausencia de Pablo Barrios, y con su criterio, aplomo y visión hizo lo propio este domingo. Porque dispuso de tiempo y espacio para organizar. Su entrada entregó del todo el timón a los colchoneros y la tormenta de centros sobre Courtois no tardó en arreciar. Konaté despejó como pudo un envío de Alejandro Grimaldo a los pocos segundos de la reanudación y en el 47 Baena hizo volar al meta belga. Y en el minuto 50 arribó el punto de inflexión: Hancko pintó un pase quirúrgico al espacio, hacia el desmarque de Giuliano, que sacó las vergüenzas a Dean Huijsen. El zaguero juvenil estaba cuajando un inicio solvente de temporada pero cometió tres errores impropios. Se despistó en la marca y le ganaron la espalda, cometió penalti y se ganó la roja directa. Una cadena de decisiones nefasta. Otra vez el Metropolitano bajó de la nube al zaguero (el año pasado su confianza se fue al suelo en este recinto). Grimaldo asumió la responsabilidad e inauguró el marcador con jerarquía -minuto 53-.

Quedó el conjunto de Chamartín por debajo en el electrónico y en inferioridad... pero es el Madrid, el club de las remontadas, de la calidad corajuda. Sin embargo, 'éste Madrid' es otra cosa, no se le puede suponer nada. Es un grupo de futbolistas sin mentón, alma ni rebeldía, que tiene a su parroquia descorazonada. Y que en este evento dejó aún más la sensación de desnaturalización. Ante este revés ni elevaron la voz. Les faltó pasión, el ingrediente fundacional de todo. Mourinho se hartó de Vinicius y le relevó por Diomande, pero también sacrificó a Güler para introducir a un central que suturase la herida táctica. Los visitantes jugaron entonces sin cerebro y siguieron cojeando como equipo. Avisó de la imprudencia el omnipresente Kang-in Lee con un chut desde la frontal y en el 59 sentenciaron el envite. El surcoreano controló y condujo a placer, abrió hacia el centro maravilloso del discutido Giuliano (penalti provocado y asistencia) que David embocó en solitario. En la foto saldrá Dumfries, el elemento que tampoco cierra el debate del lateral diestro, mas el problema es profundo, sistémico. Mientras tanto, el canadiense festeja su tercera diana en los tres partidos ligueros que ha disputado. Ha caído de pie, también para maquillar la baja de Alexander Sorloth. Quién lo diría atendiendo a su paso por la Juventus.

Hubo tiempo hasta el final para que el Atlético bordeara la goleada y que Julián Álvarez disfrutase de otra pitada. Le va a costar sanar los efectos de su sueño publicitado en junio. Una buena manera para alcanzar la indulgencia es marcar en las grandes tardes y en ésta no lo logró por muy poco. En el 66 Baena peinó un córner y Romero topó su cabezazo en una intervención de foto de Courtois y 'La Araña' cazó el rechace pero Konaté le negó el festejo con un despeje acrobático bajo palos. Y en el descuento desperdició un tres para dos con un disparo que rozó la madera. El gigante belga también salvaría la imagen de su delegación ante otro intento de Julián, previo pase de un Ademola Lookman que todavía no se ha incorporado al arreón generalizado. Y cuando todo parecía resuelto y el guion no susurraba más saltos de página, más allá del valioso ímpetu de Diomande (que dispuso de un mano a mano ante Oblak, pelotazo mediante), el recién entrado Bernardo Silva puso en vuelo una falta lateral con finura y Antonio Rüdiger cabeceó el tanto de la honra merengue -minuto 89-. En cambio nada enturbiaría la fiesta de un Atlético que acabó gestionando la ventaja desde la posesión, nutriendo los olés que descendían de las tribunas. No pierden en su estadio ante el enemigo íntimo desde hace cuatro años. Cuando los madridistas jugaban con mediocentros talentosos y un espíritu compartido por todos los peones. Hasta aquí llegó la luna de miel del técnico portugués y la directiva en esta nueva etapa. Freno en seco en el mismo lugar y tiempo en el que se torció la ruta de Xabi Alonso.

Ficha técnica

2- Atlético: Oblak; Grimaldo, Hancko, 'Cuti' Romero (Le Normand, min. 89), Pubill (Koke, min. 46); Marcos Llorente, Johnny Cardoso, Baena (Lookman, min. 66), Giuliano Simeone; Kang-in Lee (Hjulmand, min. 89) y Jonathan David (Julián Álvarez, min. 62).
1- Real Madrid: Courtois; Cucurella, Dean Huijsen, Konaté, Denzel Dumfries; Tchouaméni (Camavinga, min. 71), Fede Valverde; Arda Güler (Rüdiger, min. 54), Bellingham (Bernardo Silva, min. 82), Vinicius (Diomande, min. 54); y Mbappé.
Goles: 1-0, min. 53: Grimaldo (penalti); 2-0, min. 59: Jonathan David; 2-1, min. 89: Rüdiger.
Árbitro: Miguel Ángel Ortiz Arias. Expulsó a Huijsen (roja directa, min. 52) y amonestó a Diego Pablo Simeone (en la banda), Pubill, 'Cuti' Romero, Dumfries y a Bellingham.
Incidencias: partido correspondiente a la 7ª jornada de LaLiga, disputado en el estadio Metropolitano (Madrid).
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