www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

MODA EL EGO

sábado 09 de febrero de 2008, 22:42h
No creo demasiado en esas historias de que la moda es la piel de la civilización. Tuve amistad con Balenciaga y pienso como él que el diseño del vestido forma parte de la cultura de un pueblo y refleja, igual que la pintura o la arquitectura, la evolución de la sociedad. A pesar de la carga cultural que España ha transportado sobre sus hombros durante siglos, hemos despertado a la moda internacional hace sólo unos años. La historia del vestido en España y en cada una de sus regiones es muy rica y muy densa pero Francia e Italia, primero, Inglaterra después, nos han borrado de la presencia internacional. Personalmente aposté de forma decisiva por la moda tras contemplar el espectáculo que Soledad Lorenzo nos brindó en su galería con el desfile de David Delfín, el joven genio de la provocación y la audacia. No olvidaré nunca aquella falda que avanzaba sola, con una modelo contorsionista bajo ella, mientras la música y las luces lo impregnaban todo de belleza y asombro.

Ahora, El Ego de la Pasarela Cibeles que acaba de celebrarse abre horizontes insospechados para la moda española. Sergi Piovaguin, Alba Blanco, Juan Fábregas se alzan como nombres destacados del diseño joven de la moda española. Pero también son rompedores Menchu Mora, Carocora, Lorena Rodríguez, La Casita de Wendy Happy o Amai Rodríguez.

El Ego ha sido este año para los más entendidos un resplandor de colores y formas, de audacias y buen gusto, amén alguna excentricidad y ciertos despropósitos. Pero la variedad y la calidad del diseño nuevo son una realidad insosegable. La moda es hoy sobre todo la vasta variedad. Lo de la máscara innumerable de la vida se ha quedado anticuado y parece de hoja de calendario. La novedad emancipa. Hernando de Talavera en su clásico Tratado sobre el vestir y el calzar se carga de un plumazo a las ombligueras de hoy: "Más ya con gran disolución, perdida toda vergüenza, hasta el estómago descubren las que son deshonestas". Cervantes supo desembarazarse de los cánones de Hernando de Talavera y reflexionó sobre lo que iba a venir. "Dicen que la variación -escribe- hace a la naturaleza, / colma de gusto y belleza, / y está muy puesta en razón". Y añade: "Un manjar a la contina / enfada y un solo objeto, / a los ojos del discreto, / da disgusto y amohína". Y concluye el clásico: "Un solo vestido cansa; / en fin, con la variedad, / se muda la voluntad / y el espíritu descansa". Hasta leer estos versos de Cervantes no me he dado cuenta de que algún día tendré que cambiar de moda. Desde hace cincuenta años voy vestido y calzado igual. Y claro eso "da disgusto y amohína".
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.