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Seis historias

miércoles 25 de junio de 2014, 17:32h
Déjenme que les cuente varias historias. La primera es que cuando uno decide tener un hijo, el médico le ofrece la posibilidad de practicarle a la madre una prueba, la amniocentesis, que puede causar la muerte del bebé, pero que resulta muy precisa para indicar si hay un (así llamado) “riesgo” alto o bajo de que el niño tenga el síndrome de Down. Una noticia, escrita para El País por Maruja Ruiz del Árbol, se titulaba “El aborto reduce el síndrome de Down” y precisaba que “El número de nacidos con la anomalía se reduce un 30 por ciento”. Éxito.

La segunda: Abortar es delito en España. Pero hay varios supuestos que despenalizan la práctica de acabar con la vida del no nacido. Muchos de los que han “suspendido” la amniocentesis, ocho de cada diez, en concreto, no ven este mundo. El número de abortos no deja de aumentar en nuestro país, y Zapatero prepara el terreno para que esta práctica deje de ser un delito para ser un derecho.

Tres con esta: La eugenesia se ha contaminado de connotaciones muy negativas. Y todo porque unos socialistas que eran también nacionalistas, aquellos que asolaron Europa en los 30’ y 40’, la practicaron a modo, con el objetivo de mejorar la raza. Y perdieron una guerra. Ya saben que la historia la escriben los vencedores, de modo que de haberla ganado acaso serían hoy vistos como unos precursores.

Cuatro: No lo eran, ya que la eugenesia fue una ideología paralela, y que encandiló a los nacional socialistas como lo hizo con otros. Es bien sabido que era uno de los dogmas de fe de la progresía mundial. John Maynard Keynes, el intelectual más decisivo del siglo XX, era partidario. La perfección del hombre se relacionaba con la de la raza, una idea que no podía repugnar al progresismo.

Es nuestra quinta historia una que se desarrolla en India y Suecia. Este país ha visto nacer al único matrimonio de dos premios Nobel, los Myrdal, que tenían en su vitrina los galardones de Economía y de la Paz, y que encarnan como ninguna otra pareja el progresismo del pasado siglo. Con su inspiración se impuso en Suecia un programa de esterilización forzosa que inhabilitó a 62.888 mujeres entre 1935 y 1975. Cuarenta años esterilizando al margen de su voluntad a personas por razones como “debilidad mental” o por ser “mezclada racialmente”, o “gitana”. O por ser “Imbécil”. Como el progresismo, aplicado al propio pueblo, puede resultar un poco duro, nuestro matrimonio, con el apoyo de otros intelectuales como Garret Hardin, logró aplicarlo de forma masiva a la India. El progresismo puede llegar muy, muy lejos.

La sexta y última historia habla de un progresista, como Hardin y los Myrdal. Habla del aborto. Habla del síndrome de Down y habla de eugenesia. Y habla de España y de dar oportunidades a las personas. La sexta historia habla de Izaskun Buelta, que este lunes le pidió trabajo al Presidente y apoyo a las personas con trisomía 21, como ella. Zapatero le cogió su vitae y lo hará llegar a buen sitio. Le ayudará a que tenga una oportunidad más en la vida. Los padres de Izaskun también quisieron para ella todas las oportunidades. Pero Zapatero quiere facilitarles a todos los padres los medios necesarios para cercenar la vida de todas las Izaskun. Y todo ello, en nombre del progreso. Él, que es el epítome del progresismo del tercer milenio que nos aflige.

Yo tengo una pregunta para Zapatero. Pero prefiero no hacersela.
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