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144 obras para entender su evolución

El Thyssen acoge "La sombra": algo más que oscuridad

lunes 09 de febrero de 2009, 17:04h
Artistas de seis siglos han utilizado la sombra como recurso para representar la presencia y la ausencia. También lo han hecho para encarnar la tristeza, la oscuridad y la melancolía. Sin embargo, hay mucho más detrás de ella. La nueva exposición del Museo Thyssen-Bornemisza, “La sombra”, lo demuestra. Desde su representación inspirada en el origen de la pintura según Corinto, para quien apareció en el 79 d.C cuando una joven trazó sobre una pared el contorno de su amante, hasta la surrealista visión de Dalí. En total, 144 obras de un centenar de artistas - además de fotografías y proyecciones cinematográficas- para dar forma a la primera gran exposición dedicada a la representación de la sombra proyectada en el arte occidental.

La organización de la muestra, que está pensada de modo cronológico pero también temático, invita a reflexionar. Según Victor Stoichita, catedrático de Historia del Arte en la Universidad suiza de Friburgo y comisario de la exposición, “se ha querido obviar lo didáctico para dejar libertad al visitante para meditar sobre las imágenes”. Y lo consigue. Cada detalle, cada gesto y cada objeto de las pinturas seleccionadas dan cuenta de la presencia de la sombra. Lo hacen los dedos de los comensales de “La cena de Emaús”, de Matthias Stom, la calavera de “La Vanidad” del Maestro de la Luz de la Vela o los pequeños seres dibujados por Rembrandt en “Le main chaude”.

La cena de Emaús, de Matthias Stom (1633-1639) EFE


Misterioso pero verosímil
Pero más allá del Barroco, la evolución de los estilos trajo consigo una revolución en el modo de representarla. Con el siglo de las luces, comenzó el interés por el estudio de la personalidad humana, y con él la sombra comenzó a ser más evidente. El “Corral de locos” de Francisco de Goya o “Sombras marcadas” de Émile Friant son sólo algunos ejemplos.

Le llegó el turno al impresionismo y a su afán por pintarla más allá del recurso naturalista, como elemento integrador. Con “La sombra de la barca” de Joaquín Sorolla, “Camino, sol de invierno y nieve” de Camille Pisarro y “La Quinta Avenida en Washington Square” de Childe Hassam, paraguas y toldos, así como árboles y puentes dieron sombra a la pintura moderna.

Con la llegada del siglo XX, el recurso de la sombra comenzó a confundirse con pinceladas. Tuvo que llegar la década de los años 20 para vivir un nuevo resurgir en su uso, esta vez como medio para conferir a la escena un aire de pesadilla. Pero no fue hasta la irrupción del Surrealismo y de uno de sus máximos precursores, Salvador Dalí, cuando su protagonismo volvió a entrar en escena. Tal fue la importancia que para Dalí tuvo en sus ensoñaciones, que su particular visión de la sombra ocupa hoy en exclusiva una de las paredes de la exposición.
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