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entrevista al autor de "33 españoles y el Rey"

Carlos García Retuerta: "El Rey, dada su legendaria mano izquierda, es capaz de hablar con Dios y con el diablo"

jueves 26 de febrero de 2009, 21:55h
“Soy republicano juancarlista, como todo el mundo”. Con esta frase, Carlos García Retuerta se despedía de nosotros. Este periodista y escritor acaba de recoger en su nuevo libro, "33 españoles y el Rey", una serie de reflexiones sobre la figura del Rey Juan Carlos, a través de treinta y tres entrevistas que ha llevado a cabo a personalidades del mundo de la comunicación, la política y la cultura que han estado próximos al Rey en distintas situaciones. Un libro que se deriva de la realización de un programa de TV conmemorativo de los 30 años de reinado de Don Juan Carlos.
¿Cómo llevó a cabo el proceso de selección de los treinta y tres personajes entrevistados?

El proceso de selección lo hicimos con ciertos criterios. En primer lugar, renunciamos a entrevistar al propio rey (hubiera sido imposible, pero de todas formas queríamos conseguir un retrato desde fuera). Tampoco quisimos hablar con Zapatero y Rajoy, porque, estando como estábamos en lo más tenso de la anterior legislatura, probablemente nos habríamos metido en la batalla política diaria, lo cual no era nuestro objetivo. Acordamos, pues, hablar con políticos, periodistas con poder y algunos historiadores. Procuramos que hubiera de todas las tendencias, e hicimos hincapié en buscar a gente que pudiera ser crítica o muy crítica, como Carod, García Abad o Anguita, porque temíamos que saliese un serial demasiado "favorable". Al final, salvo Anguita y Girauta, hasta los críticos fueron poco críticos.


¿Qué personajes desfilan por el libro?

Por el libro desfilan dos ex presidentes del Gobierno (Calvo Sotelo y Felipe González), varios ex ministros (Marcelino Oreja, Jaime Mayor Oreja, Fernando Morán, Alberto Oliart, José Luis Leal, Rodolfo Martín Villa…), un ex presidente del Congreso (Manuel Marín), dos ex presidentes de la Generalidad de Cataluña ( Pujol y Maragall, que en el momento de la entrevista estaba en el cargo), dos ex lendakaris (Ardanza y Garaicoetxea), un amigo del rey (Nicolás Franco y Pascual de Pobil), varios periodistas muy relevantes (Anson, Cebrián, Victoria Prego, Soledad Gallego-Díaz, Jaime Peñafiel, Miguel Ángel Aguilar José García Abad), Santiago Carrillo, Gabriel Cisneros, Nicolás Redondo padre, Santos Juliá, Carmen, Iglesias, Adolfo Suárez Illana, Soraya Sáenz de Santamaría…

De entre todos ellos, ¿alguno se ha negado a participar en el mismo?

Lógicamente, para conseguir entrevistar a tantas personas importantes hubo que llamar a mucha gente. Algunos personajes, como Alfonso Guerra y Aznar, declinaron la invitación. En otros casos no nos cuadraron las agendas (hay que tener en cuenta que eran entrevistas para televisión, que debían hacerse con cierto tiempo y cierta preparación). En general, no hubo grandes problemas con ningún entrevistado, ni siquiera con los que no quisieron hacer declaraciones. Todas las entrevistas fueron correctas, y algunas muy cordiales, como las de Oliart, Nicolás Franco y Gabriel Cisneros. En el libro cuento mucho del contexto de las entrevistas, a veces más sustancioso que las propias declaraciones de los personajes.

Y por el contrario, ¿hay quien se ha podido disgustar por no aparecer en él?

No me consta que alguien se haya podido sentir molesto por no figurar en el libro. Nadie me ha dicho nada hasta el momento.

En este libro, ¿qué vamos a descubrir de nuevo de Su Majestad El Rey, Don Juan Carlos I?

En este libro vamos viendo poco a poco que el rey, pese a su aspecto "campechano", que a veces pudiera confundirse con simplón, es una persona muy compleja. Salvo uno o dos entrevistados, todos, amigos y enemigos, destacan del rey su inteligencia política y su capacidad de relación con los demás. Descubrimos a un rey que puede mostrarse muy cercano, pero que es capaz de imponer su regia autoridad con un silencio o con un grito, según las circunstancias. Allá por los años sesenta y primeros setenta, todo el mundo decía que era poca cosa. Los falangistas le llamaban Juan Carlos "Bobón". La oposición clandestina le llamaba Juan Carlos "el breve". Se ve que no acertaron ni una. En fin, vemos en el libro a un hombre con sus debilidades y sus fortalezas y con una trayectoria asombrosa, que va desde su nacimiento en la Roma de Mussolini a la educación a la sombra de Franco, para acabar desmantelando el franquismo sin decir jamás una mala palabra del dictador.

¿A lo largo de tantas entrevistas, ¿qué es lo mejor que ha escuchado decir de él?

Lo mejor que he escuchado decir de él en las entrevistas, además de los consabidos elogios políticos, han sido las emotivas palabras de gratitud personal, por gestos de carácter íntimo, que le dedicaron Alberto Oliart, Genoveva Queipo de Llano y Gabriel Cisneros.

¿Y qué es lo peor que le han contado?

Lo peor, las acusaciones de enriquecimiento poco claro que hacen algunos de los entrevistados.

Pero habrá una tónica dominante, es decir, existirán coincidencias entre ellos al hablar de su perfil personal y político. ¿Podría enumerarnos esas sincronías?

Claro que hay coincidencias. Una principal: salvo Julio Anguita y Juan Carlos Girauta, todos hablan de la inteligencia política del rey. Incluso Carod y Garaicoetxea. Esto de la inteligencia y el "olfato" político causa una admiración corporativista en los políticos. También en periodistas poderosos, cuya diferencia con los políticos no es muy grande. El caso es que consideran al rey como un político, muy especial, pero colega al fin y al cabo. Y admiran, por no decir que envidian, su capacidad de "supervivencia". Casi todos hablan también de su arrolladora simpatía.

¿Cuál es por tanto el retrato colectivo de Don Juan Carlos?

El retrato colectivo es el de un hombre no excesivamente culto pero sí muy inteligente, con gran habilidad diplomática y manejo de los idiomas, capaz de hablar con Carrillo y con Girón, Gorbachov y Reagan, el Sha y Arafat. Un hombre bromista con cierto ramalazo autoritario, de costumbres políticamente incorrectas puesto que le gusta fumar, beber, cazar, llevar buenos coches y buenas motos y además ha sido muy mujeriego, pero a la vez muy cumplidor de las normas oficiales y los protocolos, muy apegado a su papel constitucional. Sale el retrato de un hombre de formación antidemocrática que renunció al poder absoluto para reinar sin poder alguno e instaurar el más largo y productivo sistema democrático de la historia de España… En resumen, un retrato impresionista, complicado, muy interesante.

¿Dónde cree que se sustenta el carisma de su Majestad El Rey?

El carisma del rey se basa, desde luego, en su intuitiva, innata capacidad de comunicación con la opinión pública, y en sus hechos. Él protagonizó la restauración democrática. Él salió en la tele aquella madrugada del 24 de febrero de 1981. Él lloró en el funeral del 11-M y lloró en el entierro de sus padres. Él supo decir lo de "te das cuén…".

¿Y sus principales defectos?

Según dicen sus detractores e insinúan algunos partidarios, su principal defecto es que no siempre ha sabido elegir bien a sus amigos.

¿Qué imagen se tiene del Rey fuera de España?

La imagen que se tiene del rey fuera de España, según Felipe González, Calvo Sotelo, Marín y Fernando Morán, todos los cuales sabían de lo que hablaban, es magnífica.. Incluso mejor que la interior, que ya es bastante positiva. Es un personaje de prestigio internacional.

De las treinta y tres formas de mirar a un Rey, ¿cuál le ha llamado poderosamente la atención?

Como no frecuento la lectura de Hola y similares, me llamó mucho la atención el grave republicanismo de Jaime Peñafiel, que a ratos parecía la reencarnación de don Nicolás Salmerón. También me sorprendió que Carod Rovira lo tachase de cordial y más inteligente de lo que podría esperarse, y casi diera por hecho que don Juan Carlos es "invencible" y que el cambio de régimen llegará cuando se marche. Por lo demás, me sorprendió que Carrillo y Cebrián dijesen que el rey es una barrera contra la extrema derecha, y que Luis María Anson confesara con franqueza que "su" rey era el padre, don Juan, y que aun reconociendo y valorando lo hecho por el hijo, para él lo ideal habría sido la restauración en la persona del padre.

Y qué se ha encontrado, ¿con un mayor porcentaje de monárquicos o de republicanos?

Entre estos 33 pasa lo mismo que entre la población. Hay unos pocos republicanos, muy poquitos monárquicos, y una inmensa mayoría de juancarlistas. Ciertamente, sin Juan Carlos casi todos los juancarlistas serían republicanos.

Desde su punto de vista, ¿cuál es el principal problema endémico y secular del estado español que aún queda por resolver?, ¿y cómo cree que le hará frente la Corona?

El principal problema pendiente es el planteado por los nacionalismos: la dinámica "identitaria", abiertamente independentista en tres casos y muy insolidaria en general. Los dos grandes partidos nacionales parecen haberse adaptado a esta situación y viven cómodamente con sus áreas de poder locales y localistas, y pactan, cuando lo necesitan, con los nacionalistas. Esto hace que el sistema funcione muy mal muchas veces, porque a la hora de resolver problemas, se solapan, cuando no compiten, las administraciones. No sé si la corona tiene algo que hacer al respecto. En sí misma, como símbolo del Estado, es un elemento de cohesión, pero carece de competencias constitucionales. El rey, dada su legendaria mano izquierda, es capaz de hablar con Dios y el diablo. No tiene problemas en ese sentido. Yo he sacado la impresión de que tiene mucha "sensibilidad" autonómica. Pero es un asunto muy delicado para él. No puede cometer errores.. La tarea de izar la bandera de la cohesión en la España democrática quizás corresponde a otros.

Y finalmente, ¿a qué conclusiones ha llegado después de haber escuchado a estos treinta y tres personajes?

La principal conclusión es que al hablar de don Juan Carlos, por una vez no es un tópico decir aquello de que es un personaje histórico. Lo es, sin duda, incluso para quienes le detestan. Los que llevamos casi toda la vida bajo su "principado" primero, y su reinado después, lo sabemos, aunque a veces se nos olvide. Yo creo que don Juan Carlos es el más importante de los reyes de la casa de Borbón, su abuelo incluido. En fin que tras las entrevistas he reafirmado lo que pensaba antes de ellas: soy republicano juancarlista, como todo el mundo.
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