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La renovación debida

Juan José Solozábal
jueves 26 de febrero de 2009, 22:46h
Sería equivocado pensar que los problemas del nacionalismo vasco se fijan en su liderazgo, aunque a su frente se encuentre alguien que desde luego no se incorporará a la estela de dirigentes con talla de estadista, que no han faltado en la historia del PNV. La renovación del nacionalismo debe plantearse sobre todo, más allá de las personas que la lleven a cabo, en el nivel ideológico, en relación con el proyecto que se presenta para Euskadi y en el plano de las relaciones con España.

En este sentido el problema fundamental del nacionalismo es el del agonismo de sus planteamientos, su presentación como movimiento apropiado para una situación de inminente peligro, de amenaza para las mismas posibilidades de supervivencia del Pueblo Vasco como tal. Esta actitud que formuló modélica mente en su día Sabino Arana, y que casaba perfectamente al momento difícil de los orígenes del nacionalismo, como después a los duros tiempos de la guerra y de la derrota durante la dictadura franquista, ya no se mantiene. De la artificialidad de su construcción daba cierta idea la presentación jánica del nacionalismo que ofrecía simultáneamente dos dimensiones, la dura anclada en la observancia estricta de la ortodoxia y una más pragmática dispuesta a admitir la flexibilización de la práctica.

Si la dualidad nacionalista durante mucho tiempo pudo pasar como una muestra de inteligencia o sutileza política, hoy aparece , después de tantos años , como un tinglado ideológico pesado que es necesario arrumbar de una vez. Sencillamente, no hay enemigo ni exterior ni interior que amenace ninguna identidad nacional, y la sociedad vasca, como todas, expresa su pluralismo como lo cree conveniente, sin necesidad de guardianes de obligadas esencias. El Pueblo Vasco, frente a lo que opina el nacionalismo más recalcitrante, no está sometido a designio alguno de aniquilación, sino dotado de un sistema de autogobierno, que atribuye a la Comunidad Autónoma Vasca una capacidad de decisión política como ninguna estructura descentralizada, se llame estado o región, tiene en Europa.

Es explicable que una ideología como la nacionalista, apostada sobre bases esencialmente defensivas, haya subrayado la homogeneidad y el simplismo de la argumentación, dejando demasiado espacio para planteamientos intransigentes. Sin duda la coyuntura histórica forzó el peso de la ortodoxia. Pero los tiempos actuales no afirman la independencia sino la interdependencia, no la soberanía sino las competencias y la responsabilidad compartidas en el sistema político superior común español en que nos integramos. ¿Cuándo procederá el nacionalismo vasco a la revisión de sus bases ideológicas?

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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