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Mercado laboral: ver el árbol y no imaginar el bosque

miércoles 25 de junio de 2014, 17:32h
Hoy estoy confusa. Intento analizar e imaginar qué está pasando, pero el árbol no me deja ver el bosque. Entre tanto, el mundo conocido tiembla y de las tinieblas surgen formas confusas de futuro.

Los medios de comunicación tradicionales están temblando. Tembló lo que queda de la plantilla de ABC en una huelga esta semana. El País despide gente. El Mundo también. Ambos de forma bastante irregular intentan evitar el colapso.

No se trata quizá de que las tecnologías hayan suplantado al papel, sino de que el modelo de negocio de la publicidad está obsoleto.

La crisis de negocio llega a la crisis de la información, como reflejo de las cada vez más precarias condiciones en las que producen las noticias.

La publicidad tiembla. Igual que se venden cosas a mitad de precio con respecto al año pasado, el espacio y el tiempo publicitario se ha abaratado inmensamente en todos los soportes. La visibilidad es más barata y aun así, ya pocos se lo permiten.

Y hasta aquí se ve claro.

La falta de empleo se espera que llene aulas de especialización y de reciclaje: másteres y formación de todo tipo. Pero la gran pregunta es: ¿especializarse en qué? ¿Reciclarse hacia qué?, sobre todo: ¿para qué contexto laboral? ¿Hacia qué modelo económico?

No parece que seamos conscientes de que los viejos tiempos no volverán. No parece que seamos conscientes de que asistimos al fin de una época donde la tecnología está siendo la protagonista silenciosa que saldrá a la luz, al final del túnel, cuando este momento de transición nos deje ver más claramente hacia donde hemos ido. La inercia nos ha imposibilitado imaginar más allá de nuestras narices.

Ha sido nuestro veneno inconsciente. Saldrá de su silencio y todos nosotros seremos los primeros impresionados. Como si los cambios los hubieran hecho otros, nosotros inconscientes, nos encontraremos como sujetos pasivos.

¿La medicina? Imaginar y analizar, sin pensar que todo es eterno. No señores, el capitalismo no es eterno, aunque parece que es lo único que no cambia mientras todo lo hace cambiar. El ojo que todo lo vigila pero no se mueve. No señores, ya sabemos que parecer no es ser. Y nada es eterno. Hasta Dios murió.

¡Que imaginen bien!
PD: (bien como sinónimo de mucho y de bueno, de cantidad y de cualidad, para contrarrestar tanta inercia...)
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