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Los Abruzos: patrimonio herido de muerte

Adriana García Cimiano
viernes 17 de abril de 2009, 20:18h
Caen lentamente las lágrimas sobre las mejillas de una cara todavía impresionada por la imágenes de la catástrofe generada por el terremoto que ha sacudido el centro de Italia, la región de Los Abruzos.

¿Cómo podemos centrar la atención en el patrimonio cultural en el momento del luto, de la masacre, del suplicio de tanta gente? No es fácil, pero es parte de la tragedia de un país inmensamente lleno de riqueza cultural. Es un pérdida que se añade a la de familiares, amigos, conocidos; es tomar consciencia de la desaparición del propio pueblo o ciudad, del lugar en el que se vivía hasta entonces.

Son tantas, demasiadas, las obras maestras del Medievo, Renacimiento y Barroco que resultan dañadas e incluso completamente destrozadas tras esta semana de seísmos: derrumbes en bóveda, ábside y altares de la Basílica de Celestino V, el campanario de la Basílica de S. Bernardino, las cúpulas de la iglesias de S. Agostino y de la Almas Santas, la fortaleza española que contenía el Museo Nacional de Los Abruzos, quedando en estado precario su puente de ingreso, parcialmente derrumbado el transepto del Duomo... El balance es desgraciadamente mucho más amplio que un simple elenco de estructuras monumentales.

Los técnicos estiman que serán necesarios unos diez años de trabajo de reconstrucción, aunque algunas pinturas, frescos y decoraciones permanecerán enterradadas bajo el polvo de los escombros para siempre. L'Aquila, ciudad histórica y artística, sede episcopal y universitaria, ve como algunas de sus obras más destacadas se encuentran irreversiblemente destruidas.

Antes de iniciar con estos proyectos de restauración, es necesario pensar al presente, a la protección de lo que todavía está en pie, y, por ello, el Secretario General del Ministerio para los Bienes y Actividades Culturales, Giuseppe Proietti, ha decretado ya los lugares que servirán como almacén donde poner a salvo las obras de los edificios derrumbados o en estado precario, protegiéndolos también de posibles robos. Decisión que se parece a alguna tomadas en tiempos de guerra y... ¡sí!, en definitiva, el aspecto que presenta esta zona no difiere tanto: dolor, muerte y desolación.

Nos queda grabada en la memoria la frase que aparece en el estandarte de L'Aquila, capital de la región golpeada por diferentes terremotos en su historia: “Immota manent”.

Adriana García Cimiano

Experta de arte

Adriana García Cimiano es licenciada en Historia del Arte. Experta en Arte italiana, ha trabajado como guía turística en Nápoles y Florencia.

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