www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

El mundo no mejora y España va a peor

Lorenzo Bernaldo de Quirós
jueves 23 de abril de 2009, 21:23h
La carrera alcista iniciada por las bolsas desde el pasado nueve de marzo ha terminado de una manera brusca como era previsible. El comportamiento de los mercados de capitales comienza a descontar dos elementos fundamentales: primero, la crisis bancaria norteamericana no ha terminado; segundo, las expectativas de recuperación de la economía estadounidense son inciertas y, en el mejor de los casos, apuntan hacia una dilatada etapa de bajo crecimiento. Es probable que el riesgo de una Gran Depresión al estilo de la registrada en la década de los treinta de la pasada centuria haya sido conjurado pero todo sugiere la visualización de un perfil cíclico, al menos para los EE.UU., de W, esto es, de débil reactivación seguida de nuevas caídas de la actividad. América es el epicentro de la crisis y es impensable que el resto del mundo retorne a un crecimiento sostenido y equilibrado en el horizonte del corto y del medio plazo.

La evidencia histórica demuestra que las recesiones causadas y/o acompañadas de crisis bancarias tienden a ser más profundas y duraderas que las “normales” y causan daños muy superiores a las de éstas. Esto significa que las pérdidas de producción derivadas de las segundas suelen ser persistentes (Cerra V. & Saxena S.C. “Growth Dinamics: The Myth of Economics Recovery”, AER, March, 2008). Si la economía norteamericana mantiene las pautas de comportamiento tradicionales, tardará cuatro años en volver a registrar tasas de crecimiento del PIB similares a las existentes en la pre-crisis. En este contexto, el desempleo mantendrá su trayectoria alcista en el trienio venidero y se situará en el 11-12 por 100 en 2011. Esto es inevitable y podría ser peor si el sector financiero-bancario estadounidense experimenta nuevas sacudidas desestabilizadoras en los meses venideros.

Esa hipótesis tiene altas probabilidades de materializarse. A pesar de la mejora relativa experimentada por los resultados de la banca americana en los últimos tiempos, es aventurado dar por estabilizada la situación. Los bancos se están beneficiando de unos costes de endeudamiento cercanos a cero, de una masiva transferencia de recursos de los ahorradores a los deudores pero no están realizando las provisiones adecuadas para hacer frente a unas pérdidas futuras que prometen ser masivas y están utilizando los cambios de contabilidad aprobados por el Tesoro estadounidense para inflar el valor de muchos activos. Esta posición es de extrema debilidad y hace a las instituciones financieras norteamericanas muy vulnerables. Esto impide normalizar el funcionamiento de los mercados de crédito y, en consecuencia, frena la salida de la crisis.

Las estrategias macroeconómicas desplegadas para combatir la recesión hipotecan de manera dramática la vuelta a una senda de crecimiento vigorosa, estable y equilibrada. Por un lado, la política monetaria hiper expansiva realizada por la FED y, en mayor o menor medida, por el resto de los bancos centrales disparará la inflación cuando las economías vuelvan a la normalidad; por otro, el brutal aumento del binomio déficit/deuda plantea necesidades de financiación de los sectores públicos que de manera inexorable reducirán los recursos disponibles para la inversión y el consumo privado tanto si se cubren mediante la emisión de bonos como si se solventan a través del aumento de los impuestos. Por tanto, esa combinación de factores augura, siendo optimistas, un escenario de crecimiento lento durante un largo período de tiempo.

Esas fragilidades y riesgos se agudizan en el caso de la economía española por la irresponsable actuación presupuestaria del gobierno. A diferencia de los EE.UU. o del Reino Unido, por citar dos ejemplos, España ni tiene la posibilidad de soportar la demanda doméstica ni los precios de los activos a través de la política monetaria ni puede devaluar su divisa. Esto contribuye a endurecer el ajuste. A medida que se profundice en la recesión y se avance en el deterioro del sistema banca/cajas, el problema no será el “efecto expulsión” del sector privado generado por las necesidades de financiación del público, sino la escasa capacidad del Estado español para captar fondos en el mercado interno y en el internacional. Para decirlo con mayor claridad: se va a producir una abrupta caída, muy superior a la experimentada hasta ahora, de los flujos crediticios recibidos por la Vieja Piel de Toro.

La tesis gubernamental según la cual no existe ese amenaza porque la ratio Deuda/PIB es baja y, por tanto, susceptible de incrementarse es errónea. En las actuales circunstancias, los inversores y los mercados no diferencian entre deuda pública y privada, sino evalúan el endeudamiento interno total del país, el 250 por 100 del PIB, y sus posibilidades de hacerle frente. Con la economía en caída libre y sin expectativas de remontar y con un fuerte y no finalizado proceso de ajuste a la baja del valor de los activos, el crédito externo a la economía nacional corre serio peligro de colapsar aunque el gobierno esté dispuesto a pagar una prima de riesgo “astronómica” a los prestamistas internacionales.

España está en una tesitura similar a la el Reino Unido y los países Nórdicos a finales de los años ochenta y primeros noventa del siglo XX o a la de Argentina cuando se desplomó la convertibilidad. La economía nacional ha incumplido su restricción presupuestaria intertemporal, factor determinante de su solvencia, y, por tanto, su crédito exterior está agotado o en vías de estarlo. Para restaurarlo es una condición necesaria pero no suficiente la reducción del desapalancamiento y el incremento del ahorro de las familias y de las empresas y también un plan de consolidación fiscal orientado de equilibrar las cuentas públicas en el horizonte del medio plazo. Por desgracia, el gobierno ha emprendido el camino contrario. Zapatero ha mostrado y explicitado un desprecio olímpico a los efectos desestabilizadores del binomio deuda/déficit lo que tendrá un impacto demoledor sobre la economía nacional.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios