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“Los Lunes de El Imparcial”: una nueva sección

domingo 26 de abril de 2009, 10:35h
Se llamaba Los Lunes, aunque, en realidad, se distribuía los Domingos: y así apareció todas las semanas, mientras nuestro periódico mantuvo su edición impresa, desde el 27 de Abril de 1874. Por eso, esta sección tampoco es tan nueva: una afortunada carambola de fechas, nos permite reanudarla en el mismo día y mes…ciento treinta y cinco años después.

La página cultural Los Lunes de El Imparcial se convirtió pronto en «el más famoso y rico de los suplementos literarios en español de todos los tiempos». Aparecer en Los Lunes de El Imparcial era el espaldarazo en una carrera intelectual. Suponía, en efecto, “sentar plaza en el universo cultural en español o confirmar el renombre adquirido y la fama ya reconocida”. Pero todo eso y más nos lo cuenta cumplidamente en un espléndido artículo, que acompaña a este número, Margarita Márquez, una especialista en el tema.

“El ambiente político todo lo ocupaba” –aseguraba en 1874 José de Castro y Serrano, uno de los cuentistas más afamados de la España del XIX, para dar razón de la nueva página. Al punto, que, aquel Imparcial, quizá también este, “sin querer, faltaba a su programa de universalidad […] para arrojarse al campo exclusivo de las contiendas políticas y gubernamentales”. De modo tal que “todos los escritores, todos los lectores se han dejado absorber por […] cuestiones de partido, cuestiones de ambición, cuestiones de mando siempre, pero poco o nada para la ciencia, poco o nada para el arte, poco para la vida social, poquísimo para la cultura”.

No obstante, advertía nuestro antecesor en este suplemento, “la política como único material de los periódicos perturba la inteligencia de los que leen y seca el entendimiento de los que escriben y, con su pasión constante, desordena el buen juicio de la multitud; con su fraseología de circunstancias, falsea o desnaturaliza la lengua; con su incesante girar en una órbita, ejerce un monopolio cruel sobre los que no participan de sus entusiasmos”. Sin embargo –y siempre según Castro y Serrano- hay un mundo muy numeroso de hispano-hablantes “para quienes la política es un asunto si no despreciable por lo menos cansado”. Para ellos, “El Imparcial se decide a consagrar un día siquiera de cada ocho al examen de otras cuestiones”. Para esos lectores quienes, “por entre las columnas de los periódicos, desean encontrar siempre el movimiento de la cultura actual, desnudo de preocupaciones de escuela y libre de la implacable tiranía de los partidos”; unos lectores “que quieren saber en breve rato lo que acontece en el mundo sin llevar preconcebida la razón que ha de darse a los acontecimientos”; unos lectores, “en fin, ávidos de ilustración y de discreta lectura […] “Para ellos –concluía esta primera presentación de nuestro suplemento, casi arqueológica, pero que podríamos suscribir hoy poco menos que a la letra- se destina esta porción del presente periódico”.

Casi nada más que añadir. Sólo cabe dar cuenta de que, con el relanzamiento de esta página, cumplimos un compromiso más de los adquiridos con nuestros lectores. O quizá, y para ser tan exactos como cautos, empezamos a hacerlo. “En un proyecto como el nuestro –decíamos nosotros en el Escrito Fundacional que encabezó la reanudación de este periódico y que aparece diariamente colgado en el mismo como para recordarnos nuestros deberes- en que el componente académico está presente en el origen y en la elaboración del producto, la aventura cultural es un derivado, más que obligado, casi natural. Pero, una vez más, debemos ser capaces de aportar un tono internacional en la selección de colaboradores, en los libros escogidos y en las manifestaciones artísticas elegidas, de modo tal que nuestros lectores se sientan conectados con el ancho mundo en español y en sintonía con los centros de cultura y pensamiento de mayor relevancia universal”. ¡Nada menos!

Como no están los tiempos para disparates y ocurrencias, aunque vengan adornadas con números rojos, intentaremos evitar la venganza de la realidad sobornándola en tiempo, en lugar de intentar engañarla con guarismos deficitarios. Por eso, empezaremos con tiento y modestia: un par de artículos-críticos y tres reseñas de novedades a la semana. A nuestros colaboradores, académicos y periodistas relevantes, les hemos pedido que seleccionen cuidadosamente los títulos, en función de su interés y relevancia, y que vayan introduciendo los textos en idiomas extranjeros que consideren de mayor proyección. Poco a poco, nos iremos abriendo a todas las manifestaciones culturales. Como tengo más seguridad en la compañía que dudas sobre mis capacidades y conocimientos, creo que el producto será un éxito.

José Varela Ortega

Editor de EL IMPARCIAL

José Varela Ortega es editor de EL IMPARCIAL e historiador

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