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Argentina: dos pueblos en una nación

lunes 27 de abril de 2009, 19:47h
Según Aristóteles la democracia, para ser estable, necesita reflejar el predominio de la clase media. Esta antigua advertencia se cumple en Europa, América del Norte y, en general, en las naciones desarrolladas de nuestro tiempo. ¿Se cumple, acaso, en América Latina? El problema es que en cada nación latinoamericana cohabitan, por así decirlo, dos pueblos. El primero de ellos, de clase media, replica los valores y las actitudes de los pueblos desarrollados. El segundo alberga una insuficiencia educativa y una escasez económica que bloquean su pertenencia a la clase media. Hay una segunda América Latina cuyo denominador común es la dolorosa conjunción entre la ignorancia y la pobreza.

Las democracias responsables de nuestra región como Chile, Brasil y Uruguay, procuran cubrir con una gestión eficaz este vacío para mejorar gradualmente la condición de los que están peor. El ejemplo saliente en esta categoría es Chile, que ha reducido a la mitad sus cifras de pobreza.

Pero también hay en América Latina gobiernos que, en vez de mejorar como Chile la suerte de sus pobres, cultiva en ellos una base electoral bajo el signo del clientelismo. A esta otra corriente populista, cuyo modelo es la Venezuela de Hugo Chávez, pertenece el gobierno de los esposos Kirchner en la Argentina.

Los Kirchner se hallan en medio de una campaña electoral para renovar las cámaras legislativas, que culminará el próximo 28 de junio. Si bien lo que viene es sólo una elección intermedia, ya que las elecciones presidenciales tendrán lugar recién en 2011, los Kirchner pretenden convertirla en una suerte de plebiscito en el que piden a los votantes que se expidan por ellos o contra ellos.

La Nación Argentina se halla de este modo dividida entre dos pueblos. Contra los Kirchner, una oposición cada día más nutrida y convergente procura expresar los ideales republicanos de la clase media. Se estima que la propuesta opositora, cuyas alas principales son el antiguo radicalismo y un nuevo peronismo de cariz antiautoritario, podría atraer, sumada, dos tercios de los votos. Al otro tercio lo controla el kirchnerismo.

La oposición prevalece en los grandes centros urbanos como Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y Mar del Plata, así como en las prósperas comarcas rurales a las que el Gobierno ha explotado mediante impuestos exorbitantes. El núcleo del kirchnerismo se concentra en las provincias más pobres del norte del país y sobre todo en el vasto cinturón suburbano del propio Buenos Aires, donde pesan las mayores carencias educativas y sociales. La evolución electoral que miden las encuestas alarma a los Kirchner a un grado tal que el propio Néstor Kirchner ha incitado a los gobernadores y alcaldes que le son adictos a presentar lo que él llama “candidaturas testimoniales” para traccionar votos con sus propios aparatos clientelísticos pero sin ninguna intención de ocupar las bancas para las que fueren eventualmente elegidos.

Mientras ambos Kirchner, ella presidenta y él eventual candidato a diputado, se resignan en cierto modo a representar al “segundo pueblo” argentino, el “primer pueblo”, adherido a los valores de la clase media, trata de superar por su parte las trabas de toda clase que le opone el aparato oficialista.

En estas condiciones, los Kirchner están consiguiendo lo que se proponían: plantear a los argentinos un plebiscito. Lo que no están consiguiendo, empero, es ganarlo. Quizá alcancen todavía en la gran provincia de Buenos Aires que suma a los suburbios y al campo en un solo distrito electoral, una “primera minoría” por delante de las dos minorías opositoras que, sumadas, de cualquier modo los superarían, pero es probable que aun si logran este modesto objetivo queden en minoría en el Congreso nacional. El Congreso, hasta ahora en manos del Gobierno, había respaldado habitualmente sus iniciativas. Si este respaldo se diluye, será difícil imaginar al populismo kirchnerista, cuyo estilo ha sido invariablemente autoritario, conviviendo con bancadas opositoras cuya primera medida sería despojarlo de las facultades extraordinarias de las que gozó hasta ahora.

Mariano Grondona

Doctor en Derecho

MARIANO GRONDONA es Abogado y doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires

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