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crítica

Un libro que ya anunció la crisis económica

domingo 03 de mayo de 2009, 20:22h
Jesús Huerta de Soto: Dinero, crédito bancario y ciclos económicos. Unión Editorial (4ª edición). Madrid, 2009. 685 páginas. 35 €
La crisis económica que azota la economía mundial desde el año 2007 ha podido sorprender a muchos economistas pero no a aquellos curtidos en la tradición de la escuela austriaca de economía. Según esta escuela, la persistencia de tipos de interés reales muy por debajo de los niveles de equilibrio que han caracterizado la situación de la economía mundial desde comienzos de siglo habrían de llevar antes o después a una seria recesión económica. Este es, por tanto, un momento especialmente oportuno para que el lector interesado en temas económicos refresque o descubra las ideas austriacas sobre las causas y remedios de los ciclos económicos. Al respecto, se ha de decir que es difícil encontrar un tratamiento tan riguroso y exhaustivo de las teorías de la escuela austriaca sobre el dinero y el ciclo económico como el efectuado en este libro por el profesor Huerta de Soto, uno de los miembros prominentes de dicha escuela a nivel mundial y sin duda su representante más cualificado en nuestro país. Así lo atestiguan las numerosas ediciones de esta obra. Es, no sólo un éxito sino una hazaña admirable publicar una cuarta edición de un libro de 685 páginas dedicado a la teoría económica. Un libro, además, del que también se ha agotado su primera edición en inglés y se está preparando una segunda edición en dicho idioma, del que se ha publicado una traducción al ruso y están en curso de traducción versiones en francés, alemán y hasta otras cinco lenguas.

El prefacio a la cuarta edición, como los de las ediciones anteriores, examina concisamente los principales acontecimientos de la escena económica mundial a la luz de las teorías expuestas en el libro. Así, el autor pone de relieve cómo la teoría austriaca del dinero y los ciclos económicos explica satisfactoriamente la génesis de la crisis de la economía mundial y nos propone las reformas institucionales necesarias para impedir que vuelvan a suceder crisis de esta envergadura. De hecho, en su prefacio correspondiente a la segunda edición publicada en 2005 Huerta de Soto ya anunciaba la inminencia de una recesión a la luz de la política monetaria que estaban llevando a cabo los principales Bancos Centrales del mundo en aquellos momentos. Hay que añadir, sin embargo, que el autor también auguraba una inminente recesión con inflación en su prefacio a la segunda edición en el año 2001 e incluso en la primera edición que se publicó en 1998.

El carácter distintivo de la versión austriaca del ciclo económico es su intento de integrar la teoría del capital y la teoría monetaria, mientras que el pensamiento económico dominante disocia ambas teorías utilizando una para explicar el crecimiento tendencial a largo plazo y la otra para explicar las fluctuaciones económicas alrededor de dicha tendencia. Hay también, por supuesto, otras diferencias metodológicas fundamentales en lo que concierne a la utilización de variables agregadas y a la simplificación y formalización de los fenómenos económicos mediante modelos matemáticos. Según los miembros de la escuela austriaca de economía, la causa de las crisis reside en la creación de dinero por encima del monto de ahorro voluntario realizado por los agentes económicos. Cuando esto ocurre, se está construyendo una estructura distorsionada de bienes de capital, se está concediendo crédito para financiar inversiones que sólo son rentables por esa creación de liquidez excesiva y artificialmente barata.

Según los austriacos, la crisis se desencadena cuando por unas causas u otras se restringen o encarecen los flujos de crédito y se han de liquidar las inversiones que nunca se debieron llevar a cabo. Las aportaciones del pensamiento austriaco son especialmente útiles para comprender la conexión existente entre la cambiante composición del stock de bienes de capital de la economía y el comportamiento de los flujos financieros, una conexión insuficientemente analizada por la teoría macroeconómica dominante. El problema no resuelto satisfactoriamente por la teoría austriaca radica en cómo saber cuándo y cuánto los flujos de ahorro voluntario se están alejando de la creación de liquidez por el sistema financiero.

La respuesta de Huerta de Soto a este problema es taxativa: con el sistema de reserva fraccionaria que caracteriza el comportamiento de los sistemas bancarios del mundo esto es siempre así por definición. El problema de esta respuesta es que no es lo mismo una pequeña diferencia entre crédito y ahorro voluntario que una muy abultada. No es lo mismo tener una gran depresión cada década que una cada cien años y a lo largo de la centuria correspondiente gozar de ritmos muy elevados de crecimiento económico medio anual. Me temo que la teoría austriaca del ciclo económico, con todos sus innegables aciertos, dista de ofrecernos respuestas tan precisas y completas como nos sugiere el autor del libro.

Por otra parte, Huerta de Soto elabora en su libro una original propuesta de reforma institucional para liberar el sistema financiero capitalista de la intervención del Estado y poner fin a la recurrencia de crisis económicas tan severas como las que de tiempo en tiempo ocasiona el desequilibrio monetario inherente a los sistemas de reserva fraccionaria. Su propuesta unifica e integra las realizadas por los partidarios del patrón oro, del coeficiente de reservas del 100 x 100 y de la banca libre (de la libre competencia entre oferentes de instrumentos financieros que sirven de medio de pago y depósito de valor). Como tuve ocasión de exponer en mi reseña a la primera edición del libro del profesor Huerta de Soto, su propuesta ciertamente acabaría con los ciclos económicos pronunciados, pero también con muchas otras cosas más. Por decirlo de forma contundente, no habría ciclos pero tampoco crecimiento económico. Se acabaría con la enfermedad pero también con el paciente.

Tómense los comentarios críticos anteriores como un acicate para animar a la lectura de esta obra. A mi juicio, es difícil encontrar un libro más provechoso en estos momentos de zozobra y confusión económica. Su análisis histórico de la jurisprudencia, la contabilidad, la teoría y la práctica bancaria es exhaustivo y encomiable, aunque lleve en la mano la sentencia de muerte del acusado que supuestamente se debería juzgar (el acusado es el “depósito irregular”, el sistema de reservas fraccionarias) y no dé ninguna voz a sus defensores.

Igualmente interesante y útil es su exposición de la teoría austriaca del ciclo económico. Más importante aún que todo eso, es el espíritu liberal que sopla por todas las líneas de esta valiosa obra. ¡Ojalá que su aleteo ilumine a todos aquellos lectores que recorran sus páginas y que estos lo propaguen entre quienes no las lean!

José Luis Feito


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