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“Menudas historias de la Historia”

Las mayores "mamarrachadas" de la humanidad, en un libro

La lenguaraz periodista Nieves Concostrina, madre de las efemérides y del espacio “Polvo eres” en Radio Nacional de España, ha publicado “Menudas historias de la Historia” (La esfera de los libros) en el que desvela el sí de Sissi, que Pocahontas “no estaba tan buena" como en los dibujos animados, que Nostradamus murió sin avisar o cómo “birlar” una Venus de Milo. La comunicadora derriba la barrera de los textos académicos y da una lección de Historia para quienes no tienen más pretensión que divertirse con algaradas, anécdotas y mamarrachadas de la humanidad. Deben ser muchas esas personas, “Menudas historias de la Historia” ya va por su quinta edición. Concostrina prefería conceder esta entrevista en persona, tomando un café. Le gusta el cara a cara. De hecho, a pesar de que la conversación se mantuvo por teléfono, intentó, más que captar, atrapar la atención del receptor. Lo hizo. "Tranquilo, es difícil hilar una entrevista así, el libro va a saltos", bromeó antes de comenzar las preguntas. Ríe continuamente. Definitivamente, le divierte mucho su libro.
Dedica el libro a los profesores de Historia.

Se lo dedico a los que tuve en suerte. Supongo que muchos habrán mejorado, pero eché de menos que me contaran la Historia de forma divertida. Me hicieron odiarla, me las hicieron pasar mal porque había que estudiar mucho, en ocasiones cosas que no aportaban nada, y es una pena porque es un cómic de lo más divertido.

¿Cómo recuperó la ilusión?

Conforme me hice y mayor y fui eligiendo mis lecturas, descubrí que, más que la ficción, me gustaba la Historia.

¿La letra pequeña?

Me gusta mucho la letra pequeña y las revisiones, porque a lo largo de los tiempos la han escrito los que han estado en el poder. Por suerte, hemos llegado a un momento en el que hay varias versiones, y me gusta leer su letra pequeña porque resulta más divertido y ayuda a comprender mejor las cosas.

Portada del libro de Nieves ConcostrinaEn el libro hay 454 páginas de grandes y pequeñas historias de la Historia. ¿Cómo ha llegado a conocerlas todas y poder contarlas de esta forma?

Leyendo mucho, leyendo, leyendo, leyendo… porque yo no estuve allí cuando ocurrieron todas esas cosas, y vas viendo y descubriendo, y te vas empapando. Tengo muy claro que no pretendo vender una burra: yo no cuento nada nuevo. Pero lo cuento para los profanos en Historia, como me hubiera gustado que me lo contaran a mí. Sólo pretendo despertar la curiosidad, sé que hay personas más doctas que yo.

A su vez, divide las “batallitas” en apartados. ¿Con cuál de ellos ha disfrutado más?

Hay uno que me hace especial gracia que es el de los amoríos, por los rollos que se traían para casarse, los pactos de Estado para los matrimonios o la política para las bodas. Una muestra de que las cosas no son como se nos han contado es el caso de Eduardo VIII y la famosa Wallis Simpson. Llevan toda la vida contándonos una milonga edulcorada del hombre que dejó el trono por amor, y lo que subyacía es que simpatizaba con el Tercer Reich, que era un nazi y que era un problema para su país.

Dice que ha habido mucho monarca “veleta” en España.

Yo diría que no se libra ni uno. Los monarcas siempre han intentado estar del lado que les ayude a mantener el poder.

Tradicionalmente, cerca del poder ha estado la Iglesia, que por cierto le ha dado mucho juego…

La Iglesia no es que me divierta especialmente pero hay cosas que m gusta tener presentes. Que me haga gracia pues el cabreo de Lutero, que dejó a la Iglesia católica con la mitad de la clientela. Y uno que no me hace gracia pero que no hay que olvidar, que es que la última victima de la Inquisición fue ahorcada en España a mediados del siglo XIX, que es hace nada.

Habla de la natalidad en el Vaticano…

Casualmente, el Estado del mundo que más aboga por el nacimiento de niños es el único que no aporta ningún niño a la humanidad.

Alguno dice que han aportado…

El Papado ha sido un gran pitorreo durante muchísimos siglos, tenían hijos y no de las mismas, estaban metidos en líos de faldas y no precisamente de las suyas propias. Fíjese en nuestro Papa Alejandro V, el valenciano, que no se sabía si llamarle Papa o papá.

Concostrina narra el peculiar robo de la GiocondaResulta interesante cómo narra el robo de la Venus de Milo o La Gioconda, dos habitantes del Louvre que llegaron allí de forma curiosa.

Eso es, me aprovecho de cómo lo cuento, ahí puede estar la chispa y temo que alguien pueda pensar que no soy historiadora. Es cierto, no lo soy, pero soy periodista y capaz de trasmitir las cosas de forma distinta. A propósito de la pregunta, tiene muchas narices cómo se robó la Gioconda. Sirvió para que un argentino se hiciera hipermillonario vendiendo las réplicas haciendo creer a quien se las vendía que era auténtica. Cuando se descubrió el pastel, ninguno de los que supuestamente había comprado la Gioconda podía demandar al argentino por haber comprado material que ellos creían robado.

¿Todavía se ríen los ingleses de alguno de los “complejos” españoles?

Sí, todavía les dura la risa. Pretender pasar por el Canal de la Mancha sin ser vistos, con ciento y pico barcos, en fin… Y, además, la mitad de Inglaterra ya estaba al loro de que queríamos invadir el país porque Felipe II quería hacerla católica, y por supuesto Isabel II empeñada en lo contrario. Creo sí, que aún les dura la risa con lo de la Armada Invencible, apelativo que pusieron ellos con bastante sorna.

¿Y Gibraltar?

Lo de Gibraltar es un tema muy peliagudo pero es que es lo que hay, que es que la Corona de este país cedió Gibraltar porque no le dio ninguna importancia a ese pedrusco. Y tenemos Ceuta desde los Reyes Católicos, que venga ahora alguien a decirnos que se lo devolvamos. Los acuerdos están firmados y se podrían discutir, pero quien quiera pedir cuentas a alguien que lo haga al primer Borbón.

Orson Welles locutando su Guerra de los MundosVarias historias de su libro hablan de la comunicación, muchas de ellas de la radio. No podía faltar “La guerra de los mundos”, obra maestra de Welles en la que matiza algunos aspectos…

Tenga en cuenta que el programa de radio famoso se emitió en Nueva York. Ya sabe que los periodistas tenemos a agrandarlo todo y ha quedado como que el pánico se apropió de Estados Unidos. ¿Cómo se iba a apropiar si se emitió para Nueva York? Además, ese programa de Orson Welles lo hacía habitualmente los domingos y consistía en la dramatización de un texto. Si escucha el programa desde el principio, dice: “Orson Welles, con su habitual equipo de actores, va a hacer la recreación de la obra de G.H. Wells…”, y a partir de ahí comienza la dramatización. Quien escuchó el programa desde el principio sabía que se estaba dramatizando, y quien lo hizo a medias se llevó un gran susto, y es verdad que hubo gente que llamó a la policía y gente que salió a la calle a mirar al cielo, pero fueron sólo unos cuantos. Lo que ocurrió es que, aprovechando la que se montó, Welles, que era un jovenzuelo muy listo, al día siguiente montó una rueda de prensa en la que estuvieron todos los periódicos, y ahí comenzó su despegue. Lo indiscutible es que, fuera para 2.000 personas o para 80 millones, se demostró el poder de la radio.

Asegura que fue el día en el que a la radio se la empezó a llamar de usted.

Y el día que dejó de ser la hermana tonta de la prensa.

Hábleme de la radio que usted conoce y de sus espacios. Resulta llamativo su “Polvo eres”.

Va sobre la muerte en general. Suena duro y siempre hay que poner la coletilla de “sobre cosas relacionadas con la muerte”: desde ritos funerarios a curiosidades, muertes de personajes ilustres… algunos tienen una muerte más interesante que la vida, e intento tratar el tema con naturalidad y con un poco de humor para que no se haga duro. Hemos estado tantísimos años con la muerte como escusa para tenernos amarrados al miedo que cómo vamos a pasar ahora por la vida con esa angustia. Vamos a reírnos un poco.

Lleva muchos años en la casa, en Radio Nacional España. ¿Cuál es su salud?

Creo que muy buena, se ha ido renovando y los últimos datos del Estudio General de Medios dan una subida a todos los programas. Es una gran radio, absolutamente plural, y me remito a mí misma y a mis espacios, algunos son un poquito lenguaraces y he tenido libertad absoluta para todo y jamás ha venido nadie a decirme que tenga cuidado o no diga algo, y me han pillado distintos gobiernos. Creo que han valorado la calidad del trabajo más allá de que yo fuera crítica.

No la imagino demasiado tiempo sin pensar en otro proyecto.

No lo he pensado… mira, carpe diem. No quiero estar pensando ahora, antes de meterme en Radio Nacional de España no sabía cómo iba mi vida profesional. Desde que dejé Diario 16 mi vida ha ido a saltos. Quién me iba a decir que acabaría haciendo un programita de muertos que se llamara “Polvo eres”, que de ahí daría el salto a hacer efemérides de la Historia, que de ahí daría el salto al magazín de fin de semana de Pepa Fernández… Hacer planes es tremendo porque se te pueden ir abajo en cualquier momento, no te cuento ya si te mueres…
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