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Los logros del congreso de las víctimas del terrorismo

martes 02 de junio de 2009, 21:05h
Una noble causa motiva el congreso de las víctimas del terrorismo ya que busca hacer visible y denunciar este dramático flagelo extendido por todo el mundo, pero a pesar de ello no deja de ser un triste y lamentable honor ser sede de tal evento, ya que esto significa ser un país víctima de la violencia, del terror, del horror, verdaderos significados del término terrorismo.

Los días 29 y 30 de mayo la ciudad de Medellín, Colombia, acogió el V Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo, cuyos objetivos buscaban privilegiar los derechos de las víctimas y lograr el reconocimiento, la visibilidad, la interlocución y la legitimidad que se merecen en una sociedad democrática. En dicho evento se contó con 79 invitados, la lista incluye a los Príncipes de Asturias, un cuadro de honor de 13 miembros compuesto por autoridades políticas, académicas, eclesiásticas y civiles, 19 invitados internacionales representantes de asociaciones de víctimas y víctimas directas, amplia representación de España y diversas autoridades locales y con la asistencia de 1600 personas. Presencias que han asegurado para los organizadores un éxito rotundo del encuentro, sin lugar a dudas.

Pero se entendería un poco más el sentido de estos encuentros si lograsen impactar de alguna manera en quienes toman las decisiones, en aquellos que ostentan la responsabilidad de dirigir las sociedades. No se trata de decir términos sonoros que generen sensibilidad en quienes los escuchan, no consiste en ilustrar éxitos de políticas con cifras rimbombantes, no se trata de intentar convencer a quienes sufren que su dolor se alivia de alguna manera por que estamos pensando en ellos, por que se les querrá reparar, por que se intentará entorpecer menos la acción de la justicia por la intervención de la política. No, se trata de ser consecuentes con la realidad, de facilitar procesos para encontrar opciones, de no creerse poseedores del sentido y de la verdad, más allá de los intereses políticos está la responsabilidad de defender y asegurar el disfrute de los derechos de toda una sociedad, entre ellos el de la vida...

Para ilustrar el tema me valdré de un claro ejemplo. El mismo viernes 29 de mayo, en el sur de Colombia, un chiquillo de 11 años, Johan Steven Martínez, hijo del sargento Libio José Martínez, secuestrado hace los 11 años por las FARC, Johan que nació unos pocos meses después del secuestro de su padre, marchaba por la libertad de su padre: Yo le pido a las Farc que liberen pronto a mi papito y a todos los secuestrados, espero que con esta caminata que estoy haciendo con mis familiares y amigos, la guerrilla se conmueva. Johan recorrió cerca de 100 kilómetros con un coraje extraordinario. Estos dolores que yo he sentido hoy son pequeños frente a los que ha tenido mi papá en la selva, fueron sus palabras cuando le curaban las llagas en sus pies. Con las imágenes de Johan de trasfondo, el presidente Uribe pronunció el discurso inaugural del congreso, en el aparte en el que se refirió a los secuestrados dejó entrever la imposibilidad futura del intercambio humanitario con las FARC -el padre de Johan sería parte de este intercambio-, fiel a lo que ha mantenido durante todo su gobierno. La reacción por parte de un numeroso grupo de familiares de secuestrados presentes en el auditorio, fue la de abandonar la sala, un verdadero desplante, me pregunto a quien o a que, ¿al Presidente? o ¿a su obstinación e intransigencia?, juzgue usted mismo amigo lector.

Lucía Nieto

Investigadora de la Fundación Ortega y Gasset

Lucía Nieto es investigadora de la Fundación Ortega y Gasset.

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