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¿En qué se parecen Álvaro Vargas Llosa y Panamá?

jueves 04 de junio de 2009, 20:13h
Aparentemente en nada. Mas según se mire con lupa, puede haber una coincidencia fundamental: ahora no gustan a la izquierda latinoamericana ni a los medios que la secundan y publicitan. Uno, por defender su punto de vista frente a burdos intentos de censura del gobierno chavista. El segundo, por votar una opción distinta al autodenominado, pero variopinto bloque de gobiernos de izquierda, existente en la región.

Del primero se les olvidó a los agentes aduaneros venezolanos que las libertades per se no se coartan. Sólo enfrentarlos, Vargas Llosa hijo respondió a su requerimiento de que no podía hablar de política durante su breve estancia en Venezuela (de política venezolana, se entiende) en un foro de política celebrado en ese país. Les dijo:

“Como ciudadano de un país que como Perú fue liberado por Bolívar no creo tener menos derechos que otros bolivarianos para defender mis ideas"

¡Jaque mate! Claro, Bolívar es universal, símbolo per se de la libertad y ésta entendida como un concepto pleno. Lástima que lo olvidaron los funcionarios venezolanos. Exhibieron su intolerancia y se les puso coto en su persistente intento inútil y arbitrario de usufructuar la figura del Libertador. No tienen los derechos reservados sobre tan excelsa figura histórica.

Por su parte, Panamá en estos momentos no es objeto de halagos en la prensa de izquierdas. Ésta hace mutis y se nota. Panamá osó votar por otra opción que no fuera en pro de ese bloque de izquierdas que se arroga una representación total en la región latinoamericana, de la cual carece. Sanseacabó. Esa prensa olvida dos cosas: hay electorados libres, hay otras opciones que no son la izquierda y existe, sobre todo, la sana alternancia, a contrarreloj en estados democráticos para quien sepa y acepte que su tiempo es limitado en el ejercicio del poder. La otra es quedarse cincuenta años en la silla, cogiéndole cariño, y pretender pasar por revolucionario. Nada más lejos de ser.

Caudillajes aparte, tanto Vargas Llosa como Panamá, nos recuerdan tristemente que la izquierda regional atropella derechos y libertades que, por un lado, clama por que se le respeten a ella y por el otro, que jura que defenderá a diestra y siniestra, mientras gobierna o cuando lo haga. Vistos ambos casos aquí planteados, no son cosa menor: La duda persiste en si de verdad cumplirán su palabra. ¿Acaso es válido censurar opiniones o el sentido del voto, ambos adversos a la izquierda de cuando en cuando, trasgrediendo así las reglas más elementales de la democracia? Evidentemente no. Lo grave es que si no es cómo la izquierda quiere, entonces les parece que no hay democracia. No puede ser.

A la izquierda latinoamericana le falta ser congruente con lo más elemental de su discurso. Podrá tener las mejores propuestas sociales, pero cuenta con los peores garantes de libertades y equidades, tan caras y caras en esta región. La alternancia mientras no se la mate con medidas legales que autoricen prolongadas estancias en el poder, evitará que izquierdas y derechas endurezcan su discurso y sus pretensiones, confrontando de manera estéril, los progresos de nuestros países. Ello para quién quiera verlo.
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