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Niños-Jóvenes asesinos y asesinados

martes 16 de junio de 2009, 19:59h
Tiene América Latina multiplicidad de asuntos y de temas que copan, agitada y convulsamente, cada día la agenda política, social, económica, judicial o cultural, en fin, que temas no faltan. En algunas de estas reflexiones destaco asuntos de la América dura, compleja, difícil, de la América de las diferencias y de los grandes contrastes, asuntos que muchas veces nos resultan incómodos y preferimos no enterarnos o, no detenernos a pensar en ellos, como si desconociéndolos dejasen de existir. El tema de hoy me ha generado muchas dificultades, por lo que implica y por la impotencia que hace sentir, he estado por dejarlo, por hacerme cargo de algo más liviano, pero precisamente por lo que conlleva no puedo dejar de tratarlo.

Noticias desgarradoras obligan a que se fije, al menos durante un instante, la atención en situaciones escalofriantes que traslucen la presencia y pervivencia de problemáticas realmente complejas, que nos hacen pensar: ¿Por qué? ¿Podemos hacer algo? ¿Qué? Hace pocos días en la ciudad de Medellín, Colombia, una joven abogada de 34 años, embarazada de 8 meses, fue asesinada a tiros a manos de un joven de 19 años y un niño de 14, ¿Por qué? ¿Podemos hacer algo? ¿Qué?.

Múltiples son las causas detectadas e investigadas de la delincuencia juvenil y de la poco estudiada delincuencia infantil, pero no se encuentra referencia al hecho de recibir como herencia la condición de asesino, como quien hereda un apellido, una empresa o una condición genética, estos baby sicarios, como ya se les llama, heredan de sus padres no solo la forma de vivir, sino también la forma de morir. En Colombia ya se escucha decir que nos estamos enfrentando a la tercera generación de sicarios, sí, como lo lee, los chiquillos asesinos de hoy son los nietos de los gatilleros del narcotráfico de los 80.

Cada día es mayor el número de niños que participan en el esquema delictivo, 542 de los homicidios cometidos en Colombia en los últimos dos años se atribuyen a menores de edad y muchos de estos se corresponden con casos de sicariato. Quienes deben enfrentar el problema señalan al narcotráfico, a través de sus organizaciones mafiosas, como el motor de este fenómeno y, en su funcionamiento pandillero, lo asemejan al fenómeno de las Maras que afecta Centro América, estas pandillas violentas, son quizá la principal preocupación de Gobiernos como el de El Salvador.

Hasta aquí la situación de estos victimarios precoces que, por las mismas condiciones y el mundo en el que viven, se convierten en víctimas mortales prematuras.

Un joven en Latinoamérica de entre 15 y 24 años de edad está en más peligro de morir asesinado que en cualquier otro lugar del mundo. Así lo asegura el reciente informe, reseñado por BBC Mundo, Mapa de la Violencia de la Red de Información Tecnológica Latinoamericana (RITLA) tras analizar 83 países, entre ellos 16 latinoamericanos. En este estudio se asegura que es hasta 30 veces más probable que un joven sea asesinado en Latinoamérica que en Europa. El Salvador lidera esta macabra lista con 92 jóvenes asesinados por cada 100.000 habitantes, seguido de Colombia, Venezuela, Guatemala y Brasil. El homicidio en América Latina es un fenómeno sobre todo juvenil, al contrario de otras zonas del mundo.

Es una historia triste y macabra de victimarios que a su vez son víctimas y son niños. Yo a veces pienso que estoy viviendo horas extras, porque en cualquier momento otro 'pirobo' lo pesca a uno, asegura uno de estos pequeños sicarios.

Lucía Nieto

Investigadora de la Fundación Ortega y Gasset

Lucía Nieto es investigadora de la Fundación Ortega y Gasset.

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