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Un alemán en Madrid

Juan José Solozábal
jueves 02 de julio de 2009, 20:13h
Pertenezco a una generación que ha insistido esforzadamente en la normalidad, relativa, del desarrollo histórico español y que se complace en subrayar múltiples lazos de afinidad entre nuestro modelo democrático y las demás grandes naciones europeas. Tenemos, por ejemplo, un sistema constitucional que ha dado una respuesta plenamente adecuada a dos problemas con que se enfrentan las sociedades de nuestros días, de una parte, el reconocimiento y protección de los derechos fundamentales y, de otro lado, el tratamiento institucional del pluralismo territorial, aliviando las tensiones nacionalistas y descentralizando el poder. Somos un verdadero Estado de derecho y una democracia efectiva. Así nos vemos, y así se nos ve.

Pero hay cosas en nuestro sistema político que no van bien, o que no van como debieran, y de las que uno puede alcanzar noticia inopinadamente y tal vez de modo indirecto, pero indudable. Me acaba de ocurrir; asistía invitado por mi buen amigo Javier Zarzalejos a una conferencia sobre la reforma federal alemana, impartida, en la Fundación FAES por el diputado de la CDU Günter Krings. La intervención consistió en una exposición impecable sobre los propósitos y la significación de la reforma reciente de la Constitución alemana, procediendo a importantes modificaciones del sistema federal. Lo que me sorprendió fueron los términos en que tuvo lugar el relato del diputado alemán, cuya argumentación se llevaba a cabo no en contraposición a las tesis socialdemócratas sobre el particular, sino en razón exclusivamente de justificaciones de lógica y buen criterio político que el parlamentario democratacristiano sabía encontrar. Este discurso no partidista, basado en el sentido común y la defensa de los principios constitucionales, creo que resultaría bien difícil escuchar en un diputado nuestro, socialista o popular, que seguramente no tienen tiempo que perder evitando la confrontación política y la movilización partidista.

Por lo demás las tesis federalistas fueron defendidas con un vigor que probablemente chocaría a nuestros conservadores. El federalismo, vino a decir el parlamentario germano, es inseparable en Alemania de la defensa del orden liberal y los derechos fundamentales; sólo las dictaduras, antes o recientemente, han negado la descentralización en ese país. En el sistema político alemán, en segundo lugar, el federalismo supone el reconocimiento del pluralismo y la iniciativa; pero el secreto federal no siempre reconocido es que los ciudadanos no quieren un sistema que ponga en cuestión una homogeneidad elemental y unos niveles de bienestar y derechos sociales compartidos en toda la Federación. Por último, la reforma recientemente acometida, que ciertamente persigue una clarificación competencial y la reducción de la complejidad de la maquinaria federal, además de una disminución de la capacidad de bloqueo del Senado, no pretende la rectificación de la cooperación sino su corrección, para asegurar un sistema político más eficiente.

La normalidad de nuestra existencia política como democracia constitucional lleva a que incluso cuando más enfrascados estamos en nuestros problemas, no dejemos de mirar en derredor. Nos distrae e incluso podemos aprender algo.

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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