www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Gesticulaciones

miércoles 08 de julio de 2009, 20:17h
Váyanse preparando. Los signos de los tiempos anuncian que entramos en una era de gesticulaciones y aspavientos particularmente intensa y de ritmo sincopado.

Una generación de políticos e intelectuales que contribuyó decisivamente a la modernización tanto de Barcelona como de un sinnúmero de ciudades catalanas se siente insatisfecha. No sé muy bien por qué. O quizá sí. En el caso de Barcelona, siguiendo el rumbo, por entonces cosmopolita, que marcaba Pasqual Maragall, modernizaron la ciudad, tuvieron su momento de gloria en 1992, tocaron techo y, por un pelín, no consiguieron convertirla en la metrópolis soñada. En el cap i casal de todo el Mediterráneo, en algo así como la Nueva York de este lado del Atlántico.

A mí, en cualquier caso, no me parece que las cosas se hayan hecho tan mal. Al contrario. La ciudad da para lo que da. Que no es poco. Creo que si fuésemos razonables y nos olvidásemos de las fantasías y los aires de grandeza, haríamos un arqueo mucho más equilibrado -tan alejado de las autocomplacencias como de las autoflagelaciones- de lo que han significado estas décadas y entenderíamos que Barcelona ha sentado las bases para la apertura de nuevos ciclos, cuando se presente la ocasión, de expansión y mejora. Pero no. Ellos están convencidos de que así no. Ferran Mascarell y Oriol Bohigas, nombres y hombres clave en algunas de las iniciativas más interesantes de finales de los ochenta y primeros noventa del siglo pasado, creen que algo se interpuso en sus proyectos. ¿Madrid? ¿España? Da igual. Un poco todos.

En realidad, con ello no están haciendo otra cosa que seguir la deriva que el propio Maragall dio a la política catalana, y a su propio perfil, al promover, de la manera y con los contenidos que lo hizo, el Estatuto de Autonomía reformado. El resultado era previsible. Como lo era el impasse al que nos ha sometido posteriormente el Tribunal Constitucional.

Una de las consecuencias de todo ello es que nombres muy relevantes en la vida barcelonesa, como los apuntados anteriormente, se han sumado -unos antes, otros más tarde- al movimiento nacional catalán. Como todos los conversos – ¿no me dirán que no conocen a nadie en el otro lado?-, son temibles. Anuncian para el día de mañana y si no nos escuchan en Madrid la “violencia definitiva”. Tómenselo con calma. Si es una tormenta de verano, escampará. Si es el Diluvio Universal, el agua nos llegará al cuello. Por más que nos refugiemos en los portales.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.