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Honduras y el desencuentro de dos amantes

martes 14 de julio de 2009, 20:36h
Como si se tratara del más trágico “culebrón” venezolano, y de venezolano tiene mucho, hemos asistido atónitos, desencajados, tristes y nostálgicos cada día de las últimas dos semanas, a la emisión por capítulos de una historia, que no anuncia ni cercano ni buen fin, parte del novelón político latinoamericano. El culebrón tiene en este caso como escenario de la tormentosa relación de amantes a Honduras (mañana puede ser cualquiera otro país), el amante por el cual todo vale es, nada más y nada menos que el “poder político” y, la damisela expectante y sufriente no es otra que la pobre y frágil “democracia latinoamericana”, siempre confiada, siempre sumisa, siempre esperando, siempre deseando más, siempre angustiada por que algún día dejará de ser atractiva y útil y pasará a ser parte de la historia de ese cruel amante.

Todo empieza con unas intenciones malsanas del protagonista, el atractivo “poder político” quiere ser único y perenne y para ello encuentra aliados, como ya se ha demostrado en otros muchos y recientes casos (demasiados) en los que el responsable de ostentarlo hace posible la redefinición del guión buscando la continuidad en la mitad del capítulo “periodo de gobierno”. Mala práctica aunque esta sea dentro de los causes legalmente establecidos, pésima señal que muestra la falta de respeto hacia las instituciones democráticas por parte de quienes las deberían defender, ya que con el tiempo y variando levemente las circunstancias cualquier escenario es útil para ello, lo estamos viendo. Curiosa coincidencia en esta estrategia, pareciera que esta situación fuese el “visado” necesario para acceder al inquietante grupo de la “Alianza bolivariana para las Américas” que se está empeñando en replantear estructuralmente el guión, queriendo así escribir otro novelón, en el que la paciente, pobre y frágil dama democracia deja de serlo, porque sencillamente es desconocida y repudiada, como en las más crueles historias de desamor.

Los siguientes capítulos cuentan indignas historias de desencuentros entre los vigilantes internos de la débil salud de nuestra dama que, con arreglo a la constitución, aseguraban el equilibrio de los poderes legítimos del Estado, de demostraciones de fuerza innecesarias, de hipotecas de la libertad del país a un actor -el dueño del petróleo- con ideologías rancias, de intromisiones amenazantes y sin pudor de la parte venezolana del culebrón, se ha llegado incluso a amenazas de declaraciones de guerra, de espaldarazos y desplazamientos innecesarios de presidentes de los países de la “Alianza” que no sintiendo que tienen suficiente con sus problemas internos han abandonado todo para acudir a arropar al amigo generando fuertes críticas localmente, de desconocimientos a la institucionalidad interna e internacional, de rechazo e indignación de los de fuera -como siempre-, de incapacidad del tutor y vigilante por excelencia del buen comportamiento y las formas, el “celestino” de este romance [entre el poder político y la democracia] en América Latina, la OEA, para que finalmente apareciese al rescate en la búsqueda del equilibrio de la relación de estos dos amantes, en imagen de gran tutor de la sufriente dama, el más fuerte de los actores del reparto, los Estados Unidos, con la fórmula del mediador y abriendo espacios para el diálogo. Ironías de la vida, el autodenominado “poder alternativo” que ha despreciado al “poder imperial” hiere de muerte a la sufriente dama y se asegura en su lugar de villano, dándole oportunidad al “imperio” de aparecer como héroe.

No pretendo banalizar esta grave situación con el tono irónico de este escrito, la cuestión ya ha merecido muchas, variadas y serias reflexiones de analistas destacados, pero las formas, los modos y las reacciones viscerales de los implicados merecen esta aproximación, solo espero que quienes ostentan el poder político en América Latina hagan conciencia de la relevancia de su papel y dignifiquen su condición de amantes fieles y respetuosos de la gran dama “La Democracia”.

Lucía Nieto

Investigadora de la Fundación Ortega y Gasset

Lucía Nieto es investigadora de la Fundación Ortega y Gasset.

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