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aumento del paro después del verano

El Gobierno teme un “septiembre negro” en el empleo

El Ejecutivo ha presumido de que la destrucción de empleo y el aumento del paro se han detenido en verano, lo que a su juicio muestra que sus medidas están surtiendo efecto. Pero el verano crea empleo estacional que se extingue en otoño, y los efectos del Plan E empiezan a dejar de notarse a partir de septiembre. La vuelta del verano estará plagada de malas noticias para los trabajadores y para el Gobierno.
El paro es el primer problema para los españoles. Según el estudio "Perfección del modelo económico y valoración de la crisis", elaborado por la Fundación BBVA, el 17 por ciento de los españoles que tiene un puesto de trabajo cree que lo perderá en los próximos doce meses. Además, la mayoría de los españoles considera el paro como el mayor problema de España en la actualidad. Esto confirma el hallazgo del barómetro del CIS, según el cual el paro y los problemas económicos continuaron encabezando la lista de preocupaciones de los españoles.

De hecho, los españoles son los ciudadanos de la Unión Europea más preocupados por la posibilidad de perder el empleo o de que se queden sin trabajo sus parejas o sus hijos como consecuencia de la crisis económica, según una encuesta del Eurobarómetro. El 65 por ciento de los españoles se declara inquieto por el riesgo de perder el trabajo, mientras que el 72 por ciento teme que sea su cónyuge la que se quede en el paro y el 77 ve peligrar el empleo de sus hijos.

Un optimismo sin base
Esta preocupación contrasta con el optimismo del Gobierno que, eso sí, está sustentado por los recientes descensos en el paro. No obstante, la caída en el número de parados puede tener un carácter menos optimista que lo que pretende el Gobierno. Los datos de la EPA, que no pueden ser “maquillados” por el Gobierno, muestran que por vez primera desde el segundo trimestre de 2005 la economía ha bajado de los 19 millones de ocupados. Y, lo que es acaso más preocupante, es la primera vez desde 2001 en que la población activa ha descendido. Eso reduce automáticamente el número de parados, porque un parado es una persona que busca empleo y no lo encuentra. Pero que no lo busque revela que los ciudadanos pierden la esperanza de encontrar un puesto.

Es más, el descenso del paro en verano tiene las patas muy cortas. En esta estación sube la contratación temporal, que siempre se ha notado en las estadísticas de empleo. En septiembre, los datos son habitualmente peores, porque esas contrataciones estacionales se extinguen. A ello hay que sumar la incidencia del Plan E, que también ha contribuido a aumentar la contratación en primavera y verano.

Pero, tal como ha declarado a El Imparcial Encarnación Maroño, directora de Selección de Adecco, en septiembre comienzan a finalizar las obras que han entrado en el programa de contratación local puesto en marcha por el Gobierno, de modo que cabe esperar que el primer mes de otoño sea algo más negativo en comparación con los anteriores de lo que lo es habitualmente. “No obstante”, señala Maroño, “no sabemos la medida de la caída de la contratación temporal”, por lo que no se puede adelantar una previsión precisa.

Adiós al contrato fijo
Más allá del aumento o disminución del paro, hay cambios muy importantes en el mercado de trabajo. Los datos de la EPA, según apunta Encarnación Maroño, muestran que disminuye la contratación indefinida frente a los contratos temporales. Entre otras cosas porque “resulta fácil, si el empresario lo necesita, pasar de temporal a indefinido”. De hecho, los datos de la última EPA recogen que por vez primera desde hace 14 años el empleo fijo asalariado ha retrocedido; casi la mitad de quienes han perdido su empleo en el segundo trimestre (52.000 frente a 106.000).

Y el paro no afecta por igual a todos los sectores. La directora de Selección de Adecco apunta a que entre los nuevos parados hay jóvenes de en torno a 30 años “que tienen una experiencia de cuatro o cinco años y una buena formación” y que ahora entran en competencia con otros, como los mayores de 45 años y que, por tanto, tienen dificultades añadidas para encontrar un empleo.

Malas perspectivas
No es el único analista que espera una evolución negativa a partir de septiembre. Según el presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, se trata de “una bajada coyuntural y se debe fundamentalmente al Plan E y al empleo que se crea en el sector turístico en estas fechas". La CEOE considera que la tendencia de reducción de desempleo "no está consolidada" y auguró que una vez finalizada la temporada turística y los efectos del Fondo Estatal de Inversión Local se registrará un "repunte del paro".

De hecho, según los datos del propio Gobierno, el Plan E habría favorecido la contratación de unas 400.000 personas, de las cuales algo menos de 170.000 son nuevas contrataciones. De este modo, tal como reclama el Gobierno, el Plan E ha resultado eficaz, ya que explica por sí solo casi la totalidad del descenso del paro. Pero la lectura negativa de ello es que no es la propia economía la que haya vuelto a crear trabajo.

Es más, las previsiones apuntan a un panorama muy distinto. El Instituto de la Economía Mundial de Kiel prevé que para este año nuestra tasa de paro se situará en un 18 por ciento y alcanzará un 20 por ciento en 2010, con lo que duplicaremos la cifra media de la UE. Según el Instituto Flores de Lemus, la tasa de paro alcanzará el 18,3 por ciento este año, aunque se situará cerca del 20% al final del año, con lo que se llegará a los 4,6 millones de desempleados. La situación empeorará en 2010, ya que la tasa aumentará hasta el 20,9 por ciento, acercándose a los cinco millones de parados en el primer semestre, para entrar en una fase de mejora en la segunda mitad del año.

Reformas estructurales
Más allá de los vaivenes coyunturales, la economía española está aquejada de males estructurales que le dificultan crear empleo en los momentos de auge económico y que provocan un paro masivo cuando vienen mal dadas.

España ha creado muchos puestos de trabajo “en puestos marginales, con poco valor añadido”, según el economista Juan Ramón Rallo, director del Observatorio de Coyuntura Económica del Instituto Juan de Mariana. Según Rallo, en esta fase del ciclo, en que el capital es caro y se abandonan los proyectos más capital intensivos, en los que se destruye empleo, lo lógico sería apostar por la contratación, con un trabajo más barato. “Pero el trabajo está muy caro”, por lo que esa transición queda cercenada por los excesivos costes de la contratación.

Esa es, precisamente, una de las quejas habituales de los empresarios y de la patronal. Por ello, en una nota de prensa, la patronal calificó de "imprescindible" que el Gobierno adopte las medidas que necesitan las empresas españolas para evitar un "previsible repunte" del desempleo en otoño. Los planes del Gobierno no van por ahí. Lo precisó el propio José Luis Rodríguez Zapatero, quien en una entrevista concedida a The New York Times declaró que pretende facilitar el empleo a tiempo parcial pero no flexibilizará el despido.
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