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una droga "permitida" socialmente

Vacuna contra la cocaína: ¿solución definitiva ?

sábado 15 de agosto de 2009, 03:47h
De anestésico local a droga de élite, la cocaína, con casi 15 millones de consumidores, es la droga más extendida por todo el mundo. Sin ninguna alternativa farmacológica de tratamiento para su desintoxicación hasta ahora, investigadores españoles van a probar una "vacuna" que pretende eliminar los efectos de la droga en el cerebro. Si tiene éxito se podría convertir en el descubrimiento del siglo.
España es la mayor consumidora mundial y está presente en cualquier estrato social. Es la segunda droga más consumida del país y un 8% de la población reconoce haberla probado alguna vez en su vida. Puede provocar cefalea, infartos, crisis epiléptica, paranoia...y es la droga que mayor número de adictos lleva a desintoxicación. Su consumo se ha multiplicado por cuatro desde el año 2000 y un 3% de los españoles la consume habitualmente en sus ratos de ocio. Hablamos de la cocaína, uno de los más graves problemas sanitarios del mundo y en especial de nuestro país.

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Desde que hace casi cuatro años España arrebatará a EEUU el dudoso honor de ser la primera consumidora mundial de cocaína, su consumo en nuestro país no ha parado de aumentar. Según la última encuesta domiciliaria 2007-2008 de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, en los dos últimos años el crecimiento se ha estabilizado, pero aún así, alrededor del el 50% de los nuevos pacientes admitidos en rehabilitación son adictos a esta droga.

Según Octavio Moreno, coordinador terapeútico de Proyecto Hombre Cataluña: "el 80 por ciento de la gente que tratamos tiene la cocaína como problema principal. El perfil ha cambiado rotundamente en diez años. Antes era el 20 ó 25 por ciento". La imagen del "yonki" demacrado y excluído socialmente, cambió en los noventa por la del ejecutivo de éxito, engominado y con una inagotable vida social. Fue el cambio de la primacía de la heroína por la cocaína.

Este cambio en el perfil del consumidor y la aceptación social del "polvo blanco" están detrás del crecimiento de su consumo en los últimos años. Según Proyecto Hombre el cocainómano del siglo XXI es un varón, alrededor de los 30 años, soltero, con trabajo y con una vida aparentemente normal. Son personas que compaginan perfectamente su faceta familiar, con una adicción encubierta. También existe otro perfil que se multiplica exponencialmente. El adolescente que, parapetado en el "prestigio social" de la cocaína, y al amparo de la noche, realiza un consumo recreativo durante los fines de semana, con fines lúdicos y en un contexto de ocio. Pero este "consumo de bar" puede acabar derivando en un problema mucho más grave debido a su gran capacidad adictiva.

Con este panorama los investigadores se enfrentan a la difícil tarea de encontrar un tratamiento efectivo para la adicción que provoca esta droga. España es uno de los países más activos en este sentido y pionero en Europa en experimentar con una vacuna contra la cocaína.

Después de que el Ministerio de Sanidad anunciara el año pasado que se iban a iniciar los ensayos clínicos de esta vacuna en el primer semestre del año, cosa que no ha sucedido, las últimas noticias que tenemos al respecto son las declaraciones de la delegada del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, en un encuentro sobre drogas en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en el que participó el mes pasado. Moya comentó que la vacuna se iba a utilizar en 9 ó 10 hospitales españoles y que iban a participar unos 160 ó 170 voluntarios.

Poco más se sabe de la revolucionaria vacuna. Parece ser que el Ministerio ha hecho firmar al equipo médico participante en el ensayo una cláusula de confidencialidad por la que les es imposible hacer ningún tipo de declaración hasta que se haga la presentación oficial de los resultados del estudio a los medios.

Aún así, EL IMPARCIAL ha sabido por fuentes del hospital coordinador del proyecto, el hospital de la Santa Creu y Sant Pau de Barcelona, que los ensayos todavía no se han iniciado pero se espera que lo hagan en los próximos meses, probablemente en el último trimestre del año. Este retraso se debe fundamentalmente a la dificultad por parte de los investigadores de encontrar voluntarios adictos sólamente a la cocaína. "Normalmente la adicción a la cocaína va asociada al consumo de alcohol, y también de otras sustancias" asegura Octavio Moreno. Además del hospital de Sant Pau, fuentes cercanas al equipo nos han confirmado la participación del hospital Ramón y Cajal de Madrid y el hospital de la Ribera de Valencia.

La mal llamada vacuna, que en realidad es una tratamiento farmacéutico posterior a la adicción de la persona, o sea, que no previene de un posible enganche a la droga, intentará impedir que las moléculas de cocaína, una vez dentro del organismo, lleguen al cerebro y de esta manera evitar el efecto de la droga en los neurotransmisores cerebrales del placer. Simplificando, si la cocaína no te hace efecto, dejas de tomarla.

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El problema que se encuentran a la hora de elaborar este tipo de fármacos es el bajo peso molecular de las partículas de cocaína. El cuerpo no las reconoce y pasan directamente al cerebro. La vacuna, basada en terapia inmunológica, añade moléculas al organismo que se adhieren a las de la cocaína para conseguir que el cuerpo las detecte y genere anticuerpos.

Octavio Moreno, de Proyecto Hombre, ve como muy positivo el lanzamiento futuro de esta vacuna, pero asegura que es imprescindible acompañar su uso con una terapia psicológica: "el fármaco por sí sólo no funciona, no hace milagros. Hay que acompañarlo siempre de una terapia psicológica".

Las terapias pscicológicas son necesarias en todas las rehabilitaciones y deshabituaciones de las drogas, pero es aún más importante, si cabe, en la dexintoxicación de la cocaína. Su síndrome de abstinencia se podría considerar más psícológico que físico, al contrario que el de la heroína, por ejemplo, donde las consecuencias físicas del mono son evidentes. Los adictos a la coca, después de un consumo reiterado de la droga, tienen trastornados los receptores cerebrales del placer, necesitan droga para "funcionar". Al suprimir ese estímulo, se produce un compendio de sensaciones totalmente opuestas al placer: depresión, ansiedad, cansancio..., de ahí que los fármacos utilizados a día de hoy para tratar este tipo de adicción, en conjunción con la terapia, sean los ansiolíticos, antidepresivos y somníferos.

Si el ensayo clínico de la vacuna fuera exitoso, probablemente evitaría las 800 muertes que se producen al año en nuestro país por consumo de cocaína. Aunque existe la percepción de que es inofensiva, es la droga que más muertes causa y que más ingresos hospitalarios produce. También evitaría la alta tasa de abandono de los programas de deshabituación, que está en torno al 30%. Y podría acabar con una droga que afecta a casi 15 millones de personas en todo el mundo. Aún así, por muy dura que sea la adicción, Octavio Moreno lo tiene claro: "la rehabilitación es posible".
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