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Unos días en Colombia

martes 25 de agosto de 2009, 19:30h
Huyendo del calor madrileño me encuentro por unos días en Colombia, compruebo que seguir la realidad desde la distancia nunca es lo mismo que palpar el fuerte pulso en medio de la agitada Bogotá. Se agolpan los temas, todos son importantes, todos merecen ser tratados, es una realidad política y social abrumadora. Los telediarios, El Tiempo, Semana, Cambio, el taxista, el amigo, el colega, la mamá, los hermanos, la familia, todos informan y todos opinan al unísono sobre los mismos problemas, iguales inquietudes, disímiles alternativas y fuertes y encontrados posicionamientos, cada encuentro es un foro.

Tema de trascendencia y de aguda controversia la reelección de Uribe, la propuesta del referendo reeleccionista por ahora ha pasado la prueba en el Senado, le espera el paso por la Cámara sobre el que se vaticinan similares resultados positivos a la iniciativa. Sospechoso viraje de muchos parlamentarios que hace 6 meses tenían posiciones contrarias, aguda observación del proceso por parte de los precandidatos presidenciales de la oposición, circulan rumores de descarado cabildeo, de repartición de dineros. Muchos ciudadanos otrora “uribistas” ya empiezan a manifestar su inconformidad con el Presidente, “no más Uribe” es frase que ya empieza a ser escuchada con más frecuencia, ¿positiva señal de conciencia democrática?

Las reacciones del Presidente Chávez y sus consecuencias en las sinuosas relaciones con Venezuela ocupan las portadas de los diarios y los tiempos de nuestros políticos y analistas, Chávez ofende y agrede, con o sin razón, se estimula el sentimiento antichavista en mis compatriotas y se fortalece la imagen de Uribe. Uribe no responde, guarda silencio hasta que el presidente de nuestro hermano y vecino país da señales de “meterse en el rancho” pidiéndole a todos los colombianos que le acompañemos en su proyecto “para hacer la patria grande de Bolívar, la Gran Colombia” y ordenando que se “haga todo lo posible” para que su “mensaje” sea difundido en nuestro país, Colombia informa a la OEA, ¿peligrosa señal que apunta al no retorno?

El crimen ha aumentado en las grandes ciudades, el problema de la inseguridad ciudadana es cada vez más grave, según datos de la revista Cambio, en Colombia se registran al año 34 homicidios por cada 100.000 habitantes, uno de los más altos del mundo, el promedio del primer semestre fue de 46 muertes violentas diarias, el promedio en el resto de capitales suramericanas es de 30, los delitos más frecuentes en las principales ciudades son el hurto, el atraco callejero y el homicidio, sin dejar de lado el secuestro, la extorsión y el microtráfico de drogas ilícitas. A la delincuencia común se suma la delincuencia organizada, el fenómeno de las bandas criminales emergentes, reciclaje del paramilitarismo, y la violencia del narcotráfico y de las estructuras delincuenciales asociadas. El problema se hace más grave cuando los expertos hablan de la inexistencia de una verdadera política integral de seguridad urbana ¿señal de graves fallas en la política de seguridad democrática de Uribe?

El pasado 18 de agosto fueron veinte años del magnicidio de Luis Carlos Galán Sarmiento, líder político del partido liberal, entonces candidato a la presidencia y uno de los políticos más prometedores de nuestra historia reciente. Galán fue asesinado a manos de sicarios que actuaron bajo órdenes del narcotraficante Pablo Escobar, en medio de una multitudinaria manifestación política. Cuando ya se daba por cerrado el caso, luego de veinte años de investigaciones infructuosas, sin un total esclarecimiento de los hechos y los responsables, la Fiscalía General de la Nación sorprendió declarando el hecho como crimen de lesa humanidad, con lo cual no prescribe, y señalando nuevos y claros derroteros en la investigación ¿una señal más del proceso de fortalecimiento de la justicia?

Hasta acá una pequeña muestra de esta dinámica vida, el trasfondo de todas estas situaciones no es otro que el de una sociedad en un proceso convulso de consolidación, de fortalecimiento, víctima de problemáticas complejas que le impiden un avance más certero hacia una vida en verdadera democracia, con instituciones formales, respetadas y reconocidas por todos, una vida de ciudadanos en positiva convivencia y no de individuos en forzada y desigual competencia.

Lucía Nieto

Investigadora de la Fundación Ortega y Gasset

Lucía Nieto es investigadora de la Fundación Ortega y Gasset.

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