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Kirchner contra “Clarín”

miércoles 16 de septiembre de 2009, 19:10h
Dueño del diario más vendido, de uno de los dos canales de televisión abierta más vistos, de la segunda radio entre las más escuchadas y de la red más amplia de canales de televisión por cable, el llamado “Grupo Clarín” no es el “monopolio” que denuncian sus detractores pero es, sin duda, la empresa periodística más influyente de la Argentina.

Desde que los esposos Kirchner llegaron al poder en 2003 hasta el 28 de junio de este año, cuando perdieron las elecciones de renovación parlamentaria, se llevaron casi siempre tan bien con “Clarín” que algunos llegaron a considerarlos, como si casi fueran “socios”. Pero en el largo conflicto entre el Gobierno y el campo, que deterioró la imagen de los Kirchner en la sociedad y que ya ha cumplido un año y medio, el Grupo Clarín, reflejando el nuevo clima político que se había creado en el país, tomó distancias del Gobierno. De un mes a esta parte, los Kirchner iniciaron por su parte una furibunda ofensiva contra Clarín, cuya primera manifiestación fue arrebatarle los derechos contractuales que había adquirido de la Asociación del Fútbol Argentino para transmitir en exclusividad los partidos por televisión, naturalmente con un gran impacto popular, y cuya segunda manifestación fue enviar al Congreso un proyecto de ley de medios audiovisuales que podría terminar con la posición predominante que tiene Clarín entre los ochocientos canales de televisión por cable que cruzan el territorio argentino, además de poner al Estado en la antesala de su propio monopolio.

Hace algunos días, el Gobierno desembarcó 200 inspectores de impuestos en las oficinas de Clarín y en los domicilios de sus directivos que, aunque como era previsible no rindió fruto tributario alguno, dejó a las claras ante la opinión pública el ánimo hostil que ahora abriga contra el Grupo.

¿Por qué los Kirchner han partido en guerra contra Clarín? Algunos sostienen que porque culpa a los medios por su categórica derrota electoral del 28 de junio. En 2007, cuando la señora de Kirchner ganó las elecciones que la consagraron como presidenta y sucesora de su marido, reunió el 46 por ciento de los votos. En las elecciones parlamentarias del 28 de junio, su caudal descendió al 26 por ciento. Los Kirchner, en lugar de atribuir este brusco retroceso a una aleccionadora reacción popular por su feroz ofensiva contra el campo, que ya ha reducido la producción agropecuaria argentina a algo más de la mitad, y también al rechazo general que genera su estilo autoritario, lo atribuyó a una conspiración de los medios. ¿Qué hay más natural entonces para una concepción hegemónica como ésta que agredir ahora a los medios independientes, comenzando por el Grupo Clarín, a los que el Gobierno atribuye la debacle? ¿Pero son los medios tan poderosos como para torcer las simpatías ciudadanas, o son simplemente la expresión del nuevo clima político que asoma en el país, amenazando a los Kirchner con perder las elecciones presidenciales en las que aún sueñan presentarse, esta vez a través de Néstor en lugar de Cristina, de aquí a dos años? Al agredir como lo hace a los medios, ¿no está intentando la pareja gobernante esquivar al mismo tiempo el mensaje que le acaba de enviar la ciudadanía mediante el expediente de matar, simplemente, al mensajero?

A partir de su ofensiva frontal contra los medios, los Kirchner los han sumado como su segundo gran enemigo al lado del campo. Las encuestas más recientes indican por otra parte que, si hoy hubiera elecciones, el oficialismo ya no alcanzaría ni siquiera el 26 por ciento que retuvo el 28 de junio, en tanto el 10 de diciembre, cuando asuma el nuevo Congreso, también en él quedará en minoría. El matrimonio presidencial argentino se ha convertido en una fuerza políticamente declinante cuya originalidad es en todo caso que se resiste obstinadamente a admitirlo, habiendo olvidado quizá, al sumar a Clarín y a una porción importante del periodismo argentino a la legión de sus enemigos que, en tanto los políticos pueden reunir mucho poder pero por poco tiempo, el periodismo suma menos poder pero, eso sí, por mucho tiempo.

Mariano Grondona

Doctor en Derecho

MARIANO GRONDONA es Abogado y doctor en Derecho y Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires

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