www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

MEMORIAS DEL PRESO MARIO CONDE

sábado 10 de octubre de 2009, 17:49h
Son tantos los lectores de El Imparcial que me escriben y preguntan sobre el artículo que dediqué a Mario Conde en El Cultural que lo reproduzco íntegramente a continuación.

     Lourdes, la inteligente, la sensible, la bellísima Lourdes murió el 13 de octubre del año 2007. Mario seguía siendo un preso cuando se despidió de ella, abrumado por el silencio y la soledad. Así concluye el libro que acaba de publicar el banquero, un libro estremecido que narra los largos años de cárcel del hombre que en 1993 presidía el Banco más prestigioso de España y que estaba considerado como uno de los líderes sociales de la nación. Recuerdo con precisión lo que ocurrió durante aquel año cardinal en la vida de Mario Conde. La peseta se derrumbaba, la Bolsa era una agonía, la crisis económica nos zarandeaba a todos, la corrupción se había entreverado en la vida de la nación. El Gobernador del Banco de España, el Director General de la Guardia Civil, el ex-Ministro del Interior, el ex–Secretario de Estado de Seguridad, el síndico de la Bolsa, el ex-Director General de Seguridad y otros destacados dirigentes dieron con sus tripas en la cárcel, antes o después de aquel año liminar.

     Figuras muy destacadas de la vida española creían en 1993 que era necesario articular un Gobierno de salvación presidido por una persona independiente. Mario Conde era el nombre que estaba en boca de casi todos. El banquero se dejó querer. Tal vez ese fue su error. Pasar de líder social a líder político era una pirueta de circo.

     Los dirigentes de los grandes partidos se pusieron de acuerdo en octubre de 1993 para aplastar a Mario Conde. Aun más, las fuerzas vivas del Sistema, algo más profundo que la dirección política como el propio Mario ha desvelado, no podían tolerar que se alterara el tejido profundo de la situación española. Narcis Serra, vicepresidente del Gobierno, fue el hombre elegido para gestionar una operación especialmente taimada y letrinal. Él lo niega. A la empresa norteamericana Kroll se le encargó la investigación y el desarrollo de la tropelía cuyo primer acto se celebró el 28 de diciembre de 1993. Asistí en la fila cero a la representación. Mario Conde fue escabechado de la presidencia del Banco. Hombre extraordinariamente sagaz, el banquero se dio cuenta antes que nadie de que aquello era el prólogo de una operación de largo alcance: llevarle a prisión y desprestigiarle para hacer imposible su presencia efectiva en la vida política española. El sistema había decidido expeler al intruso.

     No sé qué habrá de verdad en las consideraciones económicas de la intervención de Banesto. No quiero entrar en ello. Sí sé que se trató de una operación política meticulosamente preparada y puesta en marcha. Y como la Providencia escribe derecho con renglones torcidos, como el Tao es el camino de la verdad y la vida, a las pocas horas de ser chapado en su chabolo, tras ingresar en la cárcel de Alcalá-Meco la Nochebuena de 1994, Mario iniciaba sus conversaciones con Julián Sancristóbal. El ex–Director General de Seguridad le contó a Conde de pe a pa la intervención de Serra en la escabechina, la contratación de Kroll, el informe Crillón, la decisión de hundir al banquero e, incluso, por añadidura, aspectos escalofriantes de la operación Gal, del crimen de Estado. El 14 de enero de 1995 publiqué en el ABC verdadero una página con las fotografías de los dos presos y este titular: “Conde-Sancristóbal, dinamita pura para el Gobierno”. Disponía yo de información suficiente para saber que el político le había contado al banquero, no todas, pero sí muchas de las verdades que se habían enmarañado entre las tramas gubernamentales.

     Memorias de un preso es sustancialmente un libro político pero no sólo político. Con una escritura muy bella, Mario Conde ha narrado de forma minuciosa su vida en la cárcel. El lector vive con él las emociones, los miedos, los recelos, las vejaciones, el hábitat, las relaciones personales del ingreso en prisión y del desarrollo posterior de la vida tras las rejas. Los pequeños detalles y las menudas incidencias recrean para el lector el clima de la cárcel. Mario Conde ha escrito un libro notable, sobre todo, quiero decirlo claramente, desde el punto de vista humano.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de El Imparcial

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.