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Crisis global: más de lo mismo

La historia, muchas veces, ilumina la actualidad y nos da lecciones. La actual crisis económica y financiera es la peor desde la Gran Depresión, pero no es en ni la única ni la última. Ya hemos estado aquí antes. Según el revelador libro con el irónico titulo This Time is Different (Esta Vez es Diferente): Eight Centuries of Financial Folla (Ocho Siglos de Locura Financiera) de Carmen Reinhart de la universidad de Maryland y Kenneth Rogoff de la universidad de Harvard, publicado recientemente por Princeton, solo cuatro de los 66 países analizados (Austria, Bélgica, Portugal y Holanda) lograron no tener crisis bancarias entre 1945 y 2007.

Con un punto de referencia mucho más largo de 800 años, España aún ostenta el récord mundial de más faltas en pagar su deuda externa (defaults) – siete veces en el siglo diez y nueve y seis veces en los tres siglos anteriores – seguido por Francia. La riqueza traída del Nuevo Mundo permitió a los monarcas españoles pedir préstamos, y lo hicieron alegremente, para sus aventuras, en vez de aumentar impuestos. Como los mercados emergentes de hoy, las principales naciones europeas del pasado tuvieron problemas en pagar sus deudas durante su transición al desarrollo.

Esta vez España es de los pocos grandes países desarrollados cuyo sistema bancario está, en términos relativos, entre los menos dañados, aunque esto no quiera decir que algunos bancos no tengan problemas o no los vayan a tener.

Reinhart y Rogoff en su libro pionero que es de lectura obligatoria para todo gobernante que quiera entender la crisis de hoy y tal vez evitar otras, nos recuerda que entre 1978 y 1985, 24 instituciones españolas fueron rescatadas, cuatro liquidadas, cuatro fusionadas con otros bancos y 20 bancos pequeños y medianos nacionalizados. Estos 52 bancos de un total de 110 representaron el 20 por ciento del sistema total bancario. Y los autores calcularon que el precio de la vivienda cayó un 33 por ciento entre 1977 y 1982.

Solo un banco en el último año – Caja Castilla-La Mancha – ha sido intervenido. Esta vez la crisis en España es de otra naturaleza, más ligada a la implosión del sector inmobiliario y un alto e insostenible déficit en la cuenta corriente, entre otros factores, y poco a su propio sistema bancario, bastante saneado y generalmente bien regulado y gestionado.

Y menos mal. La recesión en España ya es bastante profunda y el desempleo altísimo sin tener sus bancos en crisis, como hace 30 años. Los autores notaron que la deuda pública de un país incrementa un promedio del 86% durante los primeros tres años después de una crisis bancaria. Aún sin crisis bancaria la deuda pública española ha aumentado desde el 40% del PIB en 2008 al 53% este año y 62% en 2010 (por encima del limite del Tratado de Maastricht), según las previsiones del Gobierno que suelen ser optimistas.

Otro efecto de una crisis, a raíz de menos ingresos fiscales y más gasto público (rescates, subsidios para los desempleados, servicio de la deuda pública, etc.) es un incremento en el déficit presupuestario. En 1976, un año antes de su última crisis bancaria en 1977, España tenía un déficit del 3,9% del PIB y en 1977 el déficit alcanzó su punto más alto durante esta crisis del 3,1% (0,8 puntos porcentuales MENOS). En 2008 España tenía un déficit del 3,8% del PIB (superávit del 2,2% en 2007) y este año alrededor del 10% (unos 6 puntos MAS).

¿Hasta que punto sirven los datos históricos de referencia para analizar la trayectoria de esta última crisis? Por un lado, dicen los autores, las políticas monetarias son más flexibles y los bancos centrales han actuado más enérgicamente) que en el pasado. Por otro, no sería prudente pensar que somos más listos que nuestros predecesores. De hecho, dicen, la globalidad de la crisis hace más complicado que países individuales salgan de la crisis vía un incremento en sus exportaciones o endeudándose en los mercados internacionales, una salida imposible para España.

La salida para España fue bien definida este mes por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el Gobernador del Banco de España cuyas “pontificaciones” tanto enojan a José Luis Rodríguez Zapatero. Lo dejó para pontificar, “el asentamiento de la recuperación requiere inexcusablemente la absorción de un gran número de desempleados, la reversión del efecto nocivo que el desempleo tiene sobre la confianza y las finanzas públicas, el saneamiento de la posición financiera de empresas y familias, y en definitiva, la reestructuración de un modelo de crecimiento que no resultaba sostenible, especialmente en las nuevas condiciones creadas por la crisis internacional. Y para ello es imprescindible, como ya he señalado en repetidas ocasiones, la adopción de medidas y reformas ambiciosas.” Corresponde al Gobierno dar el siguiente paso.
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