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La crónica de internet

El problema de la privacidad en Internet

miércoles 21 de octubre de 2009, 13:00h
El problema de la privacidad en Internet.
Sigue pareciendo muy divertido subir a la Red fotos en situaciones embarazosas, sin tener en cuenta que una sola de esas imágenes podría destruir tu carrera profesional en un instante. Es conocido que cada vez son más las empresas que investigan los perfiles de Tuenti y Facebook antes de contratar a una persona, y que se han producido numerosos casos de despido por una foto o un comentario desafortunado en uno de estos sitios. Es sorprendente la cantidad de imágenes que circulan en redes sociales de chicas menores de edad en ropa interior, jóvenes de todas las edades fumando porros y vomitando en la calle en una noche de fiesta.

Ahora mismo, la mayoría de fotos que se hacen terminan en las redes sociales, independientemente de la voluntad del fotografiado. De hecho, resulta extremadamente complicado hacer que otra persona borre una foto tuya en una situación complicada. Y, aunque se supone que no se pueden guardar imágenes de otras personas, hay muchas formas, y muy fáciles, de hacerlo. (No, no las voy a explicar aquí).

Pero este no es el único problema. Nunca antes había habido tanta información personal y tan accesible como hoy en día debido al efecto de Internet. Las nuevas generaciones se encuentran muy cómodas desvelando información personal y cualquiera, sea quien sea y esté donde esté, puede acceder a dicha información. Aunque la información pública en redes sociales sólo está accesible para otros usuarios de la red, basta con hacerte un perfil (si es que no lo tienes ya) para verla.

Y sí, podrías negarte a incluir detalles personales en tu perfil, pero la mayoría de usuarios no tiene inconveniente alguno en hacer público su estado civil, su lugar de residencia, o, incuso, su número de teléfono móvil. Y es que, lejos de advertirte sobre las posibles consecuencias negativas de revelar datos personales, las redes sociales te lo preguntan para hacerlo público (por defecto, aunque puedas cambiarlo). Así, vas rellenando el formulario.

Nombre: Carlos
Apellido: Sentís
Lugar de Residencia: Madrid
Estado Civil: ....
Número de teléfono móvil: Oye! ¿Os estáis pasando no?

Y, sin darte cuenta, todos tus datos personales están abiertos a cualquiera que se interese por ellos. (¿Una ex-novia cabreada?¿Un ladrón?¿Un violador?)

Especialmente vulnerables son los menores de edad. Tuenti prohíbe a los menores de 14 años hacerse un perfil, y si cree que alguien ha mentido sobre su edad, le obliga a enviar una fotocopia del DNI para verificar los datos. (La verdad es que en Tuenti hay muchos menores de 14 años). Para los mayores de 14 y menores de 18, Tuenti se limita a recomendar (en medio de unas larguísimas condiciones de uso) que comuniquen a sus padres la información personal que van a hacer pública. Iniciativa que, por cierto, no tiene mucho éxito.

Pero, en cualquier caso, hasta aquí, el problema tiene fácil solución, ya que básicamente somos nosotros quienes hacemos pública nuestra información. Pero Internet es capaz de hacer llegar un mensaje a miles de personas en cuestión de minutos, y en muchas ocasiones, no podemos hacer nada para evitar que una fotografía, un vídeo o aquella anécdota que siempre quisiste olvidar, se difunda vertiginosamente por Internet. Claro ejemplo de ello ha sido la difusión de las fotografías de las hijas de zapatero en su reunión con Obama.

Si desea ver casos de gente a la que han despedido por una foto en Facebook, o vídeos que vulneran la dignidad y la integridad de algunas personas, haga click en este enlace. Aunque le ruego que no lo haga, por respeto a su privacidad.

Gente despedida, humillada o, simplemente, perjudicada por Internet

Cuidado con el correo electrónico y las condiciones de uso

Nos cuesta aprender que el correo electrónico es un medio de comunicación especialmente delicado, pero es muy fácil que uno de los receptores de tu mensaje sea, precisamente, la última persona que hubieras deseado que lo leyera. Algo que es conveniente tener en cuenta a la hora de hablar de terceras personas o de desvelar información personal o confidencial en un email. Hay, además, muchas páginas que solicitan a sus usuarios información personal para registrarse, y, debemos ser conscientes de que, al aceptar los términos y condiciones de privacidad podríamos estar dando permiso a cualquiera a hacer con nuestra información lo que le plazca.