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Lámina machadiana

Juan José Solozábal
jueves 22 de octubre de 2009, 18:54h
La tarde se acorta, pero en esta fecha de Octubre el frío afortunadamente todavía no ha llegado y puedo pasear casi sin abrigo por las calles cercanas a la catedral, desde San Esteban hasta la plaza Mayor, por Escuderos hacia arriba. Aun queda, en la jornada que acaba, una luz viva en el aire limpio y uno puede asomarse en el costado de la ciudad, por encima de los tejados, hacia el campo que la circunda. Segovia machadiana, también como Soria, Baeza, de insuperable belleza, en el corazón de Castilla.

Visito la casa donde varios años moró el poeta durante su estancia en la ciudad en que alcanzó destino como catedrático de francés. Quedan los muebles y utensilios de la época y se respeta la distribución de la pensión de doña Luisa Torrego en la que Machado convivió con otros huéspedes y los hijos de la dueña. Sobrecoge encontrarse, aunque solo sea un momento, en la estancia donde don Antonio leía y ensoñaba y todavía contemplaba el mismo paisaje de la tarde de hoy. Han añadido en las paredes testimonios precisos de la vida del poeta en la ciudad, de su compromiso político, de su presencia viva en el tiempo republicano de España, por medio de carteles o reproducciones de fotografías. Todo me resulta innecesario, por fortuna incapaz de sobreponerse a la escueta sencillez de la estancia. Subraya la emoción, el recuerdo que en mi memoria vieja evoca la pieza así conservada, de la casa de la infancia en Ollauri y, años mas tarde, alguna pensión estudiantil en Valladolid, con parecidos aparadores, sillas o cuadros.

Hay, antes de trasponer las verjas del museo, un pequeño jardín y una reproducción del busto que del poeta hiciera su amigo, el escultor segoviano Emiliano Barral. Me despido, a mi pesar, de la guía que durante la visita ha repasado con mimo los rastros segovianos del poeta y entro en la librería de viejo del museo, tan ordenada y clara. Me hago con un número triple de los Cuadernos Hispanoamericanos del año 1975 , cuando todavía dirigía la revista don José Antonio Maravall, dedicado al poeta ( y a su hermano Manuel). Son 1155 páginas que devoraré, con contribuciones de nuestros mejores filólogos e hispanistas. Sin demora empezaré por los trabajos de Rafael Lapesa y Manuel Tuñón.

¿Que qué hacía yo en Segovia? Mejor lo cuento otro día…

Juan José Solozábal

Catedrático

Juan José Solozabal es catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad Autónoma de Madrid.

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