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Crítica

John Withington: Historia mundial de los desastres. Crónicas de guerras, terremotos, inundaciones y epidemias

John Withington: Historia mundial de los desastres. Crónicas de guerras, terremotos, inundaciones y epidemias. Traducción de Laura González de Rivera. Turner. Madrid, 2009. 448 páginas. 28 €.
No deja de resultar irónico que en estos tiempos de alarma social, a cuyas causas no es preciso hacer referencia, haga su aparición un libro que narre la historia del ser humano a través de los desastres que, de forma ininterrumpida, han marcado su existencia. Casualidad o no, Turner Noema nos ofrece este interesante viaje por los más trágicos acontecimientos que han asolado a la humanidad desde nuestros orígenes.

John Withington, a pesar de no haber sido hasta ahora traducido al castellano, ya contaba con una nutrida bibliografía en el ámbito de la historia de los desastres, con títulos como The Disastrous History of London y A Disastrous History of Britain. A su popularidad contribuyó, sin duda, su carrera como autor y productor de documentales de televisión, así como su condición de colaborador de prestigiosos diarios británicos, como The Guardian, Observer y The Independent. Sin embargo, esta vez ha optado por un proyecto mucho más ambicioso aún, que es el de tratar de sintetizar aquellos acontecimientos que, bajo su punto de vista, han mostrado el lado trágico de la Historia de una forma más nítida. Curiosamente, existe una gran carencia bibliográfica en esta parcela del conocimiento, a pesar de la creencia más o menos universal, y más o menos fundada, de que la historia de la humanidad viene explicada en su mayor parte por acontecimientos desgraciados. Así, el autor viene a llenar este espacio con un libro que, de forma muy amena y precisa, proporciona una visión de estos desastres con un sorprendente vigor tanto literario, puesto que está escrito con un estilo que difícilmente podrá aburrir al lector, como de contenido, ya que, a la luz del resultado, es más que evidente el minucioso esfuerzo de investigación realizado por Withington durante más de cinco años.

El contenido del libro se distribuye a lo largo de diecinueve capítulos que, de forma temática, recogen los mejores ejemplos de estas catástrofes. El primer bloque hace referencia a aquellas que, provocadas por las fuerzas de la naturaleza, más duramente castigaron al ser humano. Erupciones volcánicas, terremotos, maremotos, y otros espectaculares fenómenos naturales tienen cabida en este apartado, todos ellos relatados de forma inteligible, a la par que documentados de forma magistral. Entre ellos, encontramos la destrucción de Pompeya, los terremotos que asolaron Tokio en 1703 y en 1923, el tsunami de 2004… A continuación, pasamos al segundo bloque temático, cuyo contenido se refiere a epidemias, enfermedades y hambrunas, entre las que podemos destacar la plaga de Justiniano, las siete pandemias de cólera registradas desde el siglo IV A.C., o bien la hambruna irlandesa de la patata de mediados del siglo XIX.

Por otra parte, podríamos identificar un tercer bloque que contendría los capítulos relativos a guerras, invasiones y crímenes de Estado. Aquí podemos encontrar las masacres armenias, las graves ofensas a los derechos humanos llevadas a cabo en el Estado Libre del Congo a finales del siglo XIX, los exterminios sistemáticos llevados a cabos por Hitler y Stalin o el genocidio de Pol Pot en Camboya. Por lo que a estos apartados respecta, el lector podrá comprobar con agrado que no están relatados como en cualquier manual de Historia al uso, ya que en numerosas ocasiones recurre a testimonios que, por ser algunos procedentes de ciudadanos corrientes, otorgan una gran credibilidad y un punto de vista más humano ante estos trágicos acontecimientos, lo que produce un enorme valor añadido sin perder por ello rigor histórico. Esta característica, no obstante, está presente en todos los episodios narrados en el libro, aunque quizá en estos capítulos resulta más significativa, precisamente por ser –en teoría– más conocidos por el gran público a nivel histórico, pero probablemente sin el aporte de las experiencias y testimonios individuales que, al fin y al cabo, son los que mejor pueden reflejar su dramática naturaleza.

Por último, encontramos una serie de capítulos en los que también se ve reflejada la capacidad del ser humano para producir situaciones aterradoras, tanto de forma involuntaria como de forma absolutamente consciente. Rebeliones, motines, incendios, explosiones, naufragios, accidentes aéreos o actos de terrorismo tienen cabida en los ocho últimos capítulos de este libro. Muchos de ellos son ejemplos sobradamente conocidos, como el trágico asedio de Beslán o el atentado contra las Torres Gemelas, mientras que otros, si bien no menos trágicos, quizá han pasado a un lugar secundario en la memoria colectiva o han sido completamente olvidados, como el colosal incendio de Santiago de Chile del año 1863, el brutal accidente en el aeropuerto Haneda de Tokio en 1985 o el hundimiento del Kursk hace apenas nueve años.

Quizá una de las pocas críticas negativas que podría hacerse a este libro es, precisamente, el hecho de que cada uno de los capítulos esté expuesto de forma independiente, lo que, en ocasiones, puede desincentivar al lector a continuar la lectura, quizá por su estructura un tanto repetitiva. No obstante, también esto mismo puede facilitar el dar saltos entre los capítulos que el lector considere de su interés. Además, en ocasiones difícilmente se podría dotar al libro de un hilo conductor cuando se están relatando fenómenos que son una mera consecuencia de la, generalmente, poco manipulable acción de la naturaleza por parte del ser humano.

En conclusión, se trata de un notable ejercicio de síntesis, puesto que es evidente la dificultad de condensar en poco más de cuatrocientas páginas todos los trágicos sucesos que han tenido lugar a lo largo de la Historia. A pesar de ello, el lector quedará plenamente satisfecho con la información aportada por el autor, ya que, cualitativa y cuantitativamente, el volumen de la misma es de primer nivel. Pero no será ése, desde luego, el único motivo de satisfacción que encontrará tras la lectura de este volumen. Probablemente, la experiencia de que, a pesar de todos los horrores que el ser humano haya sido capaz de cometer, éste siempre ha sido capaz de salir adelante, sea la idea más importante que Withington logra transmitir a través de sus páginas. Porque, al fin y al cabo, las situaciones más trágicas y difíciles son precisamente aquellas en las que el hombre es capaz de demostrar con mayor claridad su grandeza.

Por José María Paterna
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