www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

Vacilantes epílogos en Honduras y Colombia

martes 03 de noviembre de 2009, 21:15h
En los últimos cuatro meses dos países de América Latina han focalizado la atención de medios, expertos, dirigentes, organismos internacionales y ciudadanos. Honduras, por su delicada situación política y, Colombia, por el tema de las bases militares. El pasado viernes 30 de octubre, se da la curiosa coincidencia de la firma de los sendos acuerdos esperados.

Con respecto a la situación de Honduras, escribía en días pasados acerca de la alternativa de legitimación del proceso electoral como una salida no traumática y tan democrática como se le quisiera hacer y hacer creer, a la crisis. Si se leen de prisa los sucesos en Honduras desde el llamado “golpe de estado” lo que se ve más claramente es la dilatación de los tiempos, ningún evento por dramático que fuera o mediático que se hiciera, ninguna propuesta por interesante, atractiva o forzada que pudiera llegar a ser, logró forzar las voluntades de la clase política hondureña en el poder, como si pensaran que lo único que podían tener a su favor era el tiempo y así ha sido. Es de destacar que el proceso electoral se ha desarrollado como si se viviesen tiempos de “normalidad” democrática, incluso los candidatos han logrado permanecer prácticamente inmunes a la crítica situación política de su entorno.

El aspecto más sensible estaba en la restitución de Zelaya, cuestión que será decidida por el Congreso, se ha optado finalmente por un tercero “neutral” que esperamos actúe, y le permitan actuar en democracia, bajo la vigilancia y con el respaldo de la Comisión de Verificación coordinada por la OEA. Las señales que nos ha dado el Congreso en este corto inicio de semana han sido muy favorables en términos de mantenerse dentro de lo pactado “no se hará nada fuera” del acuerdo, han sido las palabras del Presidente del Parlamento. Están nuestros hermanos hondureños en sus propias manos, esperemos de esta actuación del legislativo: transparencia, conciencia política, respeto ciudadano, valor patrio y, de quienes están obligados a acatar la decisión, iguales o superiores valores, en aras de la salud democrática hondureña y del bienestar de sus ciudadanos.

En referencia a Colombia, al fin y tras varios meses de negociaciones, Colombia y Estados Unidos firman en Bogotá, el mismo viernes, el “Acuerdo de cooperación de seguridad con los Estados Unidos” acuerdo militar a 10 años, que autoriza el uso de 7 bases militares colombianas y que ha generado duras críticas y tensiones con varios países sudamericanos, encabezados por Venezuela.

Ha llegado la firma pero aún no podemos ver el contenido de lo pactado, según Uribe “Nosotros [ellos, el gobierno] nunca hemos escondido nuestra voluntad de derrotar el narcoterrorismo ni la hemos maquillado. Por eso tampoco tenemos necesidad de esconder los instrumentos para la derrota del narcoterrorismo y este nuevo acuerdo con los Estados Unidos es un acuerdo de vital importancia, que estará a disposición de todos...”. Por la contraparte William Brownfield, embajador de E.U. en Colombia afirma: “Ya estábamos en seis de las siete bases”; Asegura que, a pesar del ruido, no serán muchos los cambios con el nuevo acuerdo militar y reconoce que se falló en la manera de presentar el tema en el país y en el vecindario enfatizando insistentemente en que "Este acuerdo no contempla actividades fuera del territorio de Colombia". Si las cosas son así realmente todos podemos estar completamente tranquilos, al fin y al cabo no habrá nada nuevo, pero desafortunadamente lo que prima actualmente en las relaciones con algunos de los países vecinos de Colombia es la desconfianza, y ya estamos viendo situaciones complejas en la frontera con Venezuela.

Es evidente no se trata de situaciones definitivas, pero sí dan una visión menos confusa, no por ello más aceptable o tranquilizadora, de “hacia donde van” o “pueden ir” las cosas en un inmediato futuro, atreverse a hacer predicciones con más largo alcance de tan delicadas situaciones en el entorno actual latinoamericano es cuando menos osado. Confiemos en que predomine la sensatez tan insistentemente reclamada, condición al parecer ausente en los políticos actuales, esto sí que es una verdadera pandemia mundial más contagiosa, agresiva, maligna y dañina que la tan temida gripe A.

Lucía Nieto

Investigadora de la Fundación Ortega y Gasset

Lucía Nieto es investigadora de la Fundación Ortega y Gasset.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios