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EL ALCORCONAZO: EL FÚTBOL COMO NEGOCIO

miércoles 11 de noviembre de 2009, 11:06h
Desde la presidencia del Real Madrid, Florentino Pérez ha dotado al club con los mejores jugadores del mundo, superando la etapa triste de Ramón Calderón sobre el que ronda la cárcel por los presuntos delitos cometidos. Espléndida gestión la de Florentino. Si sus jugadores no fueron reclamados por sus respectivos equipos nacionales, el actual Real Madrid podría competir en el Campeonato Mundial de Selecciones Nacionales con alta probabilidad de ganar. ¿Cómo es posible entonces que se haya producido el alcorconazo? Aparte cuestiones marginales, e incluso una retirada de la Copa del Rey para andar más ligeros en la Liga y en la Champions, la explicación se encuentra en el fútbol como negocio y no como deporte.

     Hace unas semanas escribí en el diario EL MUNDO una carta a Emilio Butragueño que reproduzco íntegra a continuación: “Querido Emilio: Se cansan… Cobran 10 millones de euros al año, libres de impuestos, pero se cansan… Los pobrecillos se cansan. Y es que abusan cruelmente de ellos, haciéndoles jugar de vez en cuando hasta dos partidos a la semana. ¡Qué atrocidad! Y, claro, se cansan.

     ¿Y por qué se cansan los futbolistas, querido Emilio? Seguramente tú, que has sido uno de los grandes de la historia del fútbol español, tú, que eres la voz de la sabiduría balompédica, que hasta Valdano te mira embobado cuando hablas, me lo podrás explicar.

     Durante un mes los ciclistas pedalean cinco horas al día, a veces de forma titánica cuando escalan las altivas montañas de los Alpes o el Pirineo, y lo hacen sin un minuto de reposo hasta que llegan a la meta de cada etapa. Los tenistas juegan casi todos los días, en muchas ocasiones durante tres o cuatro horas, con esfuerzo permanente y total. Se cansan, claro, ciclistas y tenistas pero al día siguiente están tan pimpantes para enfrentarse con la nueva etapa o el nuevo partido.

     Los futbolistas, no. Los futbolistas juegan 90 minutos con un descanso de 15 y al menos durante el 30% del partido están quietos o sestean. Pero le echan mazo cara al asunto y se cansan hasta el punto que se les sustituye en el minuto 70 o se les mantiene desde el principio en el banquillo para que permanezcan frescos y puedan jugar el partido del miércoles, porque están extenuados de tanto esfuerzo. Hay algún malvado que dice que el coraje, la entrega, la furia, el orgullo por los colores del equipo, el deseo de victoria, han sido sustituidos por el negocio.

     El fútbol como negocio, querido Emilio, el fútbol exclusivamente como negocio… ¿No será por eso por lo que se cansan los futbolistas?”



Luis María ANSON

de la Real Academia Española

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