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estrategias de comunicación

¿Puede la crisis del 'Alakrana' dilapidar la confianza en el Gobierno?

domingo 15 de noviembre de 2009, 14:56h
La voz desesperada de familiares de los marineros del 'Alakrana' ha calado en los ciudadanos en mayor medida que muchas de las últimas actuaciones del Gobierno. Quizá es por ello que esas voces fueron calladas y el Ejecutivo, un mes después del secuestro, tomó las riendas de la situación. Los sondeos aportan cifras, pero son los analistas quienes conocen el acierto o descalabro de cada palabra, gesto o actuación de un político. Tres expertos de reconocido prestigio responden a esta y más preguntas: ¿Puede la crisis del 'Alakrana' dilapidar la confianza en el Gobierno?
Cada pequeño detalle es el germen de los grandes cambios. La opinión pública, entendida por innumerables estudiosos como una masa pasiva, reacciona a diario ante toda información que recibe y construye dentro de sí percepciones, imágenes de las personas que de un modo u otro rigen sus designios. Es por ello que la política no puede desligarse de la persuasión y está perdida si se distancia de las personas que conocen los mecanismos de la cercanía, la empatía y la confianza. La actualidad golpea a los dirigentes un día tras otro y, con ello, nace la necesidad de rehacer estrategias, replanetar discursos, manejar los tiempos y calcular las palabras. EL IMPARCIAL se ha puesto en contacto esta semana con tres expertos en comunicación política para conocer cómo se manejan los principales partidos en este campo y cuál ha sido su comportamiento en las últimas y duras semanas.

El interés por este asunto nace después de la primera reunión de José Luis Rodríguez Zapatero con los familiares de los marineros del 'Alakrana' en el día 40 de secuestro, después del impacto de unas desgarradoras manifestaciones de estas personas en las que exigían la verdad y la liberación de sus allegados después de que la presidenta de la Comisión de Seguimiento del caso, María Teresa Fernández de la Vega, no anulara un viaje a Argentina la pasada semana o después de que Gobierno y Audiencia Nacional se culpen mutuamente de la presencia en España de piratas. ¿Y la oposición?, ¿ha sido correcta su actitud?

El secuestro del 'Alakrana' requiere de una compleja labor negociadora y de calculados movimientos políticos y judiciales, pero también comunicativos. La opinión pública es la que marca la dirección del viento, a favor o en contra de una gestión que, más o menos brillante, puede ser ignorada, ensalzada o rechazada por el grueso de la población. El consultor de comunicación Albert Medrán apunta que “el problema surge cuando la ciudadanía percibe que no se está haciendo nada”, por lo que “el Gobierno debería haber jugado un papel más activo en informar, en la medida de lo posible, a familiares y ciudadanos”. Medrán añade que la reciente reacción pública y espontánea de esos familiares “ha desencadenado una mayor acción del Ejecutivo y su peso ha sido enorme porque es esencialmente emocional y todos podemos ponernos en su piel y entender que haríamos lo mismo en una circunstancia similar”.

Por su parte, el asesor Antoni Gutiérrez-Rubí valora la “cautela y la prudencia con las que se ha movido el Gobierno” pero lamenta que “ha dado la impresión de improvisación y de falta de estrategia clara en algunas fases de esta crisis”. Para Francisco Seoane, otro de los expertos consultados por este periódico, “el 'caso Alakrana' ofrece muchos puntos interesantes para la reflexión”. Seoane suscribe, como han señalado algunos analistas, que el Ejecutivo “ha perdido el monopolio en la comunicación” con los piratas. “Los medios han mantenido conversaciones telefónicas con las familias, con los secuestrados y con los secuestradores, de manera que el debate público ha influido, como lamentaba el presidente Zapatero en una de sus escasas comparecencias públicas -otro aspecto a analizar-, en la propia negociación con los terroristas”.

¿Cómo se debe actuar en estos casos? Albert Medrán echa de menos, en respuesta a esta pregunta, “proximidad por parte de los dos partidos, y eso es algo que no ayuda a humanizar la política”. Medrán dice que “a veces, no se trata de ganar o perder, sino en hacer lo que se debe”. Antoni Gutiérrez-Rubí es claro: “Con determinación”. Amparado en la experiencia que le avala, valora que “la comunicación política debe transmitir firmeza y fiabilidad, así como mostrar en todo momento que se sabe lo que se está haciendo y cuál es el siguiente paso”. A Gutierrez-Rubí no le cabe ninguna duda de que “los ciudadanos intuyen rápidamente las vacilaciones y las decodifican como falta de liderazgo o de criterio”.

Por último, Francisco Seoane alude a los medios de comunicación. “La diplomacia exige un cierto grado de secretismo y publicidad controlada para no dañar las negociaciones a puerta cerrada, pero cuidado: el periodismo no debería plegarse a las llamadas al ‘sentido de Estado’ por parte de los políticos, que a menudo esconden vergüenzas inconfesables que merecen ser reveladas”, apunta el autor del blog Comunicación Política.

Mariano Rajoy y Esperanza Aguirre. Manuel EngoOtras crisis
La presente es una legislatura de crisis y de necesarias respuestas ante una creciente demanda de explicaciones a lo que está ocurriendo. ¿Cómo han abordado Gobierno y oposición la gestión comunicativa de la crisis económica? En opinión de los especialistas, las cosas podrían haberse hecho mejor. No obstante, como les expondremos más adelante, alguno de ellos considera que la ocultación de la crisis hasta que ésta se desbordó ha sido una de las grandes estrategias de los últimos tiempos en España, no así continuar con la negativa cuando la opinión pública contaba, a tenor de algunas manifestaciones políticas, con más y mejor información que el propio Ejecutivo.

“Tanto Gobierno como oposición han mostrado grandes debilidades para responder a los retos que han tenido sobre la mesa en los últimos meses, y esta situación no ha permitido que ninguno de ellos pueda imponerse claramente sobre el adversario y que al final cunda entre los ciudadanos la sensación de falta de inspiración y liderazgo”, señala Medrán. Su colega Seoane, investigador en la Universidad de Leeds, estima que “el PSOE hizo un trabajo maravilloso en las elecciones generales de 2008, en la medida en que consiguió desactivar los efectos de una crisis galopante que ya se intuía en el verano de 2007”. Seoane cree que esta maniobra ha sido una de las grandes estrategias de los últimos tiempos, mientras que Medrán se inclina por el cambio de “percepción en materia fiscal” de Aznar “al hacer cuajar la idea de que con menos impuestos era posible gobernar bien el país”. Gutiérrez-Rubí apuesta por “el hallazgo de Zapatero en 2004, en términos de innovación creativa y de comunicación política”.

De vuelta a la situación económica, el último autor citado habla de la "negación" durante un prolongado espacio de tiempo por parte del Gobierno de lo que ahora es “el centro del debate político”, pero pone el foco en el Partido Popular: “La oposición acertó en su crítica inicial, aunque existe la percepción de falta de alternativas. También se gobierna desde la oposición, y los ciudadanos quieren críticas y propuestas”.

Sin salir del PP, el liderazgo de Mariano Rajoy no sólo no peligra sino que se refuerza salvo para Medrán, al afirmar que “Rajoy no ha estado a la altura de las circunstancias”. El prestigioso consultor de comunicación valora que “es rehén del congreso de Valencia” y que “no haber resuelto bien la crisis es una bomba de relojería para el futuro”.

“Decía Salvador de Madariaga que para triunfar en política hacía falta firmeza vasca y sutileza gallega. Esta última es una de las grandes bazas de Rajoy. Los liderazgos múltiples son una baza a explotar, no una lacra a exterminar. Que compitan entre sí y que gane el mejor”, dice Seoane sobre las disputas en el seno del principal partido de la oposición, que no sale precisamente mal parado tampoco en opinión de Gutiérrez-Rubí, para quien “resistir es ganar, y Rajoy es buen fajador”.

En definitiva, la política también se cocina y cada día da menos lugar a la improvisación. El valor reside en saber actuar con rapidez y sin perder de vista el efecto del mensaje en el ciudadano. El Gobierno ha descuidado algunos puntos en la crisis del 'Alakrana' y comete errores con la económica, con la salvedad de la pirueta electoral para obviarla en la campaña de 2008, aplaudida por algunos analistas. En el Partido Popular también hay mucho por hacer, aunque una de las principales dudas parece salvada: si Rajoy aguanta, ganará. En próximas informaciones referentes a la comunicación política podrán conocer el ritmo al que España madura en este campo, y no sólo en lo referente a los nuevos canales que ofrece Internet. ¿Les suena el teleprompter que emplean los presentadores de televisión? Algún político ya hace uso de él.

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