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LUCHA ENTRE JERARQUÍAS

La Iglesia no está dipuesta a rectificar su postura ante las advertencias del PSOE

miércoles 02 de enero de 2008, 13:10h
Los últimos requerimientos del secretario general del PSOE, José Blanco, no han hecho mella en la Iglesia, como tampoco el flamante documento de la factoria de Ferraz, llamado "Las cosas en su sitio", en el que se apela a la libertad religiosa que recoge la Constitución española, así como a las libertades individuales o la fortaleza de la democracia.
Pero ni el discurso de Blanco ni las manifestaciones de López Garrido de esta mañana ni las de Carmen Chacón, donde se cuestiona el papel social que juega la Iglesia Católica, han mermado el entusiasmo de los términos en los que se expresó el pasado domingo el arzobispo de Madrid, Rouco Varela, en el encuentro con las familias.
El Imparcial se hecho eco del desinterés del Arzobispado de Madrid, por no tener intención de responder a las advertencias del PSOE. Si bien, la Conferencia Episcopal tampoco ha querido hacer ninguna manifestación sobre esta polémica, ya que consideran que no tienen "nada que ver con el acto en el que tuvieron lugar las manifestaciones del pasado domingo". "El encuentro con las familias estuvo organizado por el Arzobispado de Madrid, por eso no tenemos nada que decir", han declarado a este periódico.

GIRO DE 180º
Aunque el PSOE no tiene intención de revisar los términos del Concordato entre Iglesia y Estado -tal y como hoy ha subrayado López Garrido-, la jerarquía eclesiástica y la gubernamental se encuentran en posiciones enconadas, lo que no parecía previble que ocurriera a tan sólo dos meses de las elecciones generales.
Hoy mismo, el periódico El País reproducía esta tensión, destacando las palabras de José Blanco en las que señalaba "el ataque de los obispos a las instituciones democráticas, ataque de extrema gravedad, inédito desde la Transición".
Ataques de intromisión, advertencias de respuesta política, en definitiva, actuaciones que nada tienen que ver con la declaración de intenciones realizada por la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, quien no hace muchos días rubricaba, en nombre del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero, la no agresión a la Iglesia Católica durante el próximo periodo legislativo, así como el mantenimiento del acuerdo entre la Santa Sede y el Estado español.
Pero la situación actual es muy distinta. La cúpula socialista -pondera El País- "está convencida de que buena parte de los católicos discrepa de esta actuación del sector más conservador de la jerarquía eclesiástica". Blanco ha declarado: Hay muchos cristianos, yo entre ellos, a los que nos dan ganas de borrarnos", concluyó.
Por otro lado, y al hilo de esta polémica, la portavoz del Gobierno Vasco, Miren Azkarate, ha considerado hoy, que críticas como las vertidas por algunos obispos contra el Gobierno del PSOE deben hacerse "desde el estricto respeto institucional y reconociendo cuál es el papel y lugar que le corresponde a la Iglesia católica en una sociedad democrática y laica".
Azkarate ha defendido, en una comparecencia en San Sebastián en la que se ha pronunciado sobre el último comunicado de ETA, el "derecho legítimo a la discrepancia" de los responsables eclesiásticos, pero ha advertido de que éstos tienen que aceptar que "hay una separación de poderes".
"El Gobierno representa a una sociedad civil, laica en su conjunto y con más de una creencia religiosa en su seno. Y legisla de acuerdo con las mayorías y minorías existentes en el Congreso de los Diputados y que representan la voluntad de la mayoría de la sociedad, que pueden coincidir o no con la doctrina de la Iglesia católica", ha añadido.

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