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México: tres años de gobierno de Felipe Calderón

Juan Federico Arriola
domingo 22 de noviembre de 2009, 15:33h
El próximo 1 de diciembre, el gobierno de Felipe Calderón llegará a la mitad de su camino sexenal. Desde el inicio estaba claro que este gobierno empezaba con muchas dificultades. La falta de visión de Estado y de trabajo en conjunto de los gobernantes nos ha llevado a una encrucijada: hay más ingobernabilidad y menos productividad, hay más pobreza.

Como en toda gestión política hay partes negativas y partes positivas, en otras palabras, claroscuros. Empero, el gobierno de Calderón da un balance negativo a la gestión pública. Si bien la situación de México en términos generales ha empeorado, el presidente de la república no es el único responsable. Los gobernadores, los legisladores y los secretarios de Estado y los dirigentes de los partidos políticos son corresponsables del desastre.

Es oficial, México tiene el peor desempeño económico de todo el continente americano durante 2009, la violencia urbana ha subido en espiral y son prácticamente incontenibles las ejecuciones y desapariciones. En la lista de víctimas destacan en primer lugar mujeres humildes, sobre todo, residentes en Ciudad Juárez, y después, periodistas –en particular los que cubren notas policíacas y de seguridad pública-, policías, militares, políticos en cargos de procuración de justicia y de seguridad pública, empresarios que se niegan a pagar extorsiones a los delincuentes organizados y jueces.

Es verdad, que el gobierno de Calderón emprendió acciones de combate duras que tienen resultados evidentes: decomiso en gran cantidad de drogas, armas –casi todas adquiridas en Estados Unidos- y dólares producto del narcotráfico. También han sido encarcelado bandas enteras, pero la corrupción en todos los niveles persiste. Pero no es menos cierto que no había desde hace noventa años tanta violencia cotidiana en México como ahora.

La caída de las ventas petroleras, la disminución de los montos de las remesas provenientes de Estados Unidos y el golpe duro de la influenza al turismo en México, han contribuido al desastre económico mexicano reconocido por el propio presidente mexicano: hay seis millones de pobres adicionales con relación a diciembre de 2006, hay más desempleo y hay sin duda más malestar social.

Paradójicamente, el gobierno mexicano anhela festejar el bicentenario del inicio de la lucha por la independencia y el centenario de la revolución mexicana, en medio de una crisis severa. ¿Cómo atreverse a gastar millones de pesos mexicanos, mientras millones de mexicanos no tienen empleo o han sido víctimas de secuestro sin que los autores hayan sido atrapados?

La crisis de México es ética y axiológica. La crisis económica es producto de la falta de previsión y por supuesto de la falta de moral pública en grandes sectores de la clase dominante.

El balance del gobierno de Calderón es negativo. Hoy vivimos peor en relación a 2006. Parece entonces una burla que el slogan del gobierno de la república mexicana sea: Vivir mejor, precisamente cuando vivimos con más miedo, más inseguridad y más pobreza. Es una pena.

Aún así no pierdo la esperanza de fortalecer la democracia y el Estado de Derecho, entes más formales que reales.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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