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Aborto 1, Vida 0. Pero el partido sigue

miércoles 25 de junio de 2014, 17:32h
Todos querían salir en la foto. El primer paso del trámite parlamentario para la reforma de la Ley del Aborto se dio este jueves en el Congreso de los Diputados y tras su aprobación, con las consabidas traiciones a los valores morales y éticos de alguno de los partidos que la apoyaron, todas las ministras corrieron raudas a abrazar y besar a la ministra de Igualdad, la "prota" del día.

Muchos diputados, incluido el presidente del Congreso, José Bono, tuvieron la oportunidad de salvar miles de vidas humanas, pero no, prefirieron seguir la directrices de un partido empeñado en legalizar la muerte y en meterse en la vida privada y conciencia de las personas.

Zapatero, De la Vega, Aído y Jiménez, entre otros, han afirmado en reiteradas ocasiones que el objetivo final de la reforma es reducir el número de abortos en nuestro país y reconocer esta "interrupción voluntaria del embarazo" –eufemismo "progre"– como un derecho para que ninguna mujer vaya a la cárcel.

Manido argumento: ¿Es que nadie les ha dicho todavía que en España no hay ninguna mujer en la cárcel por abortar? Zapatero, como sus acólitos y "acólitas", se hace el sordo pero lo sabe y si continúa intentando engañar a los ciudadanos con este trillado discurso es porque no le importa lo más mínimo la cuestión –sólo atiende a réditos electorales– y porque, sencillamente, no tiene otro.

Y digo yo: ¿Alguien se explica que dando libertad para abortar se consiga reducir el número de abortos? ¿Por qué no se articula entonces el derecho constitucional a beber alcohol para disminuir las tasas de alcoholismo? O mejor, ¿por qué no legalizamos el terrorismo para acabar con ETA?

No es casualidad que el día en que se debate en el Congreso el polémico proyecto salga el presidente de este mismo Congreso, José Bono, diciendo que "la nueva ley supondrá un notable progreso que es decente reconocer y valorar". ¿Es que va a tachar de indecentes a los que no reconozcan la valía de este texto? Dice, además, que la actual legislación, la mala, la que apoyaron los dos principales partidos de este país hace casi 25 años, “ha hecho de España un paraíso del turismo abortista". Me vuelvo a preguntar yo: ¿Es que aprobando el aborto libre en España, este Gobierno busca que no nos quiten ese dudoso estatus honorífico?

Tres aspectos acapararán la atención del debate. Mucho me temo que la cuestión de la no información a los padres de una menor con 16 años ante un aborto sea una cuestión que los "zorrillos" que han elaborado el proyecto han colado de rondón para que si hay que quitarla no haya problema y, encima, queden de flexibles y tolerantes. Espero lo peor y veo que, al final, se crecen y no retiran ni eso.

También, el reconocimiento de la objeción de conciencia para los profesionales puede poner a muchos sectores (médicos, farmacéuticos, profesores…) contra este Gobierno por arremeter directamente contra un derecho constitucional. El tercer punto de debate será, sin duda, el de la educación sexual. Argumentan que procurará reducir el número de embarazos no deseados, pero lo cierto es que es una intromisión más en un apartado que muchos padres de alumnos no están dispuestos a tolerar. Como Educación para la Ciudadanía, aquí queda todavía "mucho bacalao por cortar".

Este Gobierno no lo ha conseguido y la propuesta abortista se ha visto como lo que es, una iniciativa partidista y sectaria que, en contra de lo que tenían previsto, puede salir muy cara a Zapatero, que está viendo cómo se ha reducido su apoyo social en la calle a medida que los grupos pro vida y algunos medios de comunicación han ido explicando cuál es exactamente el drama del aborto. Las encuestas cantan.

Y Bono a lo suyo, recuerda que es católico pero no olvida que es socialista y, como no podía ser de otra manera, si puede ataca a la Iglesia, que es lo fácil. Normal, es su naturaleza.
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