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OBAMA LUCHA PARA EVITAR LA GUERRA CON IRÁN

sábado 28 de noviembre de 2009, 18:49h
Algunas de las medidas económicas de Barak Obama son criticables. Ciertas demagogia en Estados Unidos merece también algún cachete menor. El exhibicionismo de su figura y el de su mujer y sus hijas resulta impropio. Pero los esfuerzos que está haciendo por la paz son a todas luces encomiables. Hace unas semanas dediqué a Barak Obama un artículo en el diario El Mundo. Muchos lectores de El Imparcial me escriben refiriéndose a él. Así es que, aprovechando el fin de semana, lo reproduzco a continuación para todos los que siguen esta columna, escrita al aire libre.

      “George Bush habría desenfundado ya su revólver para liarse a tiros con Ahmadineyad, sepultándonos a todos en una renovada y más aguda crisis económica. Barack Obama ha hecho lo que corresponde a un gobernante que aspira a la paz y al progreso, no a emular a Julio César o a Alejandro Magno.

      El presidente norteamericano se fue a Rusia para ofrecerle a Putin un do ut des de difícil digestión para el pueblo estadounidense, acostumbrado a la imposición y la fuerza. “Yo renuncio al escudo antimisiles en Polonia y tú me ayudas a encarrilar a ese loco de Ahmadineyad que puede provocar una intervención aérea de Israel o un ataque preventivo de Estados Unidos”. Admirable gesto de humildad el de Obama. Ese era y es el camino para evitar la guerra de Irán.

      Después, el presidente norteamericano se ha trasladado a China y ahora está pidiendo al dictador de aquella gran nación que contribuya a acallar la palabra pánica del dirigente persa. A cambio, Obama ofrecerá a Pekín trato preferencial en todo sentido. Esconderá, además, la cabeza ante los atropellos contra los derechos humanos de un régimen, antes comunista, hoy capitalista, que terminará por arribar a la libertad.

      No existen guerras justas ni santas ni necesarias ni imprescindibles. Todas son una atrocidad. Una atrocidad que, en ocasiones, se hace inevitable. La razón exige, en todo caso, cerrar los portones del templo de Jano y negociar hasta la extenuación para evitar que hablen los misiles donde sólo se debe escuchar la voz de la conciliación y la concordia.

      La negociación con Rusia y China para frenar las amenazas de Irán me parece más importantes que el esfuerzo desnuclearizador en el que también anda metido Obama. El peligro del mundo está hoy en Teherán. Ahmadineyad ha declarado públicamente que su propósito es aniquilar el Estado de Israel. Y los judíos, claro, no van a permanecer pasivos ante una amenaza que pueda hacerse realidad si a los precisos misiles persas se les puede dotar de cabezas nucleares.

      En mi opinión, la decisión noruega de otorgar el Premio Nobel de la Paz a Barack Obama no es ni precipitada ni incongruente. Tampoco se trataba de presionarle para que luche por la paz, aunque el Premio condicione su musculatura militar. La negociación con China y Rusia, tan escabrosa para el Imperio, el César haciéndole la reverencia a los dirigentes de dos potencias competidoras, demuestra la inteligencia diplomática de Obama y su propósito real de mantener la paz evitando que los conflictos de Irak y Afganistán se ensanchen y prolonguen.

      El Nobel de la Paz se ha concedido a veces de manera arbitraria, en ocasiones tendenciosamente, incluso de forma sectaria. Este año ha sido un acierto y, desde la independencia de juicio, cuando la inteligencia se despoja de los escapularios ideológicos, y los ojos de las telarañas sectarias, así hay que afirmarlo”.

     
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