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México vive una transición… pero a la oligarquía

Juan Federico Arriola
martes 15 de diciembre de 2009, 20:27h
"O damos un paso decisivo a la democracia o nos estancaremos."

Octavio Paz


En mi colaboración anterior decía al final que los demócratas mexicanos caben en un VW Sedán 1976, precisamente porque en la clase dominante, todos los actores de los diferentes partidos y gobiernos han demostrado su vocación antidemocrática que le hacen el juego a los oligarcas ubicados en los factores reales de poder y en los distintos niveles de gobierno y en diversas legislaturas (federal y locales).

Las resistencias burocráticas y las inercias autoritarias han impedido que México viva plenamente la democracia.

La falta de transparencia en la gestión sobre todo de gobernadores que han despilfarrado la riqueza petrolera sin dar cuenta de los recursos que le envía el gobierno federal es una prueba irrefutable de cómo la corrupción ha invadido espacios públicos y privados.

Los grandes sindicatos fundados en el régimen post revolucionario incrementaron su fuerza con la llegada al poder del gobierno de oposición Vicente Fox en el año 2000. Con Felipe Calderón desde 2006, los grandes sindicatos no sólo han gozado de impunidad, sino de más influencia en los negocios y concretamente el Sindicato Nacional de Trabadores de la Educación al cual afortunadamente no pertenezco ha tenido el poder de extender sus tentáculos de poder paralelo.


La izquierda mexicana no es democrática, las obsesiones de su máximo líder López Obrador -antiguo alcalde de la Ciudad de México- y la división que ha generado con sus actos despóticos comprueban que la izquierda se radicalizó al autoritarismo y al canibalismo interno.

El Partido Revolucionario Institucional amenaza con reconquistar el poder presidencial en 2012, pero sin estar convertido a la democracia interna. Muy probablemente este partido ganará las elecciones de julio de 2012, pero llegará al poder con los vicios de siempre: acarreo electoral, demagogia, corrupción, más corrupción y por tanto más miseria para el pueblo de México.

Finalmente Calderón y su partido el Acción Nacional se han desdibujado completamente, porque no supieron gobernaron: pactaron con los peores grupos del antiguo régimen y paradójicamente, Calderón le entregará el poder a su enemigo tradicional con el que ha cogobernado.

México transita de nuevo a la oligarquía que simboliza la terrible desigualdad social y económica.

A pesar de este triste panorama no pierdo la esperanza de que el pueblo de México tome una actitud digna para estremecer a la mediocre clase dominante.

Juan Federico Arriola

Profesor de Derecho

Profesor de Derechos Humanos en la Universidad Iberoamericana, Ciudad de México.

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