www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

La fe

Se dice que "en las puertas del cielo está el diablo", lo cual deja entrever cierta colaboración entre Dios y el diablo. De aquí que los bellos disfraces del diablo no sean sino pruebas a nuestras convicciones, y nuestra fe o su falta, lo que nos salve o nos pierda. Fe en Dios que no es otra, pues, que la que se pone en uno mismo.

Dios ve -como dice Zubiri-, por lo cual no tiene ni necesita razón: todo se le muestra transparente. Pero al hombre, en cambio, no se le da nada con evidencia plena, y no cuenta para guiarse más que con su razón. Y esta razón no es cosa exacta, pues que 2 y 2 sean 4 le sirve para la cuenta de la compra y poco más, en todo lo demás es aproximada, vital, en vista de la circunstancia -enseña Ortega.


Con lo que el caminar del hombre es un caminar a tientas; y la fe algo consustancial a él y no una elección, como a veces se cree. Sin remedio nos tenemos que fiar de lo que la razón nos muestra como mejor; y luego los hechos, con sus aciertos y errores, nos la dan o nos la quitan.


Así, uno puede salir al encuentro de su vida o bien quedarse como está. Lo uno es una aventura, supone dar pasos en el vacío como Indiana Jones; y lo otro, a fuerza de inmovilizarse, suicidio blanco -que decía Ortega. Vive entonces más el que más fe tiene, el que más confía en la vida, y ésta, efectivamente, como por obra de milagro o a modo de recompensa, por cada pie que adelantamos en el vacío nos pone una tabla inesperada y magnífica. Y se conoce que Dios también se disfraza.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Desarrollo Editmaker

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.