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crítica

Alfredo Gómez Cerdá: Barro de Medellín

sábado 02 de enero de 2010, 00:42h
Alfredo Gómez Cerdá: Barro de Medellín. Ilustraciones de Xan López Domínguez. Edelvives. Madrid, 2009. 146 páginas. 11,50 €
Resulta un tanto complicado escribir la crítica de un libro de literatura juvenil desde la óptica y la mirada de los ojos de un adulto no especializado en el tema: muchos son los prejuicios que se traen y también las expectativas que se tienen. Me atreveré esperando la comprensión de usted, amable lector. Pero el reto se hace mayor cuando se trata de un autor galardonado en múltiples ocasiones y de una obra doblemente premiada como es el presente caso. Esta obra se ha hecho acreedora del “XIX Premio Ala Delta de Literatura Infantil” de la editorial Edelvives y del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil 2009, que concede anualmente el Ministerio de Cultura de España. Esto condiciona la lectura e intimida, en un primer momento, al enfrentarse al texto, más aún cuando se está en el compromiso de elaborar la mencionada crítica; pero, asimismo, obliga a escudriñar con atención en los entresijos del relato, a escarbar en cada uno de sus párrafos y vericuetos.

Leo con alma de colombiana y en la lectura me encuentro con una historia sencilla narrada con naturalidad sobre la vida de un pequeño niño de mi país, escrita por un autor español y destinada a niños y jóvenes españoles. Una historia de supervivencia que no es nueva ni única, ya que se repite desde hace décadas y bien puede ser la de millares de pequeños compatriotas en muchos de los pueblos y de las medianas y grandes ciudades de mi país. Pero de verdad vale la pena darle una mirada a algunos de los aspectos que caracterizan esta novela: el entorno –la cuidad–, el autor y su obra, la historia de la historia, la propia historia, los destinatarios y los valores que el autor destaca y promueve, y una invitada de excepción: la Agencia Española de Cooperación Internacional.

El entorno, la ciudad: en un precioso valle enmarcado por dos ramales de la cordillera central, en medio de la exuberancia y la espesura del hermoso bosque tropical está Medellín, poblada por dos millones y medio de “paisas”, gente cercana y amable, que tiene un acento especial al hablar, suave, cálido y dulzón. Con una temperatura media anual de 24ºC, “la ciudad de la eterna primavera” logra que quien pase por allí la sienta suya. Lamentablemente, en la novela no se logra evocar del todo a Medellín ni se destaca su esencia, el autor no consigue hacerla suya y por ende tampoco acercarla al lector; la ciudad en la que vive el pequeño Camilo, el protagonista, puede ser cualquier ciudad capital de América Latina. Además, es una ciudad lluviosa y gris, cuando en Medellín brilla mucho el sol, aunque no brille igual para todos, como acertadamente nos cuenta el autor.

El autor y su obra: Alfredo Gómez Cerdá nació en Madrid en el barrio de Carabanchel Bajo, en 1951. Empezó a escribir muy pronto –apenas siendo un niño–, reconoce no haber sido lector de literatura infantil, pero se decantó por este género a partir de 1982, cuando ganó el segundo premio “El Barco de Vapor” por su libro Las palabras mágicas. Desde entonces ha sido un no parar en su actividad en torno a la literatura infantil y juvenil: charlas, libro-fórum, programas radiofónicos, conferencias, mesas redondas, proyectos educativos; y precisamente fue esa incesante actividad la que lo condujo a Medellín y a su barro…

La historia de la historia: hace dos años, Gómez Cerdá fue a Medellín invitado por la Fundación Taller de Letras “Jordi Sierra i Fabra” para Latinoamérica, con el fin de participar en El juego literario de Medellín –proyecto cultural de la Secretaría de Cultura Ciudadana de la Alcaldía de Medellín, que se hace desde el año 2005, para la promoción de la lectura y la escritura–, y poder encontrarse con lectores que venían conociendo su obra en los talleres literarios del proyecto. Ésta fue una experiencia enriquecedora en todos los sentidos para el autor; el conocimiento de la ciudad, de sus barrios marginales y de sus gentes fue la semilla para la escritura del libro. Él mismo afirmaría: “Tengo la sensación de que la ciudad de Medellín me ha regalado ese libro, toda la historia”.

La historia: se trata de una trama que, aunque simple y predecible, consigue seducir al lector y atraparlo. Escrita en un lenguaje sencillo apropiado para el género, narra la vida en un barrio marginal de Medellín, un ambiente duro, hostil y dramático, pero el mejor lugar del mundo para las aventuras y desventuras de Camilo y Andrés: dos niños, grandes, profundos y leales amigos, cómplices de vida, que no van al colegio y que vagan todo el día por las callejuelas retorcidas del barrio en el que viven, Santo Domingo el Sabio. Camilo sueña con ser ladrón y vive la angustia de ser sorprendido porque su familia había tomado algunos ladrillos de la construcción del Parque Biblioteca para terminar su propia casa. Camilo es un chiquillo que apenas lee, que roba libros en la biblioteca para venderlos y comprar aguardiente para su padre alcoholizado, pero que un día se atreve a abrir uno de estos libros que ha hurtado y se deja enganchar en su lectura, incitándolo a vivir más aventuras. Su vida cambia cuando penetra en ese gran edifico de ladrillos negros, el “Parque Biblioteca España/Santo Domingo”, y contacta con el mundo de los libros y la cultura. La novela está plagada de situaciones que, para quien ha vivido allí, pueden resultar “lugar común”, mas serán novedad para muchos jóvenes lectores y sobre todo para las chicas y chicos españoles, tan lejanos la mayoría de estas duras realidades de vida.

Los destinatarios y los valores que el autor destaca y promueve: se trata de un libro escrito para el público juvenil español que logra captar el orgullo de los niños de Medellín por sus bibliotecas, y lleva ese sentimiento los corazones aturdidos y atiborrados de los escolares españoles para despertar en ellos el eco. Es una historia que ejemplariza el amor por los libros de muchos jóvenes. Son los sentimientos y los valores los que hacen universal esta historia de afecto, lealtad, complicidad, coraje, sueños, ilusiones y amistad, destacando valores como el de la cultura como tabla de salvación.

Una invitada de excepción: la Agencia Española de Cooperación Internacional. Barro de Medellín retrata de manera muy especial un proyecto que se ha convertido en un gran fenómeno cultural y referente mundial: “El Plan de Lectura de Medellín” que a su vez incluye el proyecto “Parques Biblioteca”, se trata de media docena de macro-bibliotecas instaladas en los barrios más conflictivos de Medellín: contra violencia, cultura… El Parque Biblioteca España/Santo Domingo, mudo protagonista de esta historia (les invito a visitar el enlace, se sorprenderán gratamente), ha sido nombrado de esta manera en honor a la contribución que hizo el Gobierno español a través de la Agencia de Cooperación Internacional con la dotación de un auditorio. El proyecto de esta biblioteca ha sido el responsable de la internacionalización de la iniciativa.

Por Lucía Nieto Huertas
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