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Su popularidad está por los suelos

Schwarzenegger se la juega en su último discurso en California

miércoles 06 de enero de 2010, 12:39h
Según reconoció Francisco Castillo, portavoz de la oficina del gobernador, el actual déficit de California supera los 20.000 millones de dólares, lo que ha obligado al dirigente californiano a realizar una profunda reforma fiscal y presupuestaria, que anunciará este miércoles en su discurso, siguiendo de esta forma la línea de los últimos años, en los que ha habido grandes recortes, ocasionados por el alto gasto social, especialmente visible en el ámbito de la educación y de la inmigración. “La verdad es que en el último año es muy complicado conseguir resultados inmediatos”, asegura Pilar Marrero, columnista política y veterana reportera de La Opinión. Asimismo, la periodista valora la elección de Arnold Schwarzenegger en 2003, como un “hecho no necesario”, ya que a su juicio entonces había un gobernador más hábil como era Joseph Gray Davis, quien tenía “más experiencia y lo necesario para gobernar California en ese momento”.

De todas formas, el gobernador, con el objetivo de resolver el problema lo antes posible, ha manifestado su intención de pedir ayuda a al Gobierno federal, que ya le entregó 8.000 millones de dólares el pasado año, para evitar mayores recortes de la red social, aunque este apoyo no será suficiente para saldar la deuda. La intención de Arnold Schwarzenegger, según indicó su portavoz, es asegurarse de que el gobierno federal pague su parte justa, ya que con Clinton recibían 94 centavos por cada dólar en impuestos mandado a la Casa Blanca, mientras que con la administración de Barack Obama sólo se llevan 78 centavos.

Aunque su gestión no ha cumplido con las expectativas creadas, en el caso de un descalabro del partido republicano en los próximos comicios, los expertos consideran que Schwarzenegger no sería el responsable directo, ya que el todavía gobernador de California, en realidad no está considerado como un representante de un bando concreto, pese a que en 2003 se presentó por el partido republicano estadounidense. “Los republicanos están muy desprestigiados desde hace una década en California y por ello, el próximo gobernador será un demócrata”, reconoce Pilar Marrero, columnista política y veterana reportera de La Opinion (periódico hispano más importante del país). Según ha podido saber EL IMPARCIAL, entre sus posibles sustitutos, destacan en el bando republicano los nombres del el ex presidente de Ebay, Meg Whitman, Steve Poizner y Tom Campbell. Por su parte, en el partido demócrata el gran favorito es Jerry Brown, a quien las encuestas dieron una victoria con un 43% de los votos en un enfrentamiento con Whitman, que ocupa el primer lugar de los aspirantes republicanos.

Una vez que ya ha anunciado su segura marcha del Gobierno de California, en la prensa estadounidense han sido múltiples las especulaciones sobre los destinos del austriaco para el futuro. El más sonado en los últimos años ha sido el de que hiciera una carrera para llegar convertirse en presidente de los Estados Unidos de América, algo que a día de hoy es completamente imposible, ya que el actual sistema constitucional impide a cualquier persona que no haya nacido en EEUU, ser el inquilino de la Casa Blanca. Además, tampoco le beneficiará la forma en la que parece que va a dejar el Gobierno californiano. Otra posibilidad que se ha barajado es la de que tenga un puesto en el Senado, lo que a día de hoy continúa siendo una hipótesis. Asimismo, otra opción es la de que se retire a la vida privada y desde allí se le ofrezca un nuevo cargo honorario en California, e incluso, tampoco se descarta que el propio Barack Obama, con quien mantiene unas excelentes relaciones, le ofrezca un nuevo trabajo en vida pública estadounidense.

La popularidad del que fuera el intérprete de las películas de Terminator está en unos niveles tan bajos, que los analistas han empezado a considerar como “ridículos”. De hecho, en algunos sectores es percibido como “un turista político sin resultados”. Según un sondeo realizado por el Instituto de Política Pública de California (PPIC), tan sólo un 27% de los californianos aprueban su gestión al frente del Gobierno, unos índices muy bajos teniendo en cuenta que cuando en 2003 se convirtió en el mandatario número 38 de la historia de California, había grandes esperanzas puesta en él, ya que se le veía como el mandatario que iba a hacer todo lo que ninguno de los políticos anteriores había sido capaz de realizar. Siete años después, además de no haber cumplido sus promesas, ha doblado la deuda del estado y hay una crisis fiscal aún mayor que la que la que había en 2003.



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