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crítica

[i]¿Qué fue de los Morgan?[/i]: al final no es tan difícil llevarse bien

sábado 09 de enero de 2010, 13:40h
Al británico Hugh Grant, sus catorce años de carrera y especialmente desde que irrumpió en el mundo de las estrellas cinematográficas por la puerta grande con la magnífica “Cuatro bodas y un funeral”, le han convertido en un indiscutible ícono de la comedia romántica. Por ello, su nuevo trabajo, en el que vuelve a coincidir con otra reina de las risas sentimentales, Sarah Jessica Parker, y con su director fetiche, Marc Lawrence, (“Amor con preaviso”, “Tú la letra, yo la música”), se esperaba como uno de esos títulos en los que la mezcla de los ingredientes adecuados y en su justa medida da como resultado un suculento pastel.
Y sin embargo, el producto final no acaba de funcionar. No sólo porque al guión le falte la chispa necesaria para provocar risas de verdad en vez de tenues sonrisas, a veces incluso forzadas, sino también porque, por desgracia, Grant parece haber perdido esa naturalidad interpretativa que siempre había demostrado por el simple hecho de que se le daba extremadamente bien “hacer de sí mismo”.

En “¿Qué fue de los Morgan?”, el eterno niño rebelde que encarna en su propia vida y en la mayoría de las cintas que interpreta, se convierte, por exigencias del guión, en un marido infiel pero sinceramente enamorado de su esposa a la que quiere recuperar y, quizás, esta sea la razón por la que en numerosos planos, Grant aparece acartonado, torpe, como si estuviese más pendiente en evitar sus ya famosos ataques de pánico durante los rodajes, que en dar la adecuada replica a su pareja de ficción, que se mueve mucho más ágil y convincente que él.

Es cierto que tampoco ayuda mucho el guión, cuyo planteamiento inicial es bueno, pero que insiste demasiado en burlarse de los tópicos de la América profunda, lo que probablemente, además, influye en que fuera de las fronteras de aquel país algunos chistes no sean fáciles de comprender o, al menos, de apreciar. Algo parecido sucedió con la cinta francesa “Bienvenidos al norte”, un gran éxito en su país de origen, peo que entre el doblaje y el desconocimiento de ciertos tópicos de la zona, perdía bastante de su eficacia cómica.

En “¿Qué fue de los Morgan?” la acción comienza en la cosmopolita Nueva York, donde los guapos y pijos protagonistas viven su exitosa carrera y para quienes lo único que no parece marchar sobre ruedas es su matrimonio que hace aguas por culpa de una esporádica infidelidad de él que ha provocado la desconfianza de ella. Separados desde hace unos meses, Mr. Morgan por fin consigue invitar a cenar a su todavía esposa y esa noche cambia para siempre sus vidas. El millonario matrimonio presencia un asesinato y entran a formar parte de un programa de protección de testigos que les obliga a viajar a un pueblo de Wyoming, muy lejos en todos los aspectos de su amada ciudad. Allí tendrán que aprender a sobrevivir en condiciones muy distintas a las que están acostumbrados en una de las zonas más salvajes de los Estados Unidos. Pero lo más importante, es decir, la moraleja del filme, es que descubrirán que no es tan difícil entenderse y formar una buena pareja cuando las cosas se simplifican. A todo ello les ayudarán el sheriff encargado de su custodia junto con su mujer, interpretados por dos secundarios muy solventes: Sam Elliot y Mary Steenburgen, seguramente lo más estimulante de todo el filme.
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